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Han pasado 18 años, y las 266 manzanas de la Finca Forestal San Nicolás se han transformado eminentemente en pinares. Antes, el 85% eran tierras agrícolas y solamente el 15% tenía bosque.

Alcides Centeno y su familia visionaron que el pino era el rubro que labraría un mejor futuro, "sostenible en lo económico, ambiental y socialmente porque es agradable y aceptado", según el concepto que le ha dado.

“Sin decir que no vivo en riqueza, pero el recurso natural me da para que no falte la alimentación, el techo, medicinas y las posibilidades de estudio para mi familia, mis hijos y mis nietos, como para otros miembros que también son dueños de esta propiedad", expresó.

Afirma que aún queda mucho para el aprovechamiento máximo del recurso forestal, porque se pierden hojas, ramas, raíces, troncos, madera en aserrín, semilla, que demanda el mercado, lo cual son metas por delante, "a lo mejor --agrega-- las futuras generaciones van a poder disfrutar de esa riqueza y tener un proyecto forestal envidiable", sueña.

Más pinares

También su aspiración es que la finca como modelo estimule a otros propietarios de tierras con vocación forestal a reproducir su ejemplo, "que exista más gente dispuesta a conservar o a reproducir el bosque y menos gente cada vez motivada a quitar el bosque para poner otras cosas”, señala.

Sus pinares que colindan con el gran sitio Aurora, propiedad de la familia Ramos, forman hoy en día el mayor pulmón verde de pinos de Nueva Segovia.

El viajero que circula por la carretera siempre se impresiona con el denso pinar joven que Centeno plantó hace 18 años sobre una pequeña planicie que se mantiene alfombrado con grama verde.

Para él, es el corazón del proyecto, el experimento que generó más sueños ambientales. El lugar cuenta con un ranchón construido con materiales naturales y rodeados de cabañas que esperan por los turistas.

Sembrar y aprovechar

A ese pinar está por practicarle una nueva extracción, pues explica que aún está muy densa, entra poca luz, los árboles buscan hacia arriba y están quedando delgados, "entonces, necesitamos que se abra el bosque, tenga más luz y se desarrolle", explica, una de las actividades de manejo que requiere el pino.

Junto con este proyecto, ahora adulto, surgió un vivero que ha esparcido 2 millones 300 mil arbolitos de pino en la región, que los ha vendido a razón de 5 córdobas por ejemplar. En la actualidad está cargado con 45 mil plantas, ya disponibles a la venta.

La Finca Forestal San Nicolás, ubicada en el Km. 267 de Managua a Jalapa, sirve como laboratorio, pues aquí desde hace 12 años llegan estudiantes de la Universidad Nacional Agraria, y otras casas de estudio del norte, a realizar prácticas y formular tesis de grado.

Bosque para respirar naturaleza

Centeno dice que el área de 35 manzanas está dedicada al turismo nacional e internacional para el esparcimiento natural de familias de poblaciones cercanas como Ocotal y Jalapa que por la estadía de un día cobra 30 córdobas por persona, puede llevar su alimentación o comprarla en la finca. El lugar es también idóneo para ferias y seminarios de capacitación.

La propiedad es afiliada a la Cooperativa de Desarrollo Turístico de Nueva Segovia, Coodetur, que el próximo verano añadirá otro atractivo: Las aguas termales Don Alfonso, distante a 3 kilómetros de la finca, que ofrecerá servicios de baños sauna.

Una nostalgia que será un arboreto

Más de 60 árboles de pinos con edades de 50 y 60 años fueron tumbados en días recientes en la Finca Forestal San Nicolás, lo cual generó críticas de gente que transita por la carretera de Ocotal a Jalapa, porque formaban un paisaje que agradaba a la vista.

Alcides Centeno reconoce que la ausencia de esos pinos resulta chocante a la vista de todo transeúnte y refleja la sensibilidad que se está adquiriendo por el medio ambiente.

"Es como cuando a nosotros se nos va de la familia el abuelo, el más viejo. Entonces lo lloran los tataranietos, los bisnietos, los nietos, los hijos, las nueras. En lo que es el manejo del bosque, la actividad de cortar es la más traumática, porque se mira que se cayó todo", argumentó.

Agregó que los árboles, que ya comenzaban a caerse por sí solos, representaban un peligro para los visitantes de la finca, también dejaron de tirar semillas, por lo que se optó por su aprovechamiento.

Ahora el lugar que ocupaban, de 3 hectáreas, se convertirá en un arboreto que coleccionará todas las especies autóctonas de Nueva Segovia.

El turista o visitante será invitado a adoptar un árbol de cualquier especie, que podrá comprarlo en 20 córdobas en el lugar o traerlo de fuera y pagar otros 20 córdobas para su mantenimiento.

El árbol se inscribirá en un libro junto con su adoptante con sus características y la identidad de la persona, quien deberá sembrarlo en el área, y recibirá un diploma. Podrá ser visitado por el adoptante para que revise su desarrollo, tomarse una foto junto a él, solo o con algún familiar.

"El arboreto se hará con un carácter educativo, de sensibilización y para contribuir a la campaña nacional de reforestación", señaló Centeno.

 

Arboreto

3 hectáreas de la finca serán convertidas en un arboreto.

20 córdobas costará apadrinar un árbol de cualquier especie.

30 córdobas cuesta la estadía de un día en la finca.

35 manzanas de bosque están destinadas al turismo.

2  millones trescientos mil arbolitos han salido del vivero en dieciocho años.

Laboratorio de universitarios

Desde hace doce años, la Finca Forestal San Nicolás sirve de laboratorio y de tesis de grado para estudiantes de la Universidad Agraria.
El próximo verano contará con un nuevo atractivo: los baños termales, ubicados a tres kilómetros de la finca.