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En Bluefields, las autoridades municipales, organismos internacionales y la población se han tomado en serio la lucha contra la contaminación ambiental. La principal batalla es contra la basura que se produce en los hogares, bares, restaurantes, mercados y negocios de todo tipo que inundan esta ciudad.

Esta ofensiva contra la suciedad está acompañada de una fuerte campaña de educación ambiental que involucra a los pobladores de los barrios periféricos, y hasta estudiantes de colegios de primaria.

Margarita Córdoba, que durante más de 15 años estuvo con sus 9 hijos hurgando en la basura, ahora es la presidenta de la Cooperativa “Luz de Futuro”, que labora en el relleno sanitario. “Somos 19 mujeres del barrio 19 de Julio que antes trabajábamos en la colecta de basura para reciclar. Me siento agradecida porque tenemos mejores condiciones de trabajo y recibimos parte de las ganancias de la venta de los materiales”, sostiene Córdoba.

Todos los días, las mujeres de la cooperativa revisan el material que llega en los camiones recolectores de basura y separan por color las botellas de plástico, llantas, vidrio, aluminio, y todo lo que se pueda aprovechar.

Enviarán material directo a EE.UU.

“Ellas ganan un porcentaje de las ventas del material reciclable, pues (las recicladoras) pagan unos C$7,000 por tonelada que se envía a Managua, actualmente estamos enviando poco, pero el plan es incrementar en 10 toneladas al mes para ser económicamente sostenibles o enviar directamente por el puerto de El Bluf a Estados Unidos, para no tener intermediario y obtener mejor precio”, expresa Bravo.

Los efectos de la campaña de educación ambiental también se sienten en los centros educativos de la ciudad, como es el caso de los estudiantes de la Escuela Santa Rosa, quienes han creado un programa muy original de reciclaje.

Aquí los estudiantes recogen las bolsas plásticas de los helados, de las golosinas y de las frutas y las meten en botellas de gaseosas del mismo material, también las envolturas de papel de los caramelos, galletas y hojas sueltas las echan en un recipiente, y al finalizar el año hacen un proyecto. Igualmente, velan por la limpieza del centro educativo y llevan esta práctica a sus casas.

“Este proyecto de educación ambiental lo impulsa Blue Energy con fondos de FHI360. Estamos trabajando en 11 escuelas, capacitando a docentes en el tema de manejo integral de residuos sólidos y agua segura, con la finalidad de que se implemente un sistema de separación de los residuos orgánicos e inorgánicos. También se quiere apoyar a la escuela para que haga un huerto escolar y que se arborice, sostiene Yamileth Hernández, funcionaria de Blue Energy.

“La idea es trabajar con toda la comunidad educativa, docentes, estudiantes, padres de familia, para disminuir los focos de contaminación que tenemos en la ciudad, y la familia es una fuente puntual. Para llegar a las familias queremos abarcar al 100% de las escuelas de Bluefields”, dijo Hernández.

Construyen filtros de bioarena

Mientras tanto, en los talleres de Inatec, hombres y mujeres beneficiarios del proyecto “Por el derecho a agua limpia y ambiente saludable” trabajan en la construcción de filtros de bioarena, asesorados por técnicos de esta institución.

Estos filtros son hechos por los propios beneficiarios, quienes aportan un día de trabajo. Se fabrican a base de material volcánico, y se utilizan tres capas de arena volcánica que sirven de microfiltros naturales, que al pasar por ellas, el agua sale limpia de bacterias e impurezas, siendo de esa manera apta para el consumo humano.

Delfina Granados, de 19 años, una de las beneficiarias que trabaja en la fabricación del filtro para su familia: “En mi casa siempre hemos clorado el agua, aquí vengo a trabajar medio día; cuando lo termine solo espero un mes para llevármelo a mi casa”, dice la joven, mientras soca una tuerca.

“Estos filtros tienen una durabilidad de 50 años y capacidad de filtrar hasta 16 litros diarios de agua, la eficacia es más del 90% de eliminación de bacterias, de allí que le dimos impulso a esta tecnología porque es de bajo costo, de fácil construcción, y lo mejor es el apoyo de la comunidad que ha mejorado la salud de los niños, porque ya hay menos casos de diarrea, y la gente que antes tenía que tomar agua purificada, con el filtro ya no es necesario”, asegura Jorge López, responsable del taller de filtros.

En el barrio “Fátima”, Alba Vargas se siente muy contenta con el filtro de agua que recibió de parte del ONG local Blue Energy, con el cual su familia obtiene agua limpia y segura para consumo.

“Nosotros tenemos pozo, pero el agua no se puede tomar, solo lo usamos para bañarnos y lavar, antes íbamos a la casa del vecino a pedir agua para tomar, pero ahora con el filtro nos sentimos seguros de tomar el agua, es una gran ayuda”, asegura Alvarado.

Danilo Rivera Vanegas, coordinador de proyectos de agua, saneamiento y energía de Blue Energy, explicó que este proyecto cuenta con el apoyo de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, AID.

“Nuestro aporte es que somos una ONG nacional en Bluefields, que conoce la cultura, gustos y quehacer de la población costeña, y en ese sentido estamos contribuyendo a mejorar los niveles de vida de la población con el acceso al agua limpia, no solo con los filtros, sino también con la construcción de pozos en aquellos lugares donde la gente no tiene”, asegura Danilo.

“Buscamos cinco familias, y con ellas construimos un pozo que va con una bomba manual sencilla, se le hace un análisis al agua, y si tiene buena calidad, tambien se le acompaña con el filtro de bioarena para esas cinco familias. Con este mecanismo, en total son 450 familias las beneficiadas”, concluyó Rivera Vanegas.

90% de pozos con bacterias

“Un estudio realizado en 2012 en Bluefields, reveló que en esta ciudad el 70% de las viviendas consumen agua de pozos, de estos, más del 90% están contaminados con Escherichia coli, que es la bacteria más perjudicial para la salud, y se pudo comprobar que más del 90% de las bacterias se eliminan con el uso del filtro de arena”, dijo Danilo Rivera, coordinador de proyectos de Blue Energy.

Respaldo de Dinamarca

El primer paso fue la construcción del relleno sanitario municipal, financiado por la Embajada Real de Dinamarca, con una inversión de US$2,500,000, según informó Gerardo Bravo, Director de Medio Ambiente de la Alcaldía de Bluefields.
El siguiente paso fue instalar en el relleno sanitario equipos para la selección y separación de material reciclable, como plástico, aluminio y hierro, que luego son compactados en pacas de 250 a 300 kilogramos y enviadas a plantas de reciclaje en Managua.
Este sistema de trabajo involucra a un colectivo de mujeres que antes se dedicaba a buscar en la basura material reciclable para venderlo a acopiadores, quienes ahora trabajan organizadas en la Cooperativa Luz del Futuro, separando los desechos sólidos reciclables.

ovalenzuela@elnuevodiario.com.ni