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En una de las calles céntricas del tradicional barrio Cotton Tree “Punta Fría”, de esta ciudad caribeña, se escuchan las notas musicales de un piano. Frente al teclado está “Miss Johan Casanova”, practicando el himno número 410 “Lead Them my God to the Tee” (“Guíalos mi Señor”), que interpretará en un concierto especial en la Iglesia Adventista, en ocasión del Día de las Madres, el 30 de mayo.

Con 67 años, ella está pendiente de su hija y de sus tres nietos, a quienes considera como sus propios hijos. Dos de ellos están embarcados desde hace años, laborando en la compañía de cruceros NCL (Norwegian Cruise Line). Con ellos ha aprendido a ser madre y abuela a distancia, luchando para que el tiempo no rompa ese lazo de amor.

“A veces nos preocupa alguna noticia que vayamos a recibir, sea buena o sea mala, pero la confianza y la fe que tenemos en Dios, nos hace vivir con la esperanza de que todo seguirá bien. En el Día de las Madres, pedimos con oraciones lo mejor para ellos”, dijo.

Uno de sus nietos se llama Dayton Keir Brooks, y tiene cinco años de estar laborando en un crucero. Dice con orgullo que él recibió una distinción de la compañía por salvar a una turista que estaba ahogándose.

“Así sobrevivimos la ausencia de nuestros hijos, con oraciones y alabanzas al Creador. Nosotros estamos confiados en Dios, oramos por ellos, para que se mantengan con buena salud”, comentó la célebre pianista en el barrio “Punta Fría”.

Para Miss Johan, la distancia no es motivo para afectar el amor. “Aunque nuestros hijos están lejos, estamos unidos en el amor, el hijo vive en el corazón de toda madre, por eso debemos enseñar desde niños para evitar desgracias que ahora ocurren por la falta de amor y de respeto entre padres e hijos. A veces los hijos no quieren escuchar a sus padres, pero si les enseñamos desde niños hay esperanza de que serán hijos de bien. Nuestros hijos deben crecer con el amor hacia los padres, y nosotros como padres debemos inculcar el amor y la obediencia en nuestros hijos”.

Con sus nietos, que son como sus hijos, mantiene contactos a través de una llamada telefónica cada 15 días o antes, a través de una tarjeta aérea. Uno de ellos dijo que vendrá próximamente.

Mientras otro de sus nietos, de seis años y que va al colegio, “habla muy bien el español y el inglés, mejor que yo, porque mi español no es muy bueno”, concluyó Miss Johan.

Ausencia sentida en el primer año

Erlinda Benwell procreó siete hijos, dos de ellos están fuera del país, trabajando en cruceros. Uno tiene 13 años de estar fuera de casa, y el otro, siete años de viajar en cruceros.

“En el primer año, cuando los hijos se van, una como madre lo siente, porque se mantenían en casa, este último casi no salía, y cuando estaba aquí lo que hacía era salir de pesca con sus amigos, así que cuando se fue, ese primer año sentimos su ausencia, pero con el transcurso del tiempo nos acostumbramos y mantenemos nuestra comunicación”, relató Erlinda.

El primer hijo, que tiene 13 años de estar fuera del país, se estableció en Estados Unidos, “siempre nos comunicamos y siempre está pendiente de mí”.

Francisca Sinclair tiene 49 años, procreó cuatro hijos, uno de ellos, el cumiche, está laborando en un barco. “Tiene tres años de estar embarcado, terminó su bachillerato en el Colegio San Marcos, tenía planes de continuar la universidad, pero (por) la falta de empleo y de oportunidad en los jóvenes decidió que embarcarse era lo mejor. Lo apoyé como madre, porque la situación económica es bien difícil, y “con las remesas que nos envía podemos ayudarnos en la casa”.

“Para una madre los muchachos embarcados son de gran ayuda a su familia, aunque aquí trabajamos con mis hijas, el dinero no ajusta mucho porque se devalúa, pero una remesa de US$100 o de US$150, dos veces al mes, ajusta para comprar la comida, medicina o cualquier situación que se presente en la familia. Si mi hijo estuviera aquí, no estaría haciendo nada, por eso uno como madre, aunque quieres que tus hijos estén cerca, la situación económica obliga a salir de tu casa y de tu país”, dijo.

Ella asegura que se comunican dos veces por semana, y el Día de las Madres la llama y le envía un regalo.

Crisis impacta industria de cruceros

Mr. Wade Hawkins, Gerente de Seaman Express, la principal agencia de líneas de cruceros de Nicaragua, aseguró que “los mejores días para la captación de marinos para cruceros internacionales en Nicaragua han desaparecido”.

“Desde 2007 ha bajado la captación entre el 80 y el 90%, por múltiples razones: políticas de las compañías, crisis económica mundial, la ampliación del mercado, y rutas en Asia que está captando recursos humanos de Indonesia y de China; también por el mal comportamiento de los jóvenes marinos y sus problemas de alcoholismo en el barco. Además, por el aumento en el número de demandas que (algunos) marinos realizaron a las compañías porque tuvieron algún accidente”, dijo.

Hawkins comentó que el comportamiento de los muchachos influye en esta captación, “parece que las compañías se han fijado que los indonesios y los filipinos son más humildes que los caribeños y que los centroamericanos”, y agregó que desde noviembre del año pasado ya no están sacando a nadie, el último embarque fue de 150 marinos para la compañía NCL, la mayoría son hombres, pero las compañías están contratando mujeres desde 1995, y actualmente las mujeres representan un 20% del personal.

Las compañías que mayor captación hacían eran la Royal Caribbean y la Carnival, pero ahora ya no contratan en Bluefields, y lamentó que no existan estrategias para atraerlas al mercado nicaragüense. “El gobierno no tiene políticas de incentivo para atraer a las compañías, tampoco ha ratificado convenios y protocolos internacionales marítimos”.

En la sala de las madres entrevistadas es común observar cuadros fotográficos de sus hijos, y en una parte de la sala se observa el teléfono que usan con la aplicación de Magic Jack para comunicarse con sus ellos porque sale más barato.

“Mother Day”, como dicen en su buen kriol, lo común que encontramos en cada madre es la alegría con la que se refieren a sus hijos: “Espéreme, le voy a enseñar una foto donde está trabajando, mire esta otra, vea aquí, este es mi hijo”…, dice cada madre con los ojos brillantes.