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Ligia Hodgson le da gracias a Dios porque ya comenzó a llover en Bluefields, y eso significa que durante los meses siguientes podrá recoger agua para no depender del servicio que recibe a través de la red domiciliar.

“El agua de Enacal (Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados) nos corta el jabón, nos pela la cara, la piel queda pegajosa”, sostiene la pobladora, tras comentar que el agua de lluvia la cloran y así resuelven su necesidad del líquido, porque generalmente para disponer de agua para beber “tenemos que levantarnos y hacer grades filas en el pozo comunal”, comenta, rogando para que vengan más días de lluvia.

Raquel Vargas es otra habitante inconforme porque paga C$75 mensuales a la empresa aguadora por un servicio que, asegura, solo la perjudica: “Gasto más de C$600 mensuales solo en jabón, porque después de lavar la ropa con esa agua que recibimos, tenemos que enjuagarla con agua del pozo; nuestra ropa queda pálida, y cada día tenemos que molestar a la vecina para que nos regale agua de tomar de su pozo”, expone.

Según Vargas, el agua que reciben tiene un alto grado de salinidad que no les sirve ni para resolver necesidades básicas.

En Bluefields, Región Autónoma Atlántico Sur, RAAS, son 1,500 usuarios los que reciben agua de mala calidad a través de la red de Enacal.

Según exponen los quejosos, su principal preocupación es que la salinidad del agua está afectando la salud de la población y ocasionando daños a sus bienes.

Enacal explica

Alfredo Arana, delegado de Enacal en Bluefields, explica que uno de los problemas es que la planta de tratamiento está en el proceso denominado “Ósmosis inversa”, que se activa, pero solo funcionan dos de sus tres módulos.

“Tenemos limitaciones, pero estamos resolviendo en la medida que podemos. Estamos tratando de quitar la salinidad para que el agua sea más accesible para el baño y uso doméstico”, dice el funcionario.

Arana promete que el problema de la mala calidad del agua que se sirve a la población a través de la red de la empresa, se resolverá con la puesta en marcha de la planta potabilizadora que se alimentará de una represa que será construida en el sector de Esconfran, al sur de Bluefields, cerca de la trocha hacia Nueva Guinea.

Resultados en dos años

“Nuestro mayor reto es ofrecer una solución definitiva al problema”, apuntó el Delegado de Enacal, indicando que ello depende de la ejecución del “histórico” proyecto previsto a iniciar en julio próximo, el cual tardaría unos dos años.

De darse el proyecto abarcaría la construcción de la presa, una planta potabilizadora de agua y la construcción de la planta de tratamiento de aguas residuales.

 

El servicio actual

Actualmente, Enacal-Bluefields atiende a unos 1,500 abonados, que, según la empresa, corresponde al 22% de la demanda. A razón de cinco habitantes por abonado, el servicio estaría cubriendo a unas 7,500 personas.

Pero la demanda total estimada es de 43,000 personas que habitan en los 17 barrios de la ciudad.

Para la distribución del líquido, Enacal cuenta con dos redes ubicadas en los barrios periféricos: Pancasán y “19 de Julio”, donde el agua se succiona desde la Bahía de Bluefields y se envía a un sistema convencional donde es tratada. Posteriormente, el agua se pasa por filtros de arena.

Los abonados de Enacal pagan entre C$50 y C$800 al mes, en una proporción de C$5 por metro cúbico, en dependencia si es doméstica o comercial, que incluye hoteles y grandes negocios.

El servicio es constantemente interrumpido por daños ocasionados en la red, y Enacal programa el abastecimiento del servicio de 5:00 a 10:00 a.m.

Según la empresa, uno de los problemas que enfrentan es el derroche del recurso, y para controlar esto tienen previsto instalar 750 medidores de agua.

 

En planes

Enacal proyecta producir 50 millones de metros cúbicos de agua al año, en Bluefields, con la inversión en una planta con una vida útil de 20 años. El costo de la inversión es de US$47 millones, y serán aportados por España y la Unión Europea.