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Ciudad Rama, ubicada geográficamente a 292 kilómetros de Managua, es un sitio hídricamente privilegiado, donde se unen tres ríos importantes: Siquia, Mico y Rama, pero sus casi 60,000 habitantes sufren por la falta de agua potable.

Mientras la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados, Enacal, ofrece un deficiente servicio con 1,000 conexiones domiciliares, el resto de la población de El Rama debe buscar el agua en pozos cavados en los patios de las casas, o bien, comprando cada balde a C$5.

La escasez de agua es uno de los problemas más sentidos por la población de Ciudad Rama, municipio ubicado en la Región Autónoma del Atlántico Sur.

El servicio de agua potable lo tienen pocos, pero ni ellos cuentan con el recurso de manera regular. Por tanto, en esta localidad la mayoría comparte la aflicción por buscar el agua.

El Nuevo Diario intentó obtener la versión del delegado de Enacal en la RAAS, ingeniero Pedro Gutiérrez, pero este se encontraba fuera de la ciudad.

Irónicamente, El Rama puede considerarse un territorio “bendecido” con una importante riqueza hídrica, gracias a que en su geografía se ubican los ríos Mico, Siquia y Rama; no obstante, las autoridades han identificado altos niveles de contaminación que limita el recurso, y obliga a los moradores a pagar caro por el necesario líquido.

Agua potable limitada

También limita el acceso al recurso la pobre red de agua potable y la falta de fondos para desarrollar un proyecto que permita ampliar la cobertura y mejorar la eficiencia.

Según datos oficiales, El Rama tiene una población rural de 36,553 más 21,584 que viven en la zona urbana, para totalizar una población de 58,137 personas, donde la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados, Enacal, solo cuenta con una red domiciliar de mil conexiones. Sin embargo, de esa red, no todas las casas reciben el vital líquido, sobre todo en el verano. En esas viviendas resienten la falta de agua ya que --según versiones de la población-- hay quienes solo tienen los grifos de adorno, porque nunca recibieron el servicio, mientras que otros se quejan porque suman meses sin ser abastecidos.

Resuelven con pozos

La opción de perforar pozos artesanales es una constante en los hogares de El Rama.

En la vivienda de Marbelly Oporta Gutiérrez, por un ejemplo, utilizan el agua del pozo para los quehaceres del hogar; pero para beber deben comprar el agua potable a la empresa Policasa.

Otra opción de los lugareños son vendedores particulares, como Lázaro Amador Sánchez, quien desde hace 16 años comercializa agua para beber, casa por casa.

Sánchez diario recorre las calles en una caponera, ofreciendo entre 40 y 70 baldes.

Según él, le compra el balde de agua a C$2 al señor Reymundo Castro, que tiene un pozo en el centro de la ciudad y lo revende a los clientes a C$5. Eso le permite una ganancia de entre C$120 y C$210 al día.

60% de casas recurren a pozos

Oveyda Morales, de Instituto para el Desarrollo y la Democracia, Ipade, estima que el 60% de las viviendas tienen pozo, pero que en verano a muchos se les seca, por lo que comprar agua es inevitable.

Margarito Moreno, habitante del barrio central, refiere que paga C$140 por el galón de agua.

Otros como Ricardo Peralta, habitante del barrio San Pedro, donde desde hace cuatro años no reciben el servicio de agua potable, optan por comprar agua para cada día. Él destina C$10 para comprar dos recipientes pequeños de agua para beber, de un pozo excavado a mano propiedad del señor Reymundo Castro.

Con panas “exprimen” rala fuente de agua

Algunas familias optan por consumir agua del pozo El Cerro, pese a que en el sitio es muy comentado que el líquido de ese lugar no es ideal para ingerir.

El equipo de El Nuevo Diario llegó hasta el mencionado pozo, y observó que se trata de un “charquito” de donde a duras penas la gente saca agua auxiliándose de pequeñas panas.

“Nosotros solo colamos el agua para tomar”, dijo la señora Socorro Solano, quien junto a Francisca Padilla, afirman que hasta la fecha sus familias consumen ese líquido y “no se han enfermado, gracias a Dios”.

“Aquí son filas las que se hace todo el día y la noche, esperando para llenar el balde”, relató la mujer, que por necesidad desde hace dos meses llega a este sitio a buscar agua.

Sed en las escuelas

También los estudiantes sufren de sed ante la falta del vital líquido en las escuelas, “nosotros les decimos a los estudiantes que lleven su botellita de agua a clase, porque en la escuela no hay y el pozo está seco”, dijo una maestra de la escuela Monte Los Olivos, de Ciudad Rama.

Léster Gutiérrez, responsable de Enacal en Ciudad Rama, dijo que la ciudad cuenta con tres pozos perforados que deberían cubrir las 1,000 conexiones domiciliares, pero que eso no se lleva cabo porque los mismos bajaron considerablemente su caudal ante la falta de lluvias.

Según él, en la actualidad los pozos están dando agua, 15 galones por minuto cada uno, y que por eso la portuaria nacional les apoya con una pipa para distribuir agua, ya que ellos no cuentan con ninguna.

Gutiérrez, aunque no detalló de cuánto, aseguró que son pocas las viviendas que están sobre la carretera que reciben agua a través de tuberías, por estar cerca de los pozos de donde ellos abastecen de agua a la población.

Pozos hechos a mano

La mayoría de la población de Ciudad Rama cuenta con pozos cavados a mano, que se encuentran en los predios de sus viviendas, sin embargo, muchos de ellos están secos por el verano.

Agua contaminada

Los pobladores de Ciudad Rama esperan que Enacal haga realidad el proyecto del agua potable, que es extraer el vital líquido del río Colorado, pero algunos aducen que está contaminado por las plantaciones de palma africana que se encuentran cerca del afluente.