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Apenas 59 de las 126 especies que el Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales, Marena, mantiene en veda indefinida a nivel nacional, están registradas para su protección por la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre (Cites).

Nicaragua pertenece a dicha convención desde 1977, la cual procura que la flora y fauna no sean explotadas de manera insostenible para que esto no lleve a la desaparición total de las especies.

Un estudio realizado por el Centro de Investigación, Capacitación y Formación Ambiental, Cicfa, de los jóvenes ambientalistas resalta la preocupación al respecto, pues las especies en el país incluidas no gozan de la suficiente protección que se merecen para evitar su extinción.

Resalta que hay otras especies que tampoco están incluidas, pues, si bien no están sujetas al comercio se encuentran en riesgo, ya que las poblaciones han bajado o ya no se les localiza en el hábitat en el que estaban acostumbradas a desarrollarse.

Rafael Estrada, coordinador de los Jóvenes Ambientalistas, explicó que las especies endémicas del país ya están teniendo problemas, en el caso de algunas aves han ido disminuyendo sus cantidades o migran a otras zonas, como el norte de Costa Rica.

Nicaragua cuenta con 31 especies endémicas, según el estudio, y de esas, dos son mamíferos, seis reptiles, cuatro anfibios, dos de aves. “Hay enormes pérdidas de áreas naturales de estas especies, y algunas han quedado relegadas”, dijo Estrada.

Pocos controles y mala gestión de protección

El estudio del Cicfa recopiló información de las listas internacionales de especies amenazadas que se trabajan en Nicaragua y también información suministrada por el Marena que indica que unas 23 especies están en estado crítico, 10 en peligro de extinción y 13 en alto riesgo.

La tortuga Carey, el quetzal, la lapa roja, el ocelote o tigrillo, el jaguar son parte de las especies nacionales en grave peligro de desaparición, y que están protegidas por Cites, pues aunque en Nicaragua hay 68 ecosistemas, de acuerdo al estudio, la mayoría está afectada por el avance de la frontera agrícola que va fragmentando el hábitat, al igual que los incendios forestales, la caza indiscriminada con fines comerciales y la poca vigilancia de las instituciones en dichas zonas.

El Pez Sierra y el Tiburón Toro son otras dos especies en peligro de desaparecer, el último está considerado como especie en veda indefinida en el país, pero no así en Cites.

Otras especies en peligro son el tapir, la rana verde de ojos rojos incluida en lista Cites, y las iguanas, entre otros.

En el estudio del Cicfa se deja claro que hay una mala interpretación de los instrumentos internacionales por parte de las autoridades nacionales, lo que está afectando la conservación de las especies.

Especies en veda

Según datos del Marena, en 2012 se contabilizaban 29 especies de mamíferos, 80 de aves, 12 de reptiles y cinco especies de peces que se encuentran en veda permanente en el país, mientras en veda parcial están catalogadas seis especies de mamíferos, 24 de aves, 11 de reptiles, tres de anfibios y siete especies de peces en todo el país.

Estrada indicó que “hay especies que no están registradas en ningún apéndice del Cites y aquí están en veda, por lo que hay preocupación sobre el seguimiento que se le está dando”.

Como Jóvenes Ambientalistas trabajarán en una propuesta de ley para que haya mejor coordinación entre las instituciones, y que exista un estudio detallado de la población de las especies.

Raomir Manzanares, asesor técnico de los Jóvenes Ambientalistas, manifestó que en Nicaragua se carece de investigación de la fauna silvestre, y sugirió que se deberían realizar más labores de observación, a vista observación, y conteo de las especies existentes.

También agregó que se debe trabajar en crear alianzas territoriales, pues fauna silvestre además de los convenios internacionales y regionales, solo falta articularlos a niveles locales.

“Actualmente se están perdiendo especies transitorias, nativas y visitantes; incluso, el cambio climático está afectando a especies como el guardabarranco, el quetzal y las tortugas. Nosotros hemos perdido tortuguillos antes de la liberación por las altas temperaturas”, refirió.

Falta aplicar legislación

Instrumentos jurídicos hay, solo falta su aplicación. Nicaragua además de tener un marco legal propio como la Ley General de Medioambiente y Recursos Naturales cuenta con distintas estrategias para conservación de la biodiversidad, pero no las hace cumplir.

Según los datos del Cicfa, hasta 2008 se habían exportado más de 529 mil especies vivas, entre aves, reptiles, anfibios y mamíferos, muchos de ellos en la lista de especies protegidas por el Cites. Asimismo, se registraron más de 50 mil productos elaborados a base de fauna silvestre.

A nivel internacional, Nicaragua forma parte de la Convención Ramsar, Convención Cites, Convención de Diversidad Biológica. En la parte regional, Convención para la Conservación de la Biodiversidad y la Protección de las Áreas Silvestres prioritarias en América Central, y Alianza Centroamericana para el Desarrollo Sostenible, entre otras.

Clasificación según el Cites

Para medir el grado de vulnerabilidad de las especies, el Cites realizó una clasificación que es actualizada con frecuencia.

Apéndice I:

especies en peligro de extinción, podrían ser afectadas por el comercio; si existe debe haber un reglamento para garantizar de que no hay peligro

en la supervivencia de la especie.

Apéndice II:

especies que no están en peligro de extinción pero pueden llegar a ese nivel, se toma en cuenta también a aquellos géneros que podrían venderse y necesitan que su aprovechamiento sea acorde a su supervivencia.

Apéndice III:

incluye todas las especies que cualquiera de las partes (Estado/país) manifieste que se hallan sometidas a reglamentación dentro de su jurisdicción con el objeto de prevenir o restringir su explotación, y que necesita la cooperación de otras partes en el control de su comercio.

Cumplir normativas

Raomir Manzanares, asesor técnico de Jóvenes Ambientalistas, indicó que la falta de aplicación de las normativas está afectando la biodiversidad nacional.