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Sostenido por un bastón pareciera levitar en el aire, la gente lo ve y los más curiosos buscan cómo revelar el secreto. Con un traje amarillo sucio, que poco combina con los zapatos dorados, un hombre finge ser una estatua mientras los más sorprendidos y agradecidos con el espectáculo depositan una moneda en el tarro, que casi como broma tiene la imagen de un billete de quinientos euros.

Este hombre en el aire es parte de los artistas que los turistas y madrileños pueden ver en la Puerta del Sol, una de las zonas más visitadas de esta ciudad, en ella se encuentra ubicado el kilómetro cero de las carreteras radiales españolas, y si no se está lejos y se pregunta cómo llegar, algunos responden “todas las calles llegan a Sol”.

Los turistas que llegan a Sol quieren ver la Casa de Correos, en donde se encuentra el reloj de torre con el cual se cuentan las campanadas que anuncian el fin de año cada 31 de diciembre, pero desde que salen de la estación del metro Sol, ingresan a la Plaza de España a pie o bajan de algún autobús, empieza el desfile de personajes como Bob Esponja, El Gato con Botas, Mario Bross, Kitty y muchos otros, que por una moneda acceden a tomarse una foto con los transeúntes.

Además, no fallan las estatuas de sol, que al igual que el hombre que levita, se convierten en objetivos para las cámaras de los turistas. Una estatua de un hombre sin piernas, un hombre con un reloj en el pecho, todos pintados para lograr cierto realismo al acto que llevan a cabo en la calle, todos compitiendo con el símbolo de Madrid, un oso y un madroño que se encuentra en una esquina de la plaza.

Cada vez son más los artistas de Sol, que por diversas razones se ganan la vida montando estos espectáculos a rato, quienes se han convertido en parte de la vida de esta zona céntrica. Algunos utilizando un talento que ya tenían y otros empujados por una crisis económica que los llevó a poner en práctica la frase de “la necesidad es la madre de la inventiva”.

Sonrisas a un euro

Primero a las puertas de un hotel y luego en la plaza puedes ver a una estatua de un hombre con un reloj en el pecho moverse, sonreírte y saludarte si contribuyes con una moneda. El acto protagonizado por Moisés Molina Martínez, chileno, consiste en eso, pero lograrlo le lleva media hora de preparación, sobre todo el pintarse el rostro para parecer de metal.

Se gana la vida haciendo poses saludando a quienes le agradecen con un euro o unos centavos. Molina aprendió teatro gestual en una Escuela de Pantomima. “Yo creo estas cosas, hago la estatua con el reloj y hago mimo gestual”, detalla.

Dicen que todos los artistas tienen algo de “locura” y con ella describe Molina su llegada a Madrid, porque comentó que por locura un día decidió tomar sus cosas y asentarse en este lugar.

¿Artistas?

¿Son realmente artistas quienes montan estos espectáculos en Sol? Molina responde que él se considera un artista porque “no es solo llegar y pararse en una caja con un reloj, aunque advierte que depende mucho de cómo lo mire la gente.

Un elemento que podría aclarar esta duda es lo que considera lo mejor y lo peor de su espectáculo. Como los artistas que sienten los aplausos como ganancia considera que para él lo mejor es la alegría que ve en quienes lo observan, en quienes lo valoran y conmovida lo resume en “es muy bonito”, y ve como lo más difícil el pasar frío y vivir en un país en crisis.

Un grupo de señoras comenta el espectáculo del hombre que levita y de “los soldados de Sol”. A una de ellas; Rosita, de Argentina, el de los hombres uniformados con rifles no le gusta mucho, por el tema de la guerra, pero admite que “le intriga el de el hombre en el aire”.

“Llegamos a Sol por primera vez y nosotros tenemos artistas como estos en Argentina. Nos parece bien, es realmente una alternativa para ganar dinero”, comenta Rosita.

Los soldados de Sol

No hay que ir a la guerra para ponerse un casco, tomar un fusil y posar a la par de dos soldados, esto se puede hacer contribuyendo con “los soldados de Sol”, como José de Portugal y Francisco de Colombia han llamado a su espectáculo a la salida de la estación de Metro Sol.

José tenía una tienda de comida portuguesa a unas cuadras de Sol, pero por la falta de clientela se vio obligado a cerrarla.

Dos de los análisis que se han hecho como resultado de la crisis es que en España crece el “antieuropeísmo”, que como indica el Eurobarómetro, pasó de un 23 por ciento en mayo 2007 a un 72 por ciento en noviembre 2012, y el segundo es que crece también la solidaridad.

“Mi amigo ya tenía esta estructura para ser soldado y me invitó a trabajar con él cuando me tocó cerrar, eso fue el año pasado, vendía comida portuguesa, pero producto de la crisis se vendía poco. Mi amigo está desde abril y yo llegué en septiembre del año pasado. Hay días malos y días buenos”, remarca José.

Quienes se quedan más tiempo pueden ver a los artistas en sus descansos, las estatuas se mueven como personas normales y los “famosos” se quitan sus trajes, pero quien se las ve un poco más difícil es el hombre que levita. Un asistente lo tapa con un trapo bajo el cual desmonta su espectáculo, mientras los curiosos se siguen preguntando cómo lo hace.

Se dice que los magos nunca revelan sus secretos, pero la pregunta que surge al ver salir al hombre volador es ¿dónde están los zapatos dorados?

De la calle al éxito

El futuro de los artistas de Sol es tan incierto como la salida de la crisis económica española, pero ya se han dado casos en que se llega a un final feliz, como el famoso Circo de Sol, toda industria que inició con artistas callejeros en Quebec, Canadá.

Artistas en la crisis

España atraviesa la peor crisis económica que ha visto en su historia. Son muchos los artículos escritos sobre cómo esta crisis se dio por factores como la explosión de la burbuja inmobiliaria, la crisis bancaria y el aumento del desempleo, que en su último reporte del Instituto Nacional de Estadísticas, INE, superó los 6,2 millones de desempleados.

Solamente entre enero y marzo 2013 el número de desempleados se incrementó en 237 mil 400 personas.

La crisis también afecta a los artistas. “Se nota mucho, sobre todo en la clase de turista que se adapta mucho al sistema del país. Si el país está en crisis, el turista que vemos en la calle también se te pone en crisis”, explica Molina hablando de la reducción en las contribuciones que recibe de los espectadores.

¿Quiénes viven en Madrid?

De acuerdo a los datos del Ayuntamiento de Madrid, en enero 2012 vivían en esta ciudad 3 millones 237 mil 937 personas, de ellos, 2,7 millones son españoles, poco más de 142 mil del resto de Europa y la cuota puesta a América Central correspondía a 39 mil 60.

 

FUENTE: Ayuntamiento de Madrid