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El pequeño Moisés, de 11 años, está listo para ingresar al quinto grado. No tiene útiles ni mochila que estrenar, y probablemente le toque hacer el recorrido diario de su casa a la escuela, en chinelas, como el año pasado.

Moisés está inscrito en la Escuela Los Rejones, 60 kilómetros al oeste de Juigalpa. Es una construcción muy pobre, hecha por los comunitarios motivados por el interés de que sus hijos tuvieran un local propio para aprender.

El niño, aunque expresa que está acostumbrado a su escuela con paredes de caña de bambú y de coyolito, unas cuantas láminas de zinc en el techo y piso de tierra, confiesa que le gustaría “verla bonita”.

“¡No se ha caído (la escuela) porque Dios es grande!”, exclama Carolina del Carmen López Bonilla, madre de Moisés, quien luego expone “el rosario” de dificultades que pasan en su comunidad para mandar a los niños a clases.

En el campo, de cada 100 niños que se matriculan en primer grado, únicamente 32 llegan a concluir el sexto grado, revela el estudio “La educación primaria en Nicaragua”, realizado por el Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas, Ieepp.

La investigación determinó que el mayor impacto del desgrane temprano de la matrícula rural ocurre en el segundo y cuarto grados, con el 25 y 15 por ciento, respectivamente.

La escuelita de Los Rejones atiende a 30 menores y a un grupo de educación de adultos.

Sus habitantes claman por una escuela de concreto, porque mandar a sus niños a colegios de otras comarcas o hasta Juigalpa, significa exponerlos a cruzar el río Mayales.

“Ellos (el Mined) nos dicen que en tal año (se va a construir la escuela), y así nos llevan. Nos prometieron este año, vamos a ver”, manifestó Alfredo Feliciano Miranda Hurtado, encargado del centro, quien asegura que los dueños de las tierras donde se asentaron ya les otorgaron permiso para construir la escuela.

La delegada del Ministerio de Educación en Juigalpa, Margarita Aguilar, aseguró que construir las escuelas Los Rejones y Monte Horeb, son prioridades, pero señaló que la limitación es que se ubican en una propiedad privada.

Dijo que ambas escuelas serán construidas de minifalda ósea, que en la parte de abajo serán de concreto y arriba de tablas.

El estudio del IEEPP indica que la baja tasa de culminación de la educación primaria obedece a que en el campo persisten las condiciones expulsivas, comenzando por la pobreza y la pobreza extrema que orillan a muchos menores a cambiar los libros y los lápices, por el trabajo.

Le siguen otras dificultades como la lejanía de los colegios, que pone en riesgo a los estudiantes; las malas condiciones de infraestructura y mobiliario, entre otras, expone la investigación que, aunque reconoce importantes avances en matrícula y retención, señala que los indicadores educativos del país son los más bajos de Centroamérica.

De 1 millón 600 mil estudiantes que hoy lunes vuelven a los más de 10,750 centros públicos, más de la mitad se concentra en zonas rurales y semi-rurales, si se toma como referencia que de cada 10 estudiantes, 6 pertenecen al campo, donde muchos superan las dificultades y hacen sacrificios, por el interés de aprender.

Nueva Segovia

Escuela de adobe con el sudor de los padres

En la comarca El Zapotillo, del municipio de Macuelizo, los padres de los estudiantes levantaron la escuelita, con paredes de adobe y techo de zinc.

El piso es de tierra, no tiene malla ni letrinas y apenas cuenta con una pequeña pizarra de madera, para que el profesor Jorge Miguel Sandoval imparta la enseñanza.

La escuelita tiene apenas un año y carece de agua, por lo que cada estudiante, además de los útiles escolares, carga diario una botella con agua.

Instituto en aulas prestadas

En el municipio de Jalapa, 400 estudiantes de la comarca La Mía esperan la construcción de un instituto.

Reciben clases en aulas prestadas, pese que al centro asisten jóvenes de Santa Cruz, San Judas, La Estancia, Puntalitos, Tastalí, Las Joyas y Las Malvinas.

Al menos una generación de secundaria se ha bachillerado en ese lugar, recibiendo parte de las clases debajo de los árboles del patio de la Escuela “Flor de María Montiel”, que les presta sus 7 aulas.

Estudiantes y docentes aseguran que en período de lluvias deben correr hacia las aulas con sus cuadernos mojados o enlodados. Durante el verano, les castiga el sol.

La comunidad ya cuenta con un terreno y solo esperan que el Gobierno les mande a construir el instituto.

León

Triste regreso a precaria escuelita

Ingrid Valeria Hernández, de 12 años, no siente emoción por regresar a la escuela. Con un semblante que revela tristeza, cuenta que ingresará al sexto grado, pero no se siente motivada porque en la Escuela Nuestra Señora de Los Remedios, de la comunidad del mismo nombre, “hay pocos pupitres, nos faltan libros para estudiar y realizar nuestras investigaciones; además, cuando llueve nos mojamos porque hay muchas goteras en el techo”.

El centro se ubica 3 kilómetros al noroeste de Quezalguaque, municipio de León, donde esperan atender a 70 niños entre preescolar y primaria.

Al recorrerlo se nota el serio deterioro de su infraestructura y del mobiliario. También carecen de energía eléctrica, biblioteca, área de comedor para los niños de preescolar, y de condiciones para hacer uso de los inodoros.

La profesora Xiomara Asunción Hernández revela que siente pesar por el mal estado del área asignada a preescolar.

“El piso (embaldosado) es inapropiado para que los niños jueguen o realicen dinámicas educativas; algunos estudiantes se han lesionado al caer, y urge que se tomen medidas”, apuntó.

Abandonan el aula

Según la profesora Hernández, un alto porcentaje de niños deserta de la escuela. “De los 20 niños que se matriculan (en el nivel preescolar), únicamente culminan entre 10 y 12 pequeños, y estamos seguros de que existe desmotivación, por las condiciones en que se encuentra el centro”, comentó.

Al respecto, Bernarda López, Secretaria de la Asociación Nacional de Educadores de Nicaragua, Anden-León, expresó que en el área rural el Ministerio de Educación invirtió en la rehabilitación de algunos centros; sin embargo, existen limitaciones y dijo que “los padres de familia no tienen la suficiente conciencia sobre la importancia que tiene la educación, para el desarrollo”.

Chinandega

Paredes por colapsar

Paredes, techo, piso y servicios higiénicos en mal estado, es el panorama en la Escuela “Alfonso Mondragón Vallecillo”, de la comarca San Benito 2, en Chinandega.

Hay una pared del aula asignada a un grupo de niños de preescolar, pero fue construida sin hierro y está por colapsar. Eso preocupa a la profesora Rosa María Montiel, porque considera que Chinandega es una zona con bastante actividad sísmica.

La educadora dijo que entregaron al Ministerio de Educación una solicitud de reparación del centro escolar, pero hasta ahora no han obtenido respuesta. A su criterio, se requiere un reemplazo total.

Afirmó que pocos padres de familia colaboran, y los Gabinetes del Poder Ciudadano tampoco los atienden, por lo que a cuatro maestras que trabajan ahí les toca hacer el papel de enfermeras, madres y psicólogas.

“Hay niños, por ejemplo de la comarca Belén, que caminan 4 kilómetros para llegar a esta escuela, la cual fue construida con esfuerzo de la comunidad, aunque pertenece al Estado”, indicó.

Piden nueva escuela

“La escuela se está cayendo, es necesario que la reparen, porque puede haber un accidente”, expresó María Margarita Armas, madre de estudiantes del centro.

María Mercedes Mondragón, otra madre, expresó que los pobladores están dispuestos a colaborar con mano de obra para reconstruir la escuela, como un patrimonio para las futuras generaciones.

Granada

Parece que “se les va venir encima”

28 kilómetros al norte de Granada, en Malacatoya, está la Escuela “Rafaela Herrera”, construida en 1997 con el apoyo del Gobierno de Japón, pero cuya infraestructura ahora luce “descalabrada”.

María Elizabeth López, habitante de la comunidad Santa Martha, quedó sorprendida cuando llegó a la escuela a matricular por primera vez a su hija, porque en su zona no hay secundaria.

“Tuvimos que venirnos para acá, pero veo que las aulas están malísimas”, manifestó la señora, sin más remedio que inscribirla ahí.

A la “Rafaela Herrera” acuden los jóvenes de una decena de poblados rurales vecinos de Malacotoya, como El Tabacal, San Pedro, San Ramón, Los Ángeles, La Trinidad y Santa María, entre otras.

El dirigente comunitario Silvio Jaime López se declaró preocupado por el pésimo estado del inmueble.

“Está destrozado. Es un centro con una infraestructura que parece que va a caer encima de los alumnos. En todos estos años no le han dado mantenimiento, no han querido invertir”, dijo.

Inventario de deterioro

A simple vista se notan las puertas desprendidas, las ventanas quebradas, paredes manchadas, varias pizarras rotas, la malla perimetral desprendida y el techo con hoyos.

Eddy López Marenco aseguró que también deben lidiar con la inasistencia de los docentes que no habitan en Malacatoya.

“Queremos una Directora que sea de aquí de Malacatoya, aquí hay gente con mucha capacidad para dirigir esa escuela, pero siempre nos traen personas de otros lados, que han hecho desastres; vienen a dar clases cuando quieren y se van a la hora que les da la gana… Nadie los controla”, se quejó.

 (Corresponsales: Mercedes Sequeira, Leoncio Vanegas, José Luis González, Róger Olivas, e Ingrid Duarte)

Colegio alquilado en Chinandega

Los 283 alumnos de la Escuela “Miguel Larreynaga”, del municipio de Chinandega, recibirán el año escolar en condiciones deplorables: el local es alquilado y los pupitres, paredes, techo, vigas y pizarras se aprecian en pésimo estado.

Las aulas tampoco tienen puertas y este centro maltrecho deberá alojar a estudiantes de la Escuela “Monseñor Alejandro González”, que quedó en desuso por recomendaciones del Sistema Nacional de Atención y Prevención de Desastres, Sinapred.

En el patio de la escuela se aprecian los restos del área para juegos, además de una montaña de pupitres deteriorados.

Profesores consultados por El Nuevo Diario afirmaron que en época lluviosa el techo parece regadera, y advirtieron del peligro del viejo sistema eléctrico.

En enero pasado les prometieron reparar los daños, y ahora esperan que en algún momento del año esa promesa se haga realidad.

“Será porque este centro es alquilado a una familia de Somotillo que no le prestan atención, pero aquí hay muchos menores que desean estudiar, y hay que garantizarles buena infraestructura”, expresó un educador que solicitó el anonimato.

Los profesores de la Escuela “Monseñor Alejandro González” afirmaron que debido al traslado a la Escuela “Miguel Larreynaga”, la matrícula bajó considerablemente, por lo que solicitaron el reemplazo del antiguo colegio. 

Deserción escolar

La profesora Xiomara Hernández de la escuelita Nuestra Señora de los Remedios, del municipio del mismo nombre en León, aseguró que un alto porcentaje de niños deserta de este centro que está muy deteriorado.

"De los niños que se matriculan (en el nivel preescolar) solo culminan entre 10 y 12 pequeños y estamos seguros que hay desmotivación", comentó. 

32% concluye sexto grado

En las zonas rurales,  de cada 100 niños que se matriculan en primer grado únicamente 32 llegan a concluir sexto grado, revela un estudio del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas, Ieepp.

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