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El 17 de diciembre de 1986, dos sicarios contratados por Pablo Escobar Gaviria, jefe del Cártel de Medellín, mataron a Guillermo Cano Isaza, Director del combativo diario El Espectador, al salir de las instalaciones del periódico con sede en Bogotá, después de su jornada habitual de trabajo. La muerte atroz generó consternación y una inmensa oleada de protestas en Colombia.

El diario El Espectador, fundado en marzo de 1887 por Fidel Cano, fue uno de los principales denunciantes de los vínculos de Escobar con el narcotráfico, tanto así que tras el asesinato de su director, Guillermo Cano Isaza, la sede del periódico fue parcialmente destruida con un coche bomba que contenía más de 130 kilos de dinamita.

Hoy, su jefe de Redacción, Elber Gutiérrez Rosa, valora que a casi veinte años de la muerte de Escobar, todavía muchas heridas generadas por sus actos de barbarie siguen abiertas en Colombia. Y, sobre todo, a raíz de la transmisión de la serie televisiva “El patrón del mal”, que empezó a transmitirse anoche en Nicaragua.

“Es una de las mejores series que se han hecho en Colombia (incluyendo las que tratan temáticas distintas) y, sin lugar a dudas, la más completa sobre la problemática del narcotráfico”, manifiesta Gutiérrez en entrevista electrónica a El Nuevo Diario.

Gutiérrez Roa expresa que la serie tiene una investigación profunda de los hechos sangrientos que vivió Colombia a manos de Escobar Gaviria, la cual se evidencia en que tiene “la de mayor fidelidad a los acontecimientos históricos”.

Para las nuevas generaciones de colombianos, valora el colega de El Espectador, Pablo Emilio Escobar Gaviria es una figura fantasmal, poco conocida. Sin embargo para los mayores, es el recuerdo del miedo que generó con sus atentados.

Al respecto, el jefe de redacción de ese diario colombiano dice que el hecho de que los actores sean todos profesionales juega a favor de la producción, porque transmiten credibilidad, aunque admite que existió mucha controversia sobre todo al inicio de la serie.

“Los primeros capítulos trataban la infancia de Pablo Escobar, y a algunas personas les pareció que se presentaba demasiado benigna la imagen del capo. Fue un riesgo que corrieron los productores, pero que resultó rápidamente superado cuando el personaje central dejó de ser niño e ingresó a la vida delincuencial”, comenta.

Entre los más ricos del mundo

Según la serie televisiva, Pablo Emilio Escobar Gaviria desde niño mostró habilidad para las travesuras y los ilícitos. No destacó como estudiante, sino como líder de los estudiantes frente a las autoridades del colegio. Hacía rifas, vendía exámenes sustraídos a los profesores, prestaba dinero a bajo interés, intercambiaba historietas y tenía afición por el dinero. Posteriormente, se dedicó al robo y venta de lápidas del cementerio de Medellín y al contrabando de cigarrillos.

Por habilidad y ambición, llegó a fundar el Cártel de Medellín, y con el comercio de la cocaína hizo la fortuna más grande de su país y una de las más grandes del mundo. Su fortuna llegó a estimarse en unos US$15,000 millones, por lo que en 1989 la revista Forbes lo declaró el séptimo hombre más rico del mundo.

Aunque recientes hallazgos indican que la venta de drogas le pudo fácilmente generar unos US$25 mil millones, convirtiéndolo en una de las 10 personas más ricas de la historia de la humanidad.

A Escobar se le vincula con el asesinato de más de 10,000 personas, la organización de un ejército de sicarios, el estallido de 250 bombas, decenas de masacres y la desestabilización de toda Colombia.

El criminal más buscado de comienzos de los años 90 llegó a movilizar a más de 4,000 efectivos de su país para su captura, con respaldo incondicional de grupos de inteligencia norteamericanos como la DEA y el FBI. Finalmente fue encontrado y abatido un 2 de diciembre de 1993 en un barrio de Medellín. Pero nació su leyenda.

Voces críticas

El periodista y columnista de la revista colombiana Semana, Antonio Caballero, escribió que una caricatura difundida a pocos días del estreno de esta serie en su país mostraba a un niño disfrazado con peluca y bigotes y pistola, que le dice a su padre estupefacto: “Soy Pablo Escobar”.

“Y lo terrible es que el chiste va en serio: muchos millares de niños (y niñas) de Colombia quieren ser, cuando grandes, como el Pablo Escobar que pinta la serie: un héroe fuerte y valeroso, inteligente y astuto, rico y poderoso, digno de admiración y emulación hasta en sus crímenes y en sus trampas, o justamente por ellos”, advierte.

Tan exitosa fue, que habiendo sido prevista para 60 capítulos de una hora, la televisora decidió transmitirla más bien en 120 capítulos de media hora, para emitir una “avalancha de anuncios publicitarios de empresas de toda índole que quieren aprovechar la popularidad del capo mafioso”. En Nicaragua, según explicó Carlos Shutze, Gerente General de Canal 2, la empresa El Gallo más gallo es la que tiene la pauta publicitaria contratada.

Un nuevo género de telenovela

“Las generaciones modernas no saben quién fue Pablo Escobar, un personaje que permeó la vida de los colombianos durante 20 años”, afirmó en una entrevista una de las productoras de la serie.

Sin embargo, para los detractores, la vida del líder del Cártel de Medellín llevada a la pantalla chica es una mera publicidad de asesinos y criminales que solo servirá para debilitar más la imagen de la ciudad donde operaba Escobar.

Pero Gutiérrez Roa, de El Espectador, señala que Colombia está contribuyendo a lo que podría ser la creación de un nuevo género de novela en televisión: la “sicaresca”. Dice que eso tiene algunos problemas, especialmente si se presta para una especie de monotonía en las temáticas.

“Hace 30 años las novelas eran una típica historia de niña pobre con el hombre rico que se enamoraban, y con los ríos de lágrimas que derramaban por capítulo fuimos criados los televidentes de América Latina”, comenta.

Asimismo, dice que defiende algunas de esas producciones porque le parece mojigato el argumento de que “exaltan la violencia”. 

“Eso es como esconder a los pobres cada que viene de visita un presidente de Estados Unidos, para que crea que acá nadie aguanta hambre, o negarle los derechos a la población gay fingiendo que no nos hemos enterado de que existen”, agrega.

El jefe de Redacción de El Espectador señala que “es probable que fuera del país no se alcance a entender tan en detalle la totalidad de las escenas”, sin embargo, para los colombianos, la serie conmovió por revivir “algún asesinato de los que Escobar ordenó en nuestra infancia o cuando volvieron a nuestra mente las imágenes ensangrentadas de las calles por las que a diario transitábamos”.

 

Su hijo pidió perdón

El hijo de Pablo Escobar, quien ahora se hace llamar Sebastián Marroquín, en Argentina, pidió perdón por todos los crímenes cometidos por su padre, en el documental “Los pecados de mi padre”, estrenado en 2009 en el Festival de Cine de Berlín.

 

Escobar en cifras

1,900 animales tenía su zoológico personal

3 tiros terminaron con su vida

4 días dura el “Pablo Escobar Tour” por Medellín

20  toneladas de cocaína producía al mes

10,000 asesinatos son vinculados a Escobar

US$10 mil millones de deuda externa de Colombia se ofreció a pagar en 1984

20,000 personas asistieron a su entierro.