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Han pasado más de 150 años desde que resonó por primera vez desde el atrio de la Iglesia San Felipe de León, el grito “¿Quién causa tanta alegría?”, al que el pueblo Mariano respondió con júbilo: “¡La Concepción de María!”.

Fue un 7 de diciembre de 1857 cuando Monseñor Gordiano Carranza, reunió a los fieles y les orientó manifestar devoción hacia la Madre de Jesús, levantando altares y recorriendo los hogares para cantar y rezar, como una forma de celebrar el gozo de la Purísima Concepción.

Ese acontecimiento marcó profundamente la fe católica y la devoción por la Inmaculada Concepción de María, especialmente en León donde tuvo se génesis la tradicional Gritería, hasta extenderse a todo el país con el paso de los años.

Pero el historiador leonés Manuel Noguera, señala que las raíces religiosas de León se remontan a 1531 tras la erupción del volcán Momotombo y el traslado del poblado de León Viejo a su ubicación actual.

“Lo que cambia son las advocaciones y la influencia que nos dejaron los colonizadores españoles”, comenta.

Según Noguera, la gritería es una fiesta popular que cobra un matiz diferente a partir de 1856, “cuando se aprueba el dogma de la Inmaculada Concepción de María, y monseñor Gorriano Carranza se reunió un año después en el templo San Felipe con las hijas de María para celebrar la Purísima”.

León espera grito en catedral

En León cada 7 de diciembre cientos de turistas nacionales y extranjeros se congregan en la Real e Insigne Basílica Catedral para participar de la serie de actividades litúrgicas que inician las 4:30 de la tarde con el rezo del Santo Rosario, seguido de la solemne eucaristía oficiada por el Obispo de la Diócesis de León, Monseñor Cesar Bosco Vivas Róbelo.

A las 6 de la tarde, el Obispo desde la puerta principal del templo pronuncia el primer grito “¿Quién causa tanta alegría?” que es seguido del repique de campanas y del estallido de pólvora.

El religioso destacó que siendo León la cuna de la celebración genuina, corresponde a esta diócesis promover que la purísima nicaragüense sea declarada Patrimonio Intangible de la Humanidad ante la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, Unesco.

Granada bajo el manto de “La Conchita”

La ciudad de Granada también reclama relevancia en los orígenes de la adoración hacia la Inmaculada Concepción de María.

Sus habitantes desbordan colorido, arte y religiosidad en la tradicional celebración de cada 7 de diciembre, pues reconocen en la Inmaculada Concepción de María a su protectora.

Las referencias históricas católicas narran que los granadinos le agradecen a Virgen la defensa de la ciudad en 1854, cuando los ingleses invasores, guiados por el filibustero William Walker, intentaron apoderarse de la ciudad; tres años antes del acontecimiento del tradicional grito de la Gritería.

El historiador y devoto de la Virgen, José Joaquín Quadra Cardenal, refiere que la imagen de “La Conchita” -como prefieren llamar a su patrona- recorría el campo de batalla donde permanecían los oficiales y jefes del Estado Mayor para darles protección. Se cree que fue ella los ayudó a resistir el brutal ataque enemigo evitando que “Granada nunca fuera tomada por los piratas”, dijo.

Fervor religioso desde 1721

Quadra Cardenal sostiene que el fervor mariano se cultiva en La Gran Sultana desde 1721, fecha en que una imagen de “La Conchita” apareció flotando en las aguas Lago Cocibolca.

“Esta imagen estaba en El Castillo de la Inmaculada Concepción de María en Río San Juan, ahí era venerada con gran religiosidad… pero cuando se produjo el ataque de los piratas, los lugareños decidieron guardarla dentro de una caja de madera y la embarcaron en una nave para que llegara a Granada… Cuando estaban desembarcando, la caja cayó al agua y la corriente se la llevó. Luego fue encontrada por unas mujeres que lavaban ropa cerca de la costa, ellas la recogieron y la llevaron donde los frailes franciscanos”, relató.

La imagen que cautivó a los granadinos mide aproximadamente metro y medio de alto, en el brazo izquierdo sostiene al niño Jesús y en el otro tiene una lanza con la que oprime la cabeza del dragón que está a sus pies.

De acuerdo al historiador la lanza original estaba hecha de oro y cuando Walker se enteró, no dudó en robarla.

Granadinos celebran con adoración

Coreando el Salve Azucena, acompañados por la música de filarmónicos, miles de granadinos celebran cada 28 de noviembre la bajada de la hermosa imagen de la Inmaculada Concepción de María, que durante todo el año permanece en el altar mayor de la Iglesia Catedral de Granada.

Así se marca el inicio de la celebración del Novenario de la Purísima, considerado el más importante evento religioso de los granadinos.

Cada día una calle diferente asume la responsabilidad de recibir a la Virgen para colocarla en un altar cuidadosamente decorado, en algunas ocasiones figurando el cielo con niños vestidos de ángeles y querubines, y en otras, representando el jardín del Edén con bellísimas flores.

Por la noche “La Conchita” es llevada en carroza por las principales calles coloniales que son adornadas para la ocasión hasta llegar a la Catedral donde pasa la noche para salir al día siguiente.

En esta ciudad no existe la tradición del brindis o gorra y a criterio de Quadra Cardenal “es bueno que no haya repartidera porque eso significa que la gente va por la devoción”.

Gala para la Madre de Jesús

Este 7 de diciembre la Basílica Catedral será totalmente iluminada, algo que solo ocurre en ocasiones especiales.

A las 9:00 p.m. iniciará el concierto de música sacra a cargo del coro del Centenario de Nuestra Señora de la Merced "Redentora de Cautivos", seguido por el coro de la Cámara de Nicaragua con el magistral acompañamiento de la Camerata Bach, y las mejores voces y cantos tradicionales de León.

La fiesta de la purísima culmina el sábado 8 de diciembre a las 10 de la mañana con la solemne eucaristía pontifical en la Basílica Catedral, en honor a la Purísima e Inmaculada Concepción de María, seguido de la procesión a las 5:00 de la tarde.

Honras para la Virgen, marcadas por identidad de cada pueblo

Chontales

Desde el 30 de noviembre, cada mañana la comunidad mariana participa en misas, procesiones y elaboración de altares en las calles de los barrios de todos los municipios. En el caso de Juigalpa, instalan 9 altares y las celebraciones las organizan las parroquias, según explicó el padre Yalmer Aragón, párroco de la iglesia Asunción.

Carazo

En los municipios del departamento de Carazo el rezo de la novena se realiza en los diferentes barrios, donde la virgen es colocada en carrozas particularmente adornadas

Los caraceños se lucen en la elaboración de los altares de “La Conchita”, buena parte inspirados en los lugares turísticos de nuestro país.

Río San Juan

Los fieles católicos de San Carlos, cabecera departamental de Río San Juan, a partir del 28 de noviembre se dedican a la confección de hermosos altares y coloridas carrozas, que después de exhibirse, recorren los distintos barrios y repartos de la localidad.

Los feligreses se congregan en el templo de San Carlos Borromeo, donde a las 4:00 de la mañana participan del santo rosario, del novenario y de la eucaristía. Posteriormente la imagen sale en procesión y queda en vela en una de las nueve avenidas principales, retornando al templo a las 9:00 de la noche del mismo día. La elaboración de ramadas y carrozas durante el novenario de La Purísima tiene entre 60 y 70 años de tradición.

Chinandega

El historiador Dionisio Moya Balmaceda, refiere que Chinandega y El Viejo, desde los albores del siglo XVII expresan su devoción con una mezcla de actitud piadosa y fiesta popular: rezan la novena, cantan en el templo, y hay derroche de quema de pólvora y música.

En El Viejo la actividad se concentra en la casa de la Virgen. Y quizás de esa antiquísima tradición haya surgido la célebre costumbre de que la imagen no salga de su Basílica, porque desde antaño son sus fieles quienes llegan a su casa a visitarla.

Así parece sentenciarlo la inscripción en el frontispicio de la Basílica de El Viejo, que reza: “Venid… (porque Ella, la Virgen) No va”.

Estelí

En un ambiente de recogimiento y fervor mariano los estelianos expresan devoción por la Concepción de María.

Es tradición que algunas familias se unan y ahorren en alcancías los fondos para sufragar los gastos de la famosa “gorra”.

Los gofios, las cajetas y otras golosinas las elaboran en casa. En tanto que los bananos, las naranjas, y limones que contiene el tradicional “brindis” los compran en San Juan de Río Coco y San Sebastián de Yalí.

Josefa del Carmen Fuentes, una devota mariana, señala que prefieren ir a los lugares donde se producen.

Rivas

La festividad es marcada por el estallido de los cohetes y morteros que se utilizan como señal para que los rezadores sepan dónde está un altar.

Según el padre Mario Sandoval, párroco de la iglesia San Pedro, La Gritería es una gran fiesta popular que une a las familias para preparar los altares y recibir a los grupos de fieles que le cantan a la Virgen.

En esta ciudad, los caramelos, golosinas, naranjas, limones dulces, trozos de caña, chicha de maíz y de jengibre, predominan en las reparticiones tras el grito de: “¿Quién causa tanta alegría?”

Guardianes de la tradición

El fuerte arraigo de las raíces Marianas y particularmente de la celebración de La Gritería, a pese al paso del tiempo, tiene sus bases en la dedicación de los creyentes que desde el hogar, el barrio o la comunidad, y con su ejemplo inculcan la fe y la admiración por la Inmaculada Concepción de María; están entre el pueblo los verdaderos guardianes de la tradición en honor a la Virgen.

Cristina Guevara, 84 años, Juigalpa. Durante 50 años de su vida se ha entregado a la celebración La Purísima. Su devoción es tal que ahorra durante el año para comprar la gorra y preparar chicha y horchata que acostumbra ofrecer a los marianos.

María Teresa Vivas López, 67 años, Masaya. La adoración por la Virgen María la heredó de su madre y aún conserva antiguas imágenes entre ellas una que recibió su madre cuando le diagnoticaron diabetes y una amiga se la entregó para que fuera su protectora. Todos los años María Teresa celebra La Gritería con la ayuda de las amistades que llegan a dejar ofrendas, flores y artesanías. Además hacen nacatamales, roquillas, cajeta negra, cajeta de batata, bananos, naranjas, limón dulce y ayote con miel para repartir

Alder Gonzáles, Carazo. Su familia atesora una imagen de unos 120 años de antigüedad que aseguran estuvo por en un tiempo prestada por su bisabuela a la Iglesia San Antonio. “Es una tradición para nosotros realizar el altar de la virgen y que las niñas, los niños junto con sus familiares le canten a la Madre de Dios” dice tras declarar que su familia ha sido bendecida por la Virgen “y la consideramos como una compañera de nuestra casa… Ella es muy linda y le tenemos mucha fe porque sabemos que Dios por medio de ella intercede para ayudarnos”, agregó.

Rosa Esmeralda Toruño Ugarte, 75 años, Río San Juan. Desde hace más de 60 años profesa amor por la Inmaculada Concepción en Río San Juan participando en la elaboración de altares, rezos, rogativas callejeras, vigilias y quema de pólvora y música sacra.

“Nos sentimos gozosos y contentos de trabajar con amor y sacrificio, unidos todos como buenos hermanos… una expresión popular única, todos estamos contagiados por el amor de Dios y por la veneración a nuestra madre de los cielos”, afirmó.

Aura Tijerino, Rivas. Suma 35 años celebrando esta tradición y es mayordomo de una de 36 carrozas que salen en procesión de los distintos barrios durante el novenario a La Purísima, Cuenta que es una tradición que heredó de su mamá “y he recibido el milagro de Inmaculada Concepción de María, porque me sanó del cáncer”, expresó

Pedro Vargas Mena, Granada. Es referencia en la elaboración de altares y carrozas. Maestro de generaciones, fundador de la escuela de Bellas Artes de Granada, en su taller han nacido importantes obras inspiradas en La Purísima.

“Hace 45 años hacemos carrozas en este taller; primero empecé con compañeros de estudio de la Escuela Nacional de Bellas Artes de Managua y después -en 1969- fundé esta escuela, ahora trabajo con los muchachos estudiantes, con mis hijos y nueras”, dijo.