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La tendencia electoral en Venezuela apunta a una elección cerrada entre el candidato oficial, Nicolás Maduro, y el candidato opositor, Henrique Capriles, en la cual los indecisos –que rondan el 18% según la última encuesta de Datanálisis—tendrán un rol clave e inclinarán la balanza este domingo 14 de abril, en dependencia de los índices de participación y abstención.

A favor de Maduro, indica el Dr. Arturo Cruz Sequeira, catedrático de INCAE, analista político e investigador, están las emociones y la figura del difunto presidente Hugo Chávez.

“La emoción dominante en estos momentos es todavía la sombra de Chávez. Esa emoción abruma a la gran mayoría de los venezolanos, donde ya hay inclusive, una suerte de devoción mística con su imagen, cosa que el candidato Maduro capitaliza al extremo. Pero, en estos momentos, el candidato es Chávez”, analiza Cruz Sequeira en entrevista exclusiva a El Nuevo Diario.

En el escenario de un triunfo electoral de Maduro, Cruz Sequeira concluye que su gobierno enfrentará numerosos retos internos, el más importante de ellos, lograr que la empresa petrolera PDVSA -- “la gallina de los huevos de oro”-- alcance una mayor producción de crudo y pase de 2.6-2.8 millones de barriles diarios, a unos 3.5 millones de barriles diarios, para cumplir con sus compromisos internos y externos, entre estos, los acuerdos petroleros con países como China continental, Cuba y Nicaragua.

La mayoría de encuestas de opinión en Venezuela apuntan a un triunfo cómodo de Nicolás Maduro, ¿cuál es tu percepción sobre la confiabilidad de las encuestas, y si puede presentarse en ese país un fenómeno como El Güegüense?

Ya han tenido muchísimos años para expresar esa posibilidad, y consistentemente, en la gran mayoría de las elecciones, el chavismo ha resultado triunfador. Ahora bien, el punto que sí quisiera destacar es que en la última encuesta de Datanálisis, notablemente, hay un cambio y se ha vuelto una elección más cerrada, ya que la ventaja del candidato Maduro se ha reducido, de 53.1% a marzo, a registrar 44.4% de intención de votos en la encuesta de abril, versus 37.2% de votos para Capriles. Esto significa que el universo de indecisos se ha duplicado a un 18%, en comparación a la encuesta de finales de marzo. Esto indica que la elección se ha vuelto más cerrada y los resultados dependerán en gran medida de los índices de participación electoral.

He sido un gran creyente en esa firma encuestadora en Venezuela, que está asociada con el señor Keller, porque independientemente de sus preferencias políticas, que no son progobierno, siempre han tratado de ser lo más objetivo posible y por lo general como ocurrió la vez pasada, que le dio una ventaja de 10 puntos a Hugo Chávez, siempre han acertado con los resultados electorales.

¿Qué crees que está influyendo en ese comportamiento electoral?

Las emociones. Yo siempre he dicho que las elecciones son emociones, muchas veces inspiradas en el temor, otras veces en la esperanza, o en los resentimientos. Y creo que la emoción dominante en estos momentos es todavía la sombra de Chávez. Esa emoción abruma a la gran mayoría de los venezolanos, donde hay inclusive, ya una suerte de devoción mística con su imagen. Cosa que el candidato Maduro la capitaliza al extremo. Tan es así que él se presenta como el hijo de Chávez, sabiendo definitivamente que en estos momentos no tiene identidad propia. O sea, Maduro es una suerte de Proxy. Con la expectativa de que los próximos seis años, si es que dura los seis años porque recordá que hay un mandato revocatorio, que puede utilizar la oposición de cara al futuro, él genere su propia personalidad. Pero en estos momentos, el candidato es Chávez.

¿Dónde radica la fortaleza del chavismo?, ¿en el discurso, en los programas sociales, en el apoyo de las fuerzas armadas?

Te lo expreso de esta forma. El precio del crudo venezolano a lo largo de los años 90, en dólares nominales, no pasó nunca de US$20, inclusive llegó a estar tan bajo que en un momento dado se cotizaba en US$11 (el barril). ¿Por qué es tan importante esto?, porque sin duda alguna, la capacidad del Estado venezolano durante esos años, de tener recursos para distribuir lo que es escaso entre los organizados de esa sociedad que son muchos, se vio muy disminuida.

Ahora, no hay duda de que al chavismo le ha tocado mejor suerte, por ponerlo así, en cuanto a los precios internacionales del crudo, lo cual significa que en vez de tener un promedio de US$10,000 millones para gastar o invertir, llegó a tener un piso de US$31,000 millones, tres veces más que el período cuando él no gobernó. Inclusive en el 2011, los flujos llegaron a sumar más de US$50,000 millones, y lo mismo para 2012.

Entonces, indiscutiblemente del gran carisma del presidente Chávez, de su organización política, no es lo mismo gobernar con US$10,000 millones, que gobernar con 50 mil millones de dólares. Ahora, Venezuela es una sociedad acostumbrada a ser rentista, y la gran diferencia entre el chavismo y los gobiernos anteriores, es que gran parte de la renta en el chavismo se ha distribuido hacia los de abajo y, por supuesto, para los chavistas, arriba. Pero antes era básicamente para los sectores medios organizados, a través de los dos grandes partidos, los Adeco y los Copeyanos. Entonces, con el chavismo se ha registrado una redistribución radical de la renta. Hay que ser franco en ese sentido, distribuyó más hacia abajo, en lugar de hacia en medio. Allí está la razón del sustento que tienen.

¿Y dónde radica la debilidad del chavismo, en la macroeconomía, en la inflación o en la inseguridad ciudadana?

En la desorganización para gestionar el tema económico. Ese deseo de acaparar muchas de las decisiones que los privados deberían tomar espontáneamente, los ha llevado a burocratizar aspectos de la economía que no manejan muy bien. El tema de la distribución de los bienes y servicios ha sido uno de los puntos más débiles del Gobierno. Y por otro lado, el tema de la inseguridad es impresionante, las encuestas te lo dicen.

Meses atrás, cuando dictaste una conferencia sobre el tema venezolano, mencionaste que la empresa petrolera PDVSA tenía que cumplir con varios compromisos y su situación no era óptima. ¿Crees que esto ha cambiado, que ha mejorado o ha empeorado?

No te podría decir si hay una mejora o no, pero en el fondo la realidad es la siguiente: PDVSA produce todos los años entre 2.7 o 2.8 millones de barriles diarios –otros dicen que son realmente 2.5 millones–. Lo que sí sabemos es que antes de que el presidente Chávez asumiera las riendas del país, la producción de PDVSA estaba en 3.5 millones, y en teoría debería estar en 5 millones.

¿Por qué esto es un gran problema?, porque de esa producción 700,000 barriles son para el mercado interno, de 430,000 a 500,000 barriles son para China, lo cual tiene sus ventajas y sus desventajas. El estimado formal para Cuba son 100,000 barriles, y 50,000 son para Centroamérica y el Caribe, de estos la mayor parte para Nicaragua.

Definitivamente, tomando en cuenta los compromisos del Estado venezolano con sus clientes, con la sociedad en su conjunto, el balance que le queda se vuelve problemático, sobre todo si el precio del barril bajara por debajo de los US$90. Entonces, hay una necesidad de aumentar la producción notablemente, sobre todo tomando en cuenta la incertidumbre del mercado de la energía de cara al futuro.

Además de los problemas ligados a la producción, PDVSA tiene múltiples compromisos que cumplir: las transferencias al Presupuesto del Gobierno central; las contribuciones que le da a FONDEN (Fondo de Desarrollo Nacional), de donde salen las famosas misiones; tiene que pagar los fondos de China; las compensaciones de arbitrajes internacionales por las disputas que libra por el tema de nacionalización de empresas extranjeras; además de todo eso, la deuda externa de la propia empresa, sus compromisos pasaron de 3,000 millones en 2006, a 35,000 millones en 2011. Su nómina de empleados es de 100,000, comparados a los 40,000 en 2003.

Entonces es muy difícil para PDVSA, la “gallina de oro”, tener que administrar todos estos compromisos y, a la misma vez, ser generosos como lo han venido haciendo con sus recursos. Ahora, si el precio del petróleo fuese a bajar por debajo de los US$90, la capacidad de PDVSA de cumplir con sus obligaciones al interior y fuera de Venezuela se vería reducida notablemente.

En el caso de resultar electo Maduro, se deduce entonces que la tarea prioritaria de su Gobierno será ordenar la casa, ver más hacia adentro que hacia fuera. ¿Afectará esto la política de cooperación que prevalece hasta ahora?

Sí, así es, lo que no quiere decir que los niveles de cooperación vayan a disminuir en el tema petrolero, te lo digo con toda franqueza. Pero, por otro lado, creo que no habrá esa amplitud con relación a otras iniciativas u otros programas. Me da la impresión que tendrán que racionalizar el gasto, interna y externamente. Veo factible que el flujo de la cooperación petrolera se mantenga. Más allá de ese flujo, no estoy tan claro. La tarea es, en el caso de PDVSA, ver cómo su producción aumenta notablemente.

Lo ideal sería que en este próximo sexenio, que le correspondería al próximo Presidente de Venezuela, subir la producción diaria de petróleo a 5 millones de barriles. Pero lo más probable es que llegue solo a 3.5 o 3.6 millones de barriles de petróleo.

Funides presentó un escenario económico alternativo, que no califica de catastrófico, en el que disminuiría la cooperación venezolana en unos US$300 millones anuales, ¿ves ese escenario posible o lo descartás?

No lo descarto, pero tampoco estoy diciendo que deben descartarse escenarios en que los flujos de cooperación se vuelvan más engorrosos y los costos de transacción de los mismos se eleven. Pero yo apostaría a que se conserve la cooperación petrolera.

La gran ventaja que tiene Nicaragua –y no Cuba– es que el flujo petrolero representa más o menos 30,000 barriles de petróleo diarios, de los cuales, Nicaragua contribuye al flujo de caja de PDVSA en un 50% del valor del barril, y el balance que se traduce en un préstamo, se ha venido pagando con regularidad. En otras palabras, el monto es modesto y hay un flujo de caja que no es catastrófico para PDVSA.

En el caso de Cuba las magnitudes son mayores, algunos estimados señalan que superan los 100,000 barriles diarios, y lo que Cuba le ofrece a cambio de ese petróleo, es más peculiar y más favorable a Cuba.

Ahora, ¿dónde está el talón de Aquiles de Venezuela?, en que hay una sociedad acostumbrada a que la gasolina sea regalada, es casi “un derecho inalienable” de todos los venezolanos, una suerte de derecho humano, y eso es inaceptable. Son 700,000 barriles diarios, que prácticamente se tiran a la calle. Aquí hay una de las paradojas más interesantes. Vos ves a un país orientado hacia el futuro y un país anclado en el presente. En Noruega, un país productor de petróleo, la gasolina es una de las más caras en el mundo, y en Venezuela, es una de las más baratas.

¿Cómo quedará ese país después de esa jornada electoral donde han aflorado más las divisiones sociales y políticas?

Este es un país que por estar últimamente en elecciones, gasta de una manera increíble, y yo siempre he dicho que no es lo mismo distribuir aquello que es escaso en Nicaragua (distribuir leche burra), que distribuir aquello que es escaso en Venezuela, donde distribuís chocolates Godiva, por la diferencia de las expectativas ciudadanas.

Estos ejercicios electorales desarticulan las finanzas públicas, entonces, tiene que venir un tiempo de orden, de disciplina. Y creo que una de las principales tareas del futuro Gobierno venezolano será seguir distribuyendo, pero también acumular, así que hay que invertir en la gallina que te da los huevos de oro, PDVSA, y por eso creo que la generosidad será menor, y habrá más racionalidad a la hora de tomar decisiones en cuanto al gasto.

Pero insisto, por lo menos en los próximos dos o tres años, el flujo petrolero hacia Nicaragua es estable, el gran problema que veo, es en otros aspectos. La relación entre el presidente Chávez y el presidente Ortega, cuando ambos gobernaban, era una relación entre dos primeros sin iguales. Suponiendo que sale electo Maduro, la relación será entre un primero sin iguales (Daniel Ortega) con un primero con iguales (Nicolás Maduro), lo cual quiere decir que todo lo que Maduro decida no será automático, sino que sus decisiones van a tener que ser consensuadas con sus pares, lo que le agrega un elemento nuevo a la relación entre ambos países. Por ello, la importancia de continuar consolidando el arreglo petrolero, el que ya fluye de forma regular.