•   Estelí, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

Unas 260 productoras de cafés especiales diversificaron sus siembras apostándole a la Flor de Jamaica, un cultivo que hasta el año pasado se extendía en apenas 15 manzanas entre Estelí y Nueva Segovia; pero que con la crisis del café a causa de la Roya se está considerando una buena inversión.

Según las proyecciones, parte de las 300 manzanas que acumula el grupo de campesinas, miembros de la Central de Cooperativas Productoras de Cafés Especiales “Las Diosas”, estarían dedicándolas a sembrar la Flor de Jamaica, utilizada para preparar bebidas calientes y heladas.

El cultivo de flor de Jamaica asoma entre las posibilidades de recuperación económica de pequeñas productoras de cafés especiales de Estelí y Nueva Segovia, cuyas plantaciones fueron abatidas por la roya y la antracnosis, (enfermedad en las plantas en zonas calurosas y húmedas).

Un conjunto de 260 mujeres, miembros de la Central de Cooperativas Productoras de Cafés Especiales “Las Diosas” valoran la rentabilidad que podría dejarles el cultivo de la popular Jamaica que es utilizada de forma casera para preparar té.

Su referencia es la experiencia de 16 socias de la Central de Cooperativas que, con apenas 10 manzanas y en tan solo tres años, lograron posicionarse en el mercado local ofertando la rosa de Jamaica seca para preparar bebidas y preparada en jalea y vino.

Hasta ahora, las ciudades del Norte y la capital son las principales consumidoras de los derivados de la rosa de jamaica que se producen en Condega y Pueblo Nuevo principalmente.

Según datos de las socias, bajo la marca Las Diosas, logran colocar más de 5,500 mil unidades mensualmente de cada una de las presentaciones de sus productos.

Detallan que las ciudades del Norte y Managua, mantienen una demanda de aproximadamente 2,500 unidades mensuales de cada uno de los tres derivados de la rosa de jamaica en los que se ha especializado esta asociación de mujeres.

El grueso de la producción la consume el departamento de Estelí, donde actualmente Las Diosas colocan más de tres mil unidades al mes en los distintos establecimientos comerciales.

Buen rendimiento

Entre quienes están integradas al cultivo de la flor de Jamaica, se encuentran Rosibel Ramos, de San Ramón; Pastora Valle, de El Jocote y María Elena Merlo, de Pueblo Nuevo.

Ellas reportan rendimientos por manzana cultivada de entre 10 y 15 quintales. Una vez procesada, en el mercado local el producto les deja una ganancia de hasta C$2,500 por quintal, en caso de la flor seca.

Las Diosas vende flor de jamaica para té helado o frío en presentaciones de 4 onzas a un precio de veinte córdobas.

En el caso del vino, lo comercializan en botellas de 24 onzas a un precio de 90 córdobas y la mermelada que ofertan en presentaciones de un cuarto de libra la venden en 45 córdobas.

Perspectiva de crecimiento

El buen suceso comercial de los derivados de la flor de Jamaica “Las Diosas”, empuja a las productoras a querer duplicar el área de siembra actual.

Pero la meta del grupo de productoras es abrirse paso al mercado estadounidense el año próximo. Cuentan que han establecido contactos en ese país y que su meta inicial es exportar unos 300 quintales de flor o rosa de jamaica al año, utilizando canales de comercio justo. Tentativamente esperan obtener entre 120 y 130 dólares por cada quintal del producto.

Productoras animadas

El resto de asociadas a la Central de Cooperativas Productoras de Cafés Especiales “Las Diosas” que en total suman 300 manzanas -las cuales históricamente dedicaban al cultivo de café, granos básicos y pasto para el ganado- ven como una oportunidad destinar parte de sus parcelas para sembrar jamaica, sobre todo aquellas que registraron pérdidas a causa de las enfermedades del café.

María Elena Merlo, representante de las productoras, destacó que en el 2012 solo lograron exportar unos 600 quintales de café especiales, 400 menos que en cosechas anteriores, a un precio de 250 dólares el quintal.

La inestabilidad del cultivo las orilló a destinar parte de las ganancias obtenidas durante el ciclo productivo cafetalero 2012-2013 a un fondo de fomento al cultivo de la flor de Jamaica.

“Sin duda por los daños sufridos en las plantaciones de café hemos calculado que la cantidad vendida en 2013 se reducirá en más de un 50 por ciento e igualmente los ingresos económicos”, justificó Merlo tras exponer que apostarle al cultivo de rosa de jamaica es una medida que están tomando para equilibrar sus finanzas.

Comentó que fortalecen contactos con organizaciones amigas para comercializar la flor de Jamaica en Estados Unidos o en redes de cafetines y restaurantes, cuyos dueños son miembros de asociaciones similares a las cooperativas de servicios existentes en Nicaragua.

Cabe destacar que estas productoras asociadas forman parte de la Fundación Entre Mujeres, con la que han establecido convenios de cooperación con entidades no gubernamentales de Estados Unidos.

Muchas propiedades

Aunque en Estelí, y en otras ciudades de Nicaragua donde se consume, el té de flor o rosa de Jamaica, aseguran que es relajante, también es usada como digestivo o diurético para acompañar las comidas.

El comerciante Luis Omar Sabani, de ascendencia árabe, y establecido desde hace varias décadas en Estelí, es uno de quienes vende flor de jamaica por galón.

Según explica, el consumo del mismo previene la diabetes y hace bien consumirlo a quienes padecen ese mal.

Alta demanda

Según referencias difundidas en Internet, la flor de Jamaica es un producto altamente consumido en lugares como California, Estados Unidos, donde hay una fuerte presencia de familias de origen mexicano, con la tradición de tomar té helado de flor de jamaica.

La bebida se elabora colocando la flor en agua caliente, proceso que la hace soltar un jugo agridulce que se endulza para ser ofrecido como té.

La flor de Jamaica también es popular en México, Centroamérica, Sudamérica y el Caribe.

Validan variedad

Según Rosibel Ramos, ellas han establecido el cultivo de una nueva variedad de flor de Jamaica la cual está siendo validada en Jinotepe, Carazo.

Explica que se trata de una planta de menos de dos metros de altura que ocupa una menor extensión de terreno y además demanda menor cantidad de agua pero su rendimiento no baja.

Refiere Ramos que las plantas de variedad tradicional tienen una altura de entre dos y tres metros.

Estas productoras usan el riego por goteo para optimizar el consumo de agua, cuando no llueve.