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Hasta hace ocho semanas, antes que arribara un grupo de jóvenes británicos y nicaragüenses con vocación de aventureros y espíritu de servicio, los días parecían pasar sin pena ni gloria en La Pita, una lejana comunidad de la Reserva Miraflores, en el departamento de Estelí, situado a más de 140 kilómetros de Managua, en el Norte de Nicaragua.

Un estrecho y sinuoso camino pedregoso y polvoriento, es el trayecto que conduce hacia esa comarca, ubicada a más de 25 kilómetros de la ciudad de Estelí. Un lugar apacible donde la televisión y la internet no son necesarios para vivir, al menos para sus pobladores.

Una comunidad en la que los teléfonos celulares solo son útiles para ver la hora y donde las noticias más importantes a nivel nacional y mundial llegan de rebote cada vez que alguien “baja” a la ciudad.

Cautivó corazones

Sin embargo, ese pequeño territorio de Nicaragua ha cautivado el corazón de seis jóvenes británicos (cinco de Inglaterra y uno de Escocia) y otros seis de diferentes regiones de Nicaragua que participan en un programa social de Raleigh Internacional.

lapita

Esta es una organización sin fines de lucro financiada por el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, en Europa, la cual ejecuta proyectos comunitarios en Nicaragua con voluntarios de todo el mundo de diferentes edades y nacionalidades.

¿Qué hacen los voluntarios?

La rehabilitación del obsoleto sistema de agua potable para mejorar el abastecimiento del líquido y llevarlo hasta los grifos de unas 45 viviendas de La Pita y 18 en San José, es una de las obras sociales que realizan los 12 jóvenes voluntarios de Raleigh Internacional en el Norte de Nicaragua.

Cruz Alberto Moreno, poblador y miembro del Comité de Agua Potable de La Pita, explicó que debido a problemas de fuga en el sistema de agua potable que fue instalado hace más de 15 años, el desabastecimiento del líquido era crítico en esa comunidad.

Además, los pobladores debían acudir a 12 puestos públicos para poder recoger el agua. Algunos de estos centros estaban a más de un kilómetro de sus hogares.

“Al inicio, hace más de 10 años no teníamos problemas porque el agua venía fuerte, abundante, pero con el crecimiento de la población casi no llegaba a los puestos públicos”, dijo el poblador.

Grifos en 63 viviendas

Con sus propias manos los 12 jóvenes han rehabilitado y construido otro tanque de almacenamiento y han instalado una red de cuatro kilómetros de tubería para llevar el agua por primera vez hasta los grifos de 63 viviendas.

Los voluntarios cuentan con la orientación de dos maestros de obras de la comunidad pero la mayor fuerza de trabajo la realizan ellos.

“La obra consiste en componer el filtro, reparar un tanque de almacenamiento, cambiar algunos sectores del tubo madre y la construcción de otro tanque de almacenamiento porque el primero ya estaba obsoleto y tenía fugas”, expresó Werner Calderón, coordinador de equipo.

Experiencias de vida

Calderón, originario de Estelí, es uno de los dos coordinadores del grupo. El joven de 29 años comentó que liderar el equipo no es tarea fácil puesto que debe procurar mantener la motivación y el entusiasmo de los jóvenes extranjeros que vienen a Nicaragua a explorar un mundo totalmente nuevo.

Es una experiencia que para el británico Dave Williams ha resultado fascinante a sus 19 años de edad, no solo porque el voluntariado le ha permitido alcanzar uno de sus más grandes sueños: poder contribuir con el mundo, sino porque en Nicaragua ha encontrado a una nueva familia.

“Ha sido increíble. El país es precioso y la gente ha sido muy amigable. Éramos unos completos extraños pero la gente nos ha recibido con los brazos abiertos”, expresó.

Rosemary Beadle coincidió con su coterráneo. Ella siempre quiso trabajar en un voluntariado fuera de su país, ha tenido experiencias en Nicaragua que no cree que hubiera podido tener en otras circunstancias.

También para los jóvenes nicaragüenses la experiencia ha sido única puesto que para ellos representa un crecimiento personal y profesional. Además, una oportunidad de conocer mejor su país.

“Es bastante útil para mi carrera, tenía bastante interés en trabajar el tema de desarrollo comunitario”, dijo René Rodríguez, originario de León y estudiante de cuarto año de Sociología en Managua.

Por su parte, Grethel Herrera, oriunda de Nueva Segovia y estudiante de tercer año de Ingeniería Civil en Estelí, consideró que es una forma de contribuir al desarrollo social de su país.

 

Raleigh internacional

Esta organización nació en 1984 con el propósito de incrementar las habilidades de liderazgo y la competitividad profesional de los participantes y al mismo tiempo crear conciencia de su rol como ciudadanos activos.

Raleigh trabaja en asociaciones a largo plazo con comunidades rurales marginadas, gobiernos, organizaciones locales y empresas para construir comunidades sostenibles y conservar el medio ambiente.

El programa de Raleig Internacional en Nicaragua trabaja en cuatro áreas:

Gestión de Recursos Naturales.

Programa de salud comunitario.

Programa de medios sostenibles.

Programa de educación y derechos humanos.

Era “dolor de cabeza”

Debido a problemas de fuga en el sistema de agua potable que fue instalado hace más de 15 años en las comunidades La Pita y San José, el desabastecimiento del líquido era crítico, afirmó Cruz Alberto Moreno, poblador de la Pita.
Los habitantes de esta zona debían acudir a 12 puestos públicos para poder recoger el agua. Algunos de estos centros estaban a más de un kilómetro de distancia.