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Decimocuarto día. - La Caravana de Madres con Familiares Desaparecidos, en San Luis de Potosí, México, logró entrevistar a varios migrantes que a orillas de la vía esperaban el tren para seguir su camino. A l menos tres obtuvieron pistas de sus familiares, pero desafortunadamente ninguna nicaragüense pudo obtener dato alguno.

En el caso de la información lograda, la obtuvieron tres hondureñas. Dos migrantes que recién acababan de llegar y decían haber visto a una de las jóvenes buscadas, en Nuevo Laredo, en un bar, mientras una tercera aseguraba haber identificado a otra muchacha. Todas pistas, hasta el momento. Ninguna está confirmada.

Elvira Arellano, del Movimiento Migrante Mesoamericano, señaló que las pistas son eso, nada más. Algunas de estas no necesariamente son efectivas y muchas veces resultan falsas, por tanto no se puede poner muchas esperanzas hasta corroborar la información.

Una muchacha entrevistada tenía mucho parecido a una nicaragüense buscada, y coincidía con la edad, pero dijo que su nacionalidad era hondureña.

El problema era que un tipo se mantenía junto a ella y al parecer era su “vigilante”. Por eso la joven se limitaba en sus respuestas. Finalmente se perdió entre los vagones de “La Bestia”, seguida muy de cerca por su “vigilante”.

Pronto el tren pitó e inició su marcha poco a poco, mientras algunos comenzaron a correr tras los peldaños de los vagones, hasta lograr subirse a estos con una sonrisa y levantar una de sus manos a manera de triunfo.

Con esperanzas, algunas de las madres regresaron a la casa de la caridad Hogar del Migrante, donde se alojaron por la noche.

El tránsito por México está plagado de migrantes y cada uno tiene una historia que contar.

Secuestrado por el crimen organizado

El Nuevo Diario logró entrevistar a un joven hondureño, originario de San Pedro Sula, que asegura haber sido secuestrado por el crimen organizado en la zona de Lechería y estaba buscando apoyo para regresar a su país.

Narró que él y su pareja estaban bajo un puente con una docena de migrantes en espera del tren en la localidad, cuando repentinamente aparecieron siete hombres armados con fusiles automáticos.

Estos les amarraron las manos a la espalda para subirlos en vehículos con blindaje y vidrios polarizados. Así los trasladaron a un hotel, cercano a uno de los albergues de migrantes, y parte de los secuestradores fueron a buscar qué comer.

Tres de ellos se quedaron desarmados, confiados en las ataduras que tenían los secuestrados, sin embargo un profesor hondureño logró desamarrarse, para desatar al resto y entre todos lograron reducir a los secuestradores. Rompieron una ventana y salieron lo más rápido que pudieron. Antes de la huida escucharon que por cada uno esperaban pedir un rescate de 12 mil dólares.

Parques inseguros

El muchacho, que prefirió no decir su nombre por seguridad, expresó que su pareja logró pasar, porque sus familiares lograron enviarle dinero. Él no pudo pasar y por ser migrante los mexicanos no le han dado trabajo.Expresó que el crimen organizado está por todos lados, incluso en los parques pueden levantar gente a cualquier hora.

“No quisiera haber venido, me gustaría regresar a mi casa. Me arrepiento porque ahora tengo que andar mendigando. Me vine porque la violencia en Honduras, principalmente en mi barrio Chamalecón, es grave. Hace poco las maras mataron a dos de mis hermanos”, comentó.

Llegan a Irapuato

Hoy, la Caravana de Madres se dirigió a Irapuato, en Guanajuato, donde las madres presentaron en la Plaza Central las fotografías de sus familiares desaparecidos, además se brindó una conferencia en La Red de Migrantes del Bajío.