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Hace diecisiete años comenzó la invasión de colonos al territorio indígena mayangna Sauni Arungka, de 48,499.86 hectáreas. Alejandro Peralta Bans, representante ante el Concejo de Bonanza de ese territorio, estima que en ese entonces, solo había entre 70 y 80 familias de colonos en esa porción de la Reserva de Biosfera Bosawás. Hoy contabiliza casi 800 familias, las que calcula que han arrasado con el 40% de su bosque.

“Como territorio mayangna Sauni Arungka hacíamos peticiones al municipio, hablábamos de la frontera agrícola, de los colonos, pedíamos audiencias, pero no nos contestaban, no nos daban el espacio, y así ha venido avanzando la frontera agrícola y la invasión de colonos”, relata Peralta Bans, luego de participar en el acto de inauguración del puesto de control de la comarca Cola Blanca, en el municipio de Bonanza, donde permanecerán efectivos del Batallón Eclógico del Ejército de Nicaragua, destinado para proteger la RBB.

Sin embargo, a estas alturas, el deterioro ambiental es notable. Entre 1987 y 2010, la RBB perdió 564,737.4 hectáreas de bosque: 97,081.3 hectáreas en la zona núcleo, y 467,656.1 hectáreas en la zona de amortiguamiento, de acuerdo con estadísticas oficiales citadas en el libro titulado “Análisis de las causas de la deforestación y avance de la frontera agrícola en las zonas de amortiguamiento y zona núcleo de la RBB”, elaborado por la cooperación alemana, tomando como referencia cifras del Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales, Marena.

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A partir de 2005, de acuerdo con el mismo estudio, la tendencia es que cada año aumenta la tasa de pérdida de bosque a causa del “boom” en la demanda de alimentos y en el aumento en los precios de los granos básicos, la leche y la carne. En consecuencia, se estima que a estas alturas ya se perdió casi la mitad de sus bosques.

Armando Edwin Juwith, presidente del gobierno territorial indígena mayangna Sauni Arungka, también resiente la falta de acción de las autoridades ante su la denuncia que hicieron los indígenas desde inicios de los años 90.

“Hemos estado incidiendo a nivel municipal, pero han sido muy pocas las respuestas. En Marena hemos estado incidiendo para que apliquen la Ley Ambiental y la Ley Forestal, que dicen que a la orilla de los ríos es prohibido despalar, y señala las sanciones y las multas, pero no son aplicadas”, asegura.

Causas de la deforestación

Una de las principales causas de la deforestación y avance de la frontera agrícola en la RBB es la ganadería, debido a la alta demanda, nacional e internacional, de subproductos como la carne, la leche y el queso, y a que en esta zona es muy bajo el costo de alquiler de tierras para repasto de ganado, comparado con departamentos como Estelí y Chontales.

En el Triángulo Minero (Siuna, Bonanza y Rosita), de acuerdo con la investigación, la producción lechera representa el 13% del total nacional, y el 80% de las cabezas de ganado de esta zona son criadas en la zona de amortiguamiento de la RBB.

Al respecto, Humberto Vallecillo Kühl, asesor de la cooperación alemana para el fomento de la competitividad en el manejo sostenible de la biodiversidad, refiere que en la zona de amortiguamiento es permisible la actividad agropecuaria, pero bajo ciertos criterios que la hagan sostenible; sin embargo, dice que solo entre el 25 y el 40% cumple con esa condición de sostenibilidad.

Por otro lado, la investigación “Análisis de las causas de la deforestación y avance de la frontera agrícola en las zonas de amortiguamiento y zona núcleo de la RBB”, cita a ganaderos que brindan testimonios de que mientras en lugares como Estelí el alquiler de las tierras para repasto es de hasta C$200 por cabeza de ganado al mes, en Bosawás es de C$10 por cabeza de ganado al mes.

Y la demanda de tierras para criar ganado no solo proviene del Pacífico y del Centro del país, ya que el hecho de compartir unos 200 kilómetros de reserva con Honduras, ha permitido que ganaderos del departamento de Olancho alquilen tierras para el engorde de su ganado, por el orden de C$80 por cabeza, añade la investigación.

Más causas

El estudio de la cooperación alemana indica que ante la creciente demanda de alimentos y del aumento en los precios de los granos básicos, la leche y la carne, incursionar y asentarse en esta reserva natural fue la solución para muchos productores, principalmente del Pacífico y Centro del país.

Por ello, Vallecillo Kühl identifica cuatro causas esenciales para la deforestación y para el avance de la frontera agrícola en la RBB: la ganadería, el tráfico de madera, la producción de granos básicos y el tráfico de propiedades. Pero advierte que ninguna de esas actividades incide de forma aislada sobre los recursos de la reserva, ya que existe una interacción entre las cuatro.

“Es toda una dinámica, porque primero hay un frente de productores que entran a la reserva, despalan, extraen parte de la madera, la comercializan ilegalmente, luego siembran granos básicos, después hacen siembras de pasto para ganado, y, por último, con todas esas mejoras, venden la propiedad ilegalmente”, explica.

Segunda en Latinoamérica

La Reserva de Biosfera de Bosawás y la Reserva de la Biosfera de Río Plátano, en Honduras, forman un bloque continuo de selva tropical de unos 5,000,000 de hectáreas, y es la selva más importante después de la Selva Amazónica en Brasil.

Sobre Bosawás

El nombre de Bosawás deriva de los nombres del río Bocay, del cerro Saslaya y del río Waspuk, en la Región Autónoma del Atlántico Norte, RAAN, y representa el 14% del territorio nacional con una extensión de 20,000 km2 (2,000,757.8 hectáreas), 8,000 km2 en la zona núcleo, y 12,000 km2 en la zona de amortiguamiento.

Los ocho municipios que pertenecen a Bosawás son: Bonanza, Mulukukú, Siuna, Waspam y Waslala, en la RAAN; Wiwilí, Cua y San José de Bocay, en el departamento de Jinotega, y Wiwilí en el departamento de Nueva Segovia.

Bosawás fue considerada Reserva de Biosfera en 1979, pero debido al conflicto bélico se declaró como tal hasta 1991, y el 29 de octubre de 1997 fue incorporada a la Red Mundial de Reservas de Biosfera. Constituye la más grande reserva forestal de Centroamérica.

Falta de gobernanza

Para Humberto Vallecillo Kühl, asesor de la cooperación alemana, la deforestación de la RBB y el avance de la frontera agrícola han sido posibles por la falta de gobernanza en esta zona.

Según este experto, mucho del “abuso” que ha habido en esta reserva “es sobre el supuesto de que es un área abandonada y sin atención”, y grafica dicha afirmación señalando que el área de la RBB es la misma que la de El Salvador, pero que las instituciones encargadas de protegerla, como Marena y Magfor, tienen presencia con apenas dos o tres técnicos cada una.

“Para poder operar en un área tan amplia como esta, a veces no tienen vehículos, ni combustible, no tienen viáticos para moverse, la geografía de la zona es difícil, entonces la institucionalidad allá se queda muy pequeña”, remarca.

Otro elemento que confirma la falta de gobernanza, según la investigación, está relacionada con la débil información tributaria que tienen registradas las alcaldías vecinas.

En Siuna, por ejemplo, solo hay matriculados 3,700 fierros de las 7,400 fincas pecuarias que registró el Censo Nacional Agropecuario, y de esos fierros matriculados, el 40% es de productores que matriculan ganado y dicen no poseer fincas; además, que esta alcaldía solo tiene catastradas 86 fincas.

Por eso, Vallecillo Kühl aplaude la creación y despliegue de los Batallones Ecológicos, BECO, los cuales, según él, demuestran presencia institucional, y están ubicados en puntos por donde avanza con mayor rapidez la frontera agrícola.