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Los planes están listos, pero hacer realidad la vía alterna Las Jagüitas, que promete descongestionar el tráfico de Carretera a Masaya, parece algo un tanto lejano. La razón es de peso: la propuesta de la Alcaldía de Managua está en veremos, por falta de fondos.

La ejecución de esta obra vial de seis carriles no solo depende de la municipalidad, también involucra a la estatal Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados, Enacal, y las posibilidades que esta tenga para construir el alcantarillado sanitario que hasta ahora no existe, y la ampliación de la red de agua potable.

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La municipalidad asumiría la construcción de la vía y su respectivo drenaje pluvial.

El ingeniero Fernando Palma, director de Proyectos de la comuna capitalina, reconoce la magnitud de la obra.

“Se tiene que romper todo, una vez que Enacal haya reparado la tubería y ampliado la red de agua potable vamos a componer, el problema ahí es el drenaje, no hay. Y las posibilidades de drenaje son pocas, (pues) es una zona muy plana y es muy escasa el área para donde tirar agua”, explica.

Por estos problemas, el ingeniero Palma indica que de ejecutarse la obra se estaría pensando en poner concreto hidráulico, para que las aguas pluviales circulen sobre la calle.

“Otra de las opciones es tirar las aguas por el cauce denominado Camino del Río, alrededor del cual viven varias familias o, si no, desviarlas hacia el cauce Borbollón, el último cauce en Managua que está sufriendo por la cantidad de sedimentos. Tenemos que esperar que Enacal cumpla con sus proyectos, para poder ejecutar la pista”, apunta Palma.

El funcionario asegura que con la cooperación japonesa ya se están viendo las posibilidades de financiamiento. “Con los japoneses estamos viendo un tramo, los estudios. Ya está completo el diseño para que se busque financiar esta pista, no nos va a dar la plata para los seis carriles, vamos a hacer carriles izquierdos y otro para mototaxis con posibilidad de que más adelante se pueda completar la vía”, resalta.

Sin embargo, a solicitud de El Nuevo Diario, la Embajada de Japón afirma que aún no han recibido oficialmente alguna solicitud de financiamiento.

“La Alcaldía (la institución interesada) debe presentar su solicitud al Minrex, quien solicita formalmente a esta misión diplomática. Japón hasta entonces evalúa cualquier solicitud de financiamiento (que para ese tipo de proyectos se realiza con fondos de contravalor)”, señala la legación nipona vía correo electrónico, por El Nuevo Diario.

Vecinos y buseros esperanzados

Pese a los malos augurios, los vecinos y transportistas de las comarcas Las Jagüitas y Las Enramadas no pierden la esperanza de que este proyecto ponga fin al mal estado de las calles.

A inicios de julio pasado, pobladores y conductores de la Ruta 262, perteneciente a la Cooperativa de Transporte Las Jagüitas, realizaron protestas para que les mejoraran la calle. Los quejosos incluso cerraron la vía de acceso a la comarca, como manera de presión, pues señalaban que las cartas enviadas en múltiples ocasiones a las autoridades, no recibían ninguna respuesta.

La Cooperativa Las Jagüitas cuenta con 27 autobuses, la mayoría son de los primeros modelos rusos que ingresaron al país.

Promesas municipales

Carlos Fletes, presidente de esa cooperativa, indicó que tras la protesta se reunieron con las autoridades municipales, quienes prometieron ejecutar en 2013 un proyecto grande que sirva de vía alterna al atasco que se produce en la Carretera a Masaya.

“Nos prometieron que en 2013 va, porque este año no lo pudieron hacer por falta de presupuesto, pero (dijeron) que el próximo año iban a ajustar el presupuesto (de la comuna)”, indicó Fletes.

No obstante, el Plan de Inversión Anual, PIA 2013, de la comuna, apenas contempla dentro de los proyectos mayores de infraestructura, la primera etapa de construcción de un tramo de 1.95 kilómetros de dicha vía, para lo cual se destinan C$7.5 millones.

Hoyos y más hoyos

Pero las charcas que se acumulan en invierno y la polvareda que se levanta todo el año, que afligen al vecindario, también son el dolor de cabeza de los transportistas.

El pésimo estado de la vía revestida de asfalto y que en algunos tramos ya desapareció por completo, está dejando serios daños en las unidades rusas.

Con los baches se deterioran los soportes del motor, los amortiguadores, las hojas de resorte que cuesta 6 mil córdobas cambiarlas. “Incluso, por la misma vibración se nos están cayendo las ventanas… la vibración por los hoyos hace que las ventanas se vayan aflojando y cuando se percatan ya se cayeron, por eso andan varios buses sin ventanas”, explicó Fletes.

María González, pobladora de la zona, señala que hace más de dos meses llegaron las cuadrillas de la comuna a bachear la calle, pero con las primeras lluvias la vía quedó como si nunca se hubiese reparado.

“Puro hoyos está, solo vinieron a echar tierra, todo lo arrastró el agua, aquí cuando llueve es un río, ni los buses pueden pasar”, cuenta.

Pero a los obstáculos ya enumerados se suma otro: la indemnización para un centenar de familias que perderán entre tres y nueve metros de sus terrenos, para que la angosta vía pueda ampliarse.