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El Saigon Times informa sobre la puesta en escena de El Principito. La novedad: una versión en inglés. La noticia: la obra ha sido bien acogida, la crítica dice que los actores tienen calidad, que la producción es de primera y que los teatros han registrado llenos totales. Lo que interesa en Nicaragua: el director es un nacional de nombre Jaime Zúñiga, un hombre de 30 años que llegó a Vietnam en 2008 y fundó Dragonfly Theatre.

Ho Chi Minh, 13 de noviembre de 2012. “¿Dónde estaríamos sin Dragonfly Theatre?”, escribe Bradley Winterton en un artículo publicado en la sección cultural del diario Saigon Times, donde se ofrecen detalles de la obra.

“Siguiendo los pasos de su primer espectáculo, con muchos de sus miembros nuevamente y con actrices vietnamitas, al igual que antes, con un performance excelente, se robaron el show”, añade la crítica cultural sobre la puesta en escena de la obra de Antoine de Saint-Exupéry.

Dragonfly Theatre se ha presentado en el Centro Cultural Nhuan Phu y en el Saigon Superbowl, dos referentes en Ho Chi Minh, única ciudad donde se han exhibido. En 2011 interpretaron “La importancia de llamarse Ernesto”, de Oscar Wilde.

Llenar un vacío cultural en Vietnam

Jaime Zúñiga llegó a ese país asiático con su esposa por motivos profesionales. Damco, una empresa de logística que pertenece al grupo A.P.Moller-Maersk, en la que trabaja, le dio la oportunidad de establecerse en un país asiático y él escogió Vietnam.

“Al establecerme en Vietnam, pronto me di cuenta de que la cartelera teatral era abundante en idioma anamita, pero casi inexistente en otros idiomas. Había un par de grupos aficionados que producían espectáculos, pero no existía un grupo de teatro profesional que montara producciones en inglés. Yo no puedo vivir sin teatro, aunque suene melodramático, así que aproveché mis viajes a otros países, como Singapur y Corea, para ver teatro en inglés. Y me preguntaba: ¿No sería increíble que en Vietnam se montaran puestas en escena profesionales en inglés como en otras metrópolis del continente?”, narra.

Zúñiga cuenta que a través de los grupos aficionados, con los que colaboró en un inicio, conoció a otros artistas que tenían las mismas inquietudes. Entre estos, a Aaron Toronto, un cineasta estadounidense independiente con ocho años en la industria de TV y cine en Vietnam. “Nos preguntamos qué necesitábamos para producir en Vietnam una obra de teatro de calidad profesional en inglés. Pronto concluimos que lo más importante era encontrar actores profesionales cuyo dominio del inglés no fuera un problema, lo cual es muy difícil en Vietnam”.

La primera tarea fue hacer una lista de artistas vietnamitas con experiencia en teatro, cine y televisión. Incluyeron también a extranjeros que no se desempañaban como artistas pero que tenían educación actoral y talento. La sorpresa fue que todos aceptaron.

“De esa manera produjimos “La Importancia de llamarse Ernesto”. En ese momento nadie sabía si íbamos a tener éxito comercialmente o si las autoridades de cultura iban a aprobar nuestro espectáculo. Sorprendentemente, la respuesta de los medios y el público en general fue sobrecogedora. Yo no esperaba que un proyecto teatral en inglés causara tanta atención”, dice Zúñiga a El Nuevo Diario vía correo electrónico.

El Principito es la tercera producción de Dragonfly Theatre. Después de esta “puedo decir con orgullo, misión cumplida: Aaron y yo, como fundadores, somos los únicos artistas extranjeros en el grupo. Los demás miembros del elenco son profesionales vietnamitas (actores, músicos y bailarinas). Los diseñadores de vestuario y escenografía son vietnamitas, y colaboramos con Hong Van, una de las productoras teatrales más importantes de Vietnam”.

Diversas culturas

Zúñiga y su esposa no tienen planes de regresar, aunque cuando están de vacaciones visitan su tierra natal.

“Cuando me preguntan en Nicaragua cómo es Vietnam, yo usualmente respondo: el clima y las frutas son iguales. Todo lo demás es diferente. En Latinoamérica, hablamos mayoritariamente español, la comida tiene muchas cosas en común y la religión, las costumbres y lamentablemente hasta la política tienen colores y sabores muy parecidos. Sin embargo, en Asia, me basta cruzar la frontera e ir a Camboya, Laos o Tailandia, para escuchar otro idioma y saborear una cocina completamente diferente”.

Pese a lo bien que se ha adaptado, extraña el sentido del humor de los nicas. Según él, en Vietnam se sonríe mucho más que en Nicaragua, pero se ríe a carcajadas mucho menos, sobre todo de uno mismo.

“No sé si los vietnamitas se toman a sí mismos demasiado en serio o si los nicaragüenses no somos suficientemente serios, pero en Vietnam no hay ni toro-venado que celebre a San Jerónimo ni chinegros que le bailen a Santo Domingo. La religiosidad y la interacción social son más privadas que en Nicaragua, y los círculos sociales son un poco más cerrados. Es más difícil hacer amigos, también porque el idioma es una barrera difícil de volcar”.

Jaime Zúñiga es de esos profetas en tierras ajenas, sin embargo dice que “el valor que uno puede agregar como extranjero a una cultura diferente es parte del diálogo saludable entre las culturas”.

Cofundador de “Dramazul Teatro”

En 2006, Zúñiga cofundó en Nicaragua “Dramazul Teatro”, una agrupación de teatro aficionado cuyo debut, “400 causas para pedir el divorcio”, fue dirigida por Aníbal Almanza.

El Principito en la piel de una actriz

“Un día del fin de semana, en el apartamento del director Jaime Zúñiga, Lan Phuong, con el guión en las manos, murmura palabras en inglés. Después de varios papeles en teatro y cine, está contenta y sorprendida de haber sido invitada para interpretar El Principito.

La actriz se ha enamorado de la famosa historia literaria y romántica. ‘No podría haber imaginado que un día yo me convertiría en él para vagar por los planetas y hablar con una rosa y un zorro’, dice ella”.

Fragmento del artículo publicado en la versión digital en inglés de Vietnam.net