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Desde Managua, siguiendo la carretera que conduce a los llamados “Pueblos Blancos”, verá gran cantidad de plantas tendidas a orillas del asfalto formando una extensa alfombra verde con matices de colores que aportan flores de todo tipo; sin duda alguna habrá llegado usted a Catarina, sitio de referencia en comercialización de plantas.

En este municipio hay 50 negocios dedicados formalmente a la oferta de especies ornamentales, medicinales, frutales, forestales, aromáticas y variedades de grama, refiere Fermín Guerrero, encargado del Área de Tributación de la población, aclarando que también hay un número considerable de negocios de este tipo, no registrados y que son instalados en casas particulares.

La actividad es usualmente desarrollada en familia, ya que muchos se dedican a ella porque heredaron los pequeños negocios que con el paso de los años, el auge del turismo y la buena fama de la calidad de las plantas y la tierra para jardines, se han ido consolidando.

Es el caso de doña Silvia Ruiz, propietaria del Jardín Nica Ruiz, quien durante 35 años garantiza el sustento de su hogar, ofertando gran variedad de especies de plantas. Con ella trabajan unas 20 personas, la mayoría son familiares.

"Mi mamá nos enseñó a convivir con las plantas. Ella fue una de las personas que salía del pueblo a la ciudad a vender plantas, y de ahí aprendimos a sobrevivir de las plantas, porque nos encargábamos de reproducirlas", comenta la propietaria del Jardín Nica Ruiz, que desde hace seis años opera cerca de la Alcaldía de Catarina.

Plantas de 5 a 1,500 córdobas

Buena parte de quienes llegan a Catarina lo hacen con el propósito de adquirir plantas. Entre las razones por las que el pueblo es reconocido como referente en la comercialización de especies, destacan los precios y la calidad.

En este lugar un visitante local o extranjero puede adquirir plantas desde 5 córdobas. Para los gustos más exigentes hay opciones valoradas hasta en C$1,500, como la palmera plateada, la palma tallo rojo y las piramidales.

Dicen los comerciantes que aunque los visitantes lleguen al sitio atraídos por la belleza escénica y las famosas artesanías que lo caracterizan, sobran quienes se “enamoran” de la variedad de plantas.

Según las estimaciones de visitas, Catarina anualmente recibe un promedio de 600 mil turistas.

Buenas ventas todo el año

“Acá no hay temporadas altas ni bajas, porque siempre se vende algo. Los turistas nacionales y extranjeros llevan una planta siempre que vienen por estos lados”, afirma Ruiz.

La demanda creciente de las plantas de Catarina ha motivado a los negocios a diversificar sus servicios ofreciendo diseño, decoraciones y mantenimiento de jardines.

Además, que siempre orientan a sus clientes sobre las condiciones ideales para que las plantas que adquieren se desarrollen satisfactoriamente.

“Toda plantita debemos tratarla con cariño, porque son seres vivientes. Debemos saber cuáles son las plantas de sombra o de sol, porque no vamos a exponer a una planta de sombra al sol, porque se marchitaría. Tenemos que ubicarla en un lugar donde no esté expuesta a los rayos solares”, son parte de las recomendaciones que ofrece Ruiz a quienes le compran.

 

Cultivan para vender

La mayoría de las plantas que se ofrecen a quienes visitan Catarina son cultivadas por los lugareños y es lo que les permite mantener precios competitivos.

Silvia Ruiz, propietaria del Jardín Nica Ruiz comentó que en Jinotepe lo único que compran son las rosas, pues ahí hay un vivero especializado en el cultivo de esas flores de gran demanda para adornar los jardines.

Hay otras personas que se abastecen del municipio de Nandasmo, pero también de Estelí y Jinotepe, y de los viveros fuertes que existen en Catarina, explicó.

 

Experiencias de progreso

Doña Guillermina Cano tiene en su hogar su negocio "Jardín Siempre Verde". Cuenta que comenzó su vivero con unas cuantas plantitas, con la meta clara de reproducirlas para aprovechar la demanda de ese producto en Catarina.

Logró su objetivo y actualmente su pequeño negocio es la fuente de ingresos para su familia, ya que con ella trabajan también sus hijos.

"Hemos ido creciendo poco a poco, pero hay que saber administrar, porque si no se administra bien no se progresa", expresó Cano.

La propietaria de Jardín Siempre Verde dice que el auge de las plantas surgió de a poco en Catarina, pues hace 20 años ella se instaló en la esquina opuesta a la iglesia católica, cuando las calles eran de tierra, "aquí no venían los turistas, pero poco a poco llegó el progreso al municipio", dijo.

"Ahora con el Mirador de Catarina da gusto ver tanta gente que viene y siempre pasan por los jardines o viveros. Así fuimos poco a poco", expresó Cano.

 

Negocios aportan a la ciudad

Los propietarios de jardines y viveros aportan a la economía local a través del pago de sus impuestos mensuales que oscilan entre C$50 y C$300, dependiendo del tamaño del negocio.