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  • El País Internacional

Desde el lunes, Benedicto XVI comparte espacio con Lady Gaga, el Dalai Lama y Carmen Lomana. El desembarco del Papa en Twitter -la segunda reconversión de Joseph Ratzinger, esta vez en @pontifex- supone también su entrada en el mundo de las redes sociales, gobernado por celebrities y en el que la popularidad y la relevancia se pueden medir con dolorosa exactitud. En la red prácticamente todo el mundo hace una tarea similar a la de un papa: transmitir ideas y unir comunidades.

De ahí que a Benedicto XVI le vaya a costar librarse de la comparación con Lady Gaga, el ser humano más seguido del planeta con 32 millones de cuentas abonadas a sus mensajes. En un plano superficial -la falaz lógica de los seguidores es que cuantos más se tienen más escuchado es uno-, es posible que se considere el volumen de personas conectadas a @pontifex como un morboso despliegue de músculo de su popularidad.

Apuestas sobre seguidores

Pero, ¿cuántos seguidores pueden llegar a tener el Papa? La casa de apuestas británica Ladbroke acepta apuestas a que alcanzará más de un millón antes de que termine el año (ya tiene más de 500,000). Expertos en redes sociales han explicado al Daily Telegraph una regla de tres infinitamente más curiosa: si el líder religioso más seguido en Twitter es el Dalai Lama con cinco millones de seguidores, expone el rotativo británico, quiere decir que uno de cada 100 budistas sigue a su líder espiritual en Twitter. Si el acceso del católico medio a la tecnología es similar al de los budistas y en el mundo hay 1,250 millones de católicos, el Papa bien podría alcanzar los 12.5 millones de seguidores. Es decir, el puesto número 22 entre los más seguidos. Justo por debajo de Eminem, el nombre artístico de Marshall Bruce Mathers, nacido en Kansas City el 17 de octubre de 1973.

De los seguidores

Esta lógica, tan orientativa como poco fiable (no todos los que siguen a un líder religioso practican su doctrina), es susceptible de ser matizada. ‘Demográficamente hablando, los más fieles suelen ser también personas mayores y por tanto menos prestos a estar en Twitter; hay mucho en contra del Papa’, le explica Ian Maude, de la consultora Enders Analytics, al Telegraph. Como contrapeso de este factor está tanto el peso político que todavía tiene el Pontífice en Europa, que convierta su cuenta en más atractiva, y el hecho de que la gente está más dispuesta a seguir al Papa que al Vaticano. Si el Twitter oficial de la institución (en la que Benedicto XVI ya tuiteó el año pasado) tiene solo 1,225 seguidores, el Pontífice tiene 11,000 suscriptores en Facebook y 35,000 en YouTube.

¿Qué publica el Papa?

Lo más complicado será, de todas formas, el contenido de sus tuits. El octogenario Ratzinger publicará frases que, según el Vaticano, deben considerarse ‘perlas de sabiduría’ y no doctrina.

Todo esto es relativamente nuevo para un sector de la Iglesia, porque ellos llevan otro ritmo. En 1896, León XIII se convirtió en el primero en ser filmado. Pío XI hizo historia en 1931 al transmitir un mensaje por radio. Pío XII siguió empujando el umbral tecnológico y en 1949 apareció por televisión. Pero al actual, versado teólogo que escribe sus gruesos libros con papel y lápiz, el progreso tecnológico se le ha venido encima. Bajo su papado se ha estrenado desde una web de noticias del Vaticano hasta una aplicación oficial, Pope 2 You, que permite reproducir sus discursos y mensajes en el móvil. La diferencia entre la grabación de León XIII y el estreno de Benedicto XVI en Twitter es que al primero nadie le hizo competir con Buster Keaton.

Los Papas en público

En 1896, León XIII se convirtió en el primero en ser filmado. Pío XI hizo historia en 1931 al transmitir un mensaje por radio. Pío XII siguió empujando el umbral tecnológico y en 1949 apareció por televisión.