•  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

La poeta Gloria Gabuardi era una chavala cuando Nicaragua entera la conoció. Había enviudado de David Tejada, el guerrillero torturado y asesinado, y cuyos restos, dicen, fueron tirados en el Volcán Masaya, cuando se puso en primera fila a luchar contra la dictadura somocista. Hoy el país la conoce por ser el motor del Festival de Poesía Internacional de Granada, ya reconocido a nivel mundial. Gabuardi es poeta, bailadora hasta decir quitá, extrovertida y querendona.

Gloria Gabuardi parece una mujer querendona, pispireta, de las que enfrenta el dolor con una sonrisa y después le da una cachetada.

Es ocurrente y en su vocabulario abunda el “maravilloso”, el "preciosísimo" y el "bellísimo". No da respuestas ingeniosas, pero siempre parecen ser contestaciones alegres, llenas de vida.

Dicen que en el pasado fue una morena simpática, exótica, de abundante cabello crespo y de sonrisa fácil. Los rastros de ese pasado siguen allí, ahora con algunas arrugas, con el cabello un poco reseco y con una que otra laguna mental.

Anda como en los 60 años, dice ella. Lo cierto es que ya llegó a los 68. Pese a eso conserva un buen cuerpo, tiene una cintura dominante que hace juego con sus anchas caderas, las que no llegan a ser, como se diría en buen nica, unas pistolas; y unos pechos aún no tan golpeados por la gravedad.

La poeta Michélle Najlis la recuerda como una mujer exótica, valiente y siempre alegre. "La imagen que se me viene, es la de esa mujer con ese cabello bellísimo", dice Najlis.

Gabuardi, hija de un reconocido antisomocista, pasó la mayor parte de su infancia en Rivas, adonde su madre la enviaba junto a sus hermanos por las constantes carceleadas que sufría su padre.

"Quedábamos íngrimos y mi mamá nos mandaba a Rivas. Recuerdo, tengo imágenes, de cuando le llevábamos alimentos a mi papá a la cárcel de La Aviación. Para el ajusticiamiento de Somoza (García) estuvo tres meses preso. Pero no puedo decir que tuve una niñez triste, mi papá siempre me compraba libros. Como era de izquierda todos eran rusos, también era un enamorado de Pablo Neruda, de Evita Perón. Crecí con esas lecturas".

Entre sus primeras lecturas estuvo “La madre”, de Gorki, y “Almas muertas”, otra obra rusa. Extrañamente sus primeros poemas no fueron influenciados por esta literatura. Siendo adolescente escribía versos sobre amores desesperados que en realidad jamás existieron. Hasta ahora ha tenido el buen tino de guardarlos. "No me atrevo a enseñarlos", dice riendo.

**

En 1968 Nicaragua conoció a Gloria Gabuardi. Tres días después de que se casó con David Tejada, entonces guerrillero antisomocista, la Guardia lo capturó, torturó y asesinó.

Aunque no quiere ahondar mucho en esa parte de su pasado, accede a contar algo que, dice, jamás ha expresado públicamente: "Mi cuñado, el esposo de mi hermana, era sobrino del capitán Fernando Cedeño, de la Guardia, quien atendió a David y a René cuando fueron torturados. Él llamó a su sobrino, Carlos Cedeño, cuya casa era de seguridad en esa época, y en secreto le contó, lo hizo jurar y le pidió que me avisaran. Y así fue, me llamaron, me hicieron jurar que no contara que él dijo y me dijeron: David fue capturado, torturado y ya murió. René está vivo".

A partir de ese momento, Gabuardi y la familia de David y René Tejada emprendieron una jornada pública para exigir la liberación de este último, que finalmente dio resultado.

En palabras del poeta Erick Blandón, Gabuardi "era una mujer muy joven y bella, y a quien viendo en retrospectiva uno puede evocarla con el talante de mujer, propio de Antígona, en la tragedia griega, porque denuncia en primera fila, no se doblega ni resigna al destino, sino que va a unirse a las filas de quienes están dispuestos a acabar con el régimen dictatorial".

"Fueron momentos dramáticos, terribles, no quisiera seguir hablando de eso", dice Gabuardi. La plática sobre su primer marido termina aquí.

Gloria Gabuardi es una abogada que se metió al ámbito literario tras la muerte de su padre. En el Palacio de Bellas Artes conoció a Francisco de Asís Fernández, su marido desde principios de los 70. Dice que fue el padre de este, Enrique Fernández, quien la introdujo en el mundo de las letras.

Desde aquella época, Gabuardi no se ha separado de Chichí Fernández, como se le conoce a su esposo, quien hoy sufre las consecuencias de un derrame cerebral.

"En 1972, la conocí personalmente cuando con René Núñez y doña Lidia Saavedra de Ortega trabajábamos en defensa de los Derechos Humanos de los prisioneros políticos; también tuve la oportunidad de trabajar con ella en tareas organizativas y conspirativas propias de la lucha política de aquellos tiempos. Luego ella salió al exilio en México, donde con su esposo Francisco de Asís Fernández hizo un trabajo crucial en la organización y desarrollo de los comités internacionales de solidaridad con Nicaragua", anota Erick Blandón.

Ha escrito dos libros, “Mástiles y velas" y en "Defensa del amor". Su poesía "es de una factura única en Nicaragua por su concisión, su economía, sus silencios", sostiene Erick Blandón.

**

Gloria Gabuardi está pintada para labores organizativas. En los años 70, cuando estuvo exiliada en México y organizó junto a su esposo los comités de solidaridad, organizaba manifestaciones y recolectas. No es difícil imaginarla en un parque de Chapultepec vendiendo nacatamales o carne en baho, como tampoco es difícil imaginarla montando eventos.

"Hacíamos porrones de nacatamales porque al comienzo no teníamos ni un real, ¡quedaban exquisitos! Había un parque en Chapultepec adonde íbamos los domingos. Imprimíamos propaganda, la repartíamos y andábamos con tarros diciendo y pidiendo: ‘Para la lucha del pueblo de Nicaragua, para la lucha del pueblo de Nicaragua’”. Suelta una carcajada.

Hace 10 años un grupo reducido de poetas y literatos acordaron realizar el Festival Internacional de Poesía de Granada. En aquella época Gabuardi instó a su esposo a hacerse cargo de las labores organizativas.

Podría decirse que ella es el motor de ese evento, ahora tan reconocido a nivel internacional. Si bien, no figura públicamente, es la ejecutora de las decisiones de Chichí Fernández.

Cada año invitan a más de 70 poetas de distintas nacionalidades. Este año hubo representación de 60 países. El evento supone una gran logística, pues organizan conversatorios, lecturas de poesía, visitas a los municipios y mueve a Granada en función de la cita literaria, que dura una semana.

En los últimos años, el Festival ha tenido mayor acogida de parte de turistas nacionales y ha posicionado a esa ciudad como una metrópoli cultural.

Ella, dice el poeta Erick Blandón, "no espera los reflectores para hacerse presente, sino que cuando se apagan las luces allí esta Gloria, dándole sentido al trabajo que hace posible la continuidad y el éxito que ha alcanzado el Festival".

Y en ese espacio, cuando se apagan las luces, aparece la Gloria Gabuardi poeta que hoy relee a Neruda y se despierta cada día muy temprano para atender a Chichí Fernández. Sobresale la mujer que lamenta no tener tiempo para hacer ejercicios al son de música costeña y la que hace mucho no baila rap.

Cuando se mueren los sueños

A mi hermano Lombardo Gabuardi.

I

Se le han muerto uno a uno

Todos los sueños.

Como pájaro herido

Con plumaje de sangre

Viaja en busca de los rostros queridos,

Para depositar en silencio

Su corazón destartalado,

Que enarbola todavía orgulloso

Como bandera agujereada

En lo más alto de su mástil.

 

Ahora vive del recuento

De sus días y sus noches

En un festejo interminable del pasado.

 

Escucha las olas del mar

Dentro de su corazón

Y lucha porque no se rompan

Los amarres del alma

Que como barco fantasma

Vaya a zarpar, partir,

Viajar al infinito,

Hacerse viento o polvo

En busca de su propio destino.

 

Solo la obra de Dios y su poder

Esa sustancia divina

Que deja caer la esperanza

En el corazón de los hombres

Lo mantiene con vida,

Lo mantiene dulcemente en éxtasis

Esperando el desborde de la copa

Con su último aliento.