•  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

Ricardo Acevedo Peralta es capaz de hablar de corrido por más de cuarenta minutos, sobre todo si la plática es sobre su familia, y, especialmente, sobre su abuelo materno, José María Peralta, a quien le tiene una especie de devoción.

Esta semana asumirá por segunda ocasión la Presidencia de la Corte Centroamericana de Justicia, CCJ, una instancia regional que ha sido criticada por infuncional, pero a la que defiende porque considera que ha emitido sentencias de gran envergadura, entre las que destaca la que obliga a Costa Rica suspender la construcción de la carretera a la par del río San Juan.

En su oficina, ubicada en la segunda planta de la sede de la Corte, abundan fotografías históricas que retratan paso a paso al menos 40 de los 72 años de vida que tiene.

Acevedo Peralta, dicharachero y siempre amable, evoca a cada instante la figura de su abuelo, y menciona su pasado de abolengo cuando se le consulta cómo vivió su infancia y cómo entró a la vida política.

“Mi tatarabuelo pasó a la historia porque firmó el decreto con el cual El Salvador se independizó, pasó a la historia… En mi familia ha habido alcaldes, ha sido una familia con mucha trascendencia política y económica. Tenemos una ascendencia política muy grande. Tenemos nuestro árbol genealógico desde antes de 1700… Mi abuelo fue el que fundó el primer trapiche… Era un hombre muy versátil mi abuelo…”.

Y así, puede contar toda la historia de su abuelo y recordar su linaje a cada instante.

Ricardo Acevedo Peralta llegó a Nicaragua a ocupar el cargo de magistrado de la Corte Centroamericana de Justicia en 2006. Las fotografías de su primera vez en el país y de la actividad regional que organizó están guindadas en la pared. Con estas él suele alardear de sus dotes de organizador y de su amistad con el expresidente salvadoreño Tony Saca.

Siendo aún joven entró a la política de la mano del fallecido mandatario de su país Napoleón Duarte. Cuando lo cuenta, recuerda su pasado de abolengo. Pero antes de eso fue agricultor durante mucho tiempo, pese a que desconocía el oficio.

A Duarte lo conoció por su segunda esposa. Después se hicieron amigos y le propuso ser vicecanciller. “Le decían: él no se ha mojado la camisa”, recuerda. Y continúa: “Entré al partido por arriba. En España había estudiado con una pléyade de genios socialcristianos. Entonces yo era un convencido socialcristiano. Cuando regresé a El Salvador los demócratas-cristianos apenas empezaban”.

Al poco tiempo se convirtió en el canciller del gobierno del demócrata cristiano Napoleón Duarte, siendo luego un testigo privilegiado de algunos de los más importantes acontecimientos centroamericanos ocurridos en el último siglo.

De su etapa como canciller recuerda con especial interés los Acuerdos de Esquipulas. “Había dos posiciones, la que escuchaba a los norteamericanos y los que escuchaban a Nicaragua. Nosotros queríamos que se desmontara la guerra”.

Acevedo Peralta es poco anecdótico. Cuando la entrevista concluye, la grabadora se ha apagado y se despide, se topa con una foto que le trae especiales recuerdos. En la foto él, su esposa y un alto funcionario del gobierno de Estados Unidos, cuando era presidente Ronald Reagan, posan en el avión de la Fuerza Aérea de ese país.

Cuenta el magistrado que regresaban de una cita regional cuando lo convidó a acompañarlo en el avión. Allí, dice, le fue franco. Estados Unidos había decidido dejar de apoyar a Napoleón Duarte porque consideraba que el partido político que este lideraba ya no era modelo de democracia. Entonces, Arena fue ungida como la opción política de Estados Unidos en El Salvador.

Con su típico deje salvadoreño, menciona las palabras que le dijo a Duarte al bajar del avión.

Sus tiempos de ocio los dedica a la lectura. “He leído muchísimo y me ha gustado, además de la política, la lectura. Hubiera querido ser escritor, pero no he tenido tiempo. La lectura que menos me gusta es la relacionada al derecho porque la siento un poco árida”. Y aquí vuelve con su abuelo, dice que le regaló un libro de Modesto Lafuente forrado en oro, único en el mundo.

Cada mes viaja a su país porque allá están sus hijos, pero tiene especial afecto hacia Nicaragua. Aunque estudió Derecho, no siente especial atracción por esa rama que hoy ejerce a regañadientes.

Su vida laboral

Ricardo Acevedo Peralta ha sido catedrático en Derecho Internacional Público, y entre 2004 y 2005 fue Presidente de la Comisión Nacional de Búsqueda de Desaparecidos durante el conflicto interno de El Salvador.

Asimismo, fungió como asesor del canciller en 2004, y como agente de El Salvador ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos. En 2001 estuvo al frente del Parlamento Centroamericano, y entre 1986 y 1989 fue presidente de la Comisión Mixta de Límites Honduras-El Salvador. Durante ese mismo período también fue presidente de la Comisión Tripartita de Refugiados Honduras-El Salvador.

Lector universal

“Me gusta toda clase de lectura. Soy universal en eso. Prefiero la historia, no tanto las lecturas de Derecho porque son áridas”.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus