•   Coahuila, México  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

Décimo tercer día. Coahuila es una localidad mexicana aparentemente tranquila, una zona rodeada de montañas con un Cristo en su cúspide, donde los domingos las familias salen al parque a dar de comer semillas a las aves, los enamorados van al romance, los “emos” con su peculiar aspecto se reúnen en una esquina, y donde los devotos asisten en cantidad a la iglesia, con capillas rodeadas de ferias y comida por todos lados. La vida no sería más idealizada a no ser por el temor, por la extorsión y por el dolor latente por la desaparición de alguien de la familia.

El obispo Francisco Villalobos, en la parroquia de Nuestra Señora de Schöenstatt, Virgen de los Desaparecidos, ofreció una misa a la Caravana de Madres con Familiares Migrantes Desaparecidos, y pidió a Dios dar fortaleza a las madres para mantener su búsqueda, así como desear el pronto regreso de sus hijos e hijas, tanto a las madres de migrantes como a los familiares de mexicanos desaparecidos.

Indiferencia de autoridades

Raúl Reyes, quien forma parte de la organización Fuundec, dijo que el dolor de perder un hijo o un familiar querido, ya sea desaparición forzada de mexicanos o de migrantes, es incomparable, y eso une a mexicanos y a centroamericanos, sin embargo, las autoridades lo ven con indiferencia.

“Con frecuencia hasta nos tachan de delincuentes, porque, supuestamente, todos nuestro hijos lo son, y todavía preguntan: ¿Para qué los buscan? Se fueron con los malos, así que era un maleante. Esa es la situación”, comentó Reyes.

Su hijo, Raúl Ignacio Reyes Zepeda, desapareció el 9 de abril de 2009. Él trabajaba en una empresa de transporte, y el jefe le dijo que había una junta en la localidad de Piedras Negras. En el transcurso de 400 kilómetros ya no se supo más de él.

“Hicimos la denuncia por una sola persona, pero después las autoridades dijeron que eran en total 11 personas. Luego que eran 24 los que desaparecieron juntos. No estamos seguros de nada.

El camino a Piedras Negras es el foco rojo, igual que El Torreón. Incluso en Coahuila hay que tener cuidado, es mejor evitar andar en la noche por las calles, aunque estas desapariciones ocurren en todo momento, no hay hora. Se habla de que se los llevan a trabajar en los campos de la delincuencia organizada o los ponen a hacer cualquier cosa”, dijo el señor Reyes.

Historia tras historia de desapariciones forzadas

Para Perla Marisol, la desdicha fue la pérdida de su hermano, otra víctima de las desapariciones forzadas de mexicanos. La noche del 12 de agosto de 2010, Jonathan Michel Maldonado Siles iba a una graduación, y simplemente no volvió a casa.

“Esto es muy duro, difícil y triste, pero tenemos la esperanza de que está vivo. Lo extrañamos y queremos que regrese”, comentó la joven.

Atrás dejamos Coahuila, sin olvidar el drama que viven sus ciudadanos, y con quienes muchos centroamericanos comparten el mismo dolor.

Este lunes llegamos a San Luís Potosí, donde se visitó al Congreso del Estado, en el Edificio Juárez. En el encuentro participó la Comisión de Asuntos Migratorios del Congreso, el delegado del Instituto Nacional de Migración, la directora del Instituto de Atención al Migrante de San Luis Potosí.

Otra parada fue en el Centro de Detención Migratoria, además de una revisión de la base de datos del Albergue Casa de la Caridad Hogar del Migrante, con la participación del director de Cáritas, padre Rubén Pérez Ortiz.