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Tomar agua pura y cristalina es casi una utopía para los habitantes de San Miguelito, municipio del departamento de Río San Juan, a quienes no sirve de mucho contar con ríos y quebradas, además de estar a la orilla de ese gran espejo de agua dulce llamado Cocibolca. En verano los arroyos disminuyen su caudal y en el invierno acarrean agua sucia que no se puede consumir.

En el área urbana de San Miguelito hay agua potable pero algunas veces hay racionamientos, aunque el problema es más crítico en las 45 comunidades rurales de este municipio, que no cuentan con fuentes de agua segura y donde perforan pozos sin ninguna supervisión sanitaria.

Toman agua sucia

Una de las comunidades con mayores problemas es El Dorado. Aquí no existe Comité de Agua Potable y Saneamiento, Caps, por lo que sus habitantes construyeron una piletita por donde escurre un ojo de agua evidentemente contaminado.

“La escasez de agua es bien crítica aquí, porque solo tenemos un chorrito de agua, y no alcanza para toda la gente. Por eso, si una familia llega a traer agua en la mañana ya no puede ir por la tarde. Han venido los de la Alcaldía a prometernos un pozo, pero seguimos esperando que nos cumplan”, señaló un comunitario.

Para resolver, la gente de El Dorado tiene que caminar media hora hasta al río más cercano. Ahí lavan ropa y se bañan. Todos están conscientes de que el agua es sucia, por ello la ponen a hervir o la cloran, para evitar malestares estomacales.

“Esperamos que aclare y la bebemos”

En la comunidad El Ayote, de unas 30 viviendas, la situación es distinta pero no menos complicada. Cada casa tiene un pozo, pero estos han sido perforados sin consultar a ningún experto ni verificar la calidad del líquido.

Los vecinos aseguran que algunas veces el agua sale sucia, pero no tienen más opción que esperar que se aclare un poco para poder consumirla.

“Aquí no hay ni un río, lo único que está es un ojo de agua chiquito y siempre está sucio, por eso hicimos pozos que no son tan buenos, pero ni modo (…) hemos tenido suerte porque todavía nadie se ha enfermado”, afirma un vecino del lugar, encuestado como muchos otros en San Miguelito para un estudio nacional sobre la calidad del agua, bajo la condición de ocultar sus identidades y así evitar conflictos.

Otros lugares como El Fajardo y El Tulito, cuentan con ríos y quebradas caudalosas, pero sus aguas no son aptas para el consumo humano.

En El Tulito hay un Caps, pero aparentemente no funciona correctamente porque el agua solo llega a algunas casas.

En esta comunidad, el agua que llega a las casas es para beber y para algunos quehaceres domésticos. Para lavar y bañarse van al río más cercano. Aunque los comunitarios aseguran que el agua es buena para beber, el líquido se ve sucio.

Agua con mal sabor

En tanto en el Sector 2 de El Fajardo, las más afectadas por la escasez de agua son las mujeres, pues ellas cumplen la pesada tarea de acarrear baldes llenos de agua en sus cabezas, tomándoles quince minutos llevar el vital líquido hasta sus casas.

“La gente que viene de otros lados, nos dice que el agua de nosotros tiene mal gusto y que se siente fea, pero nosotros ya estamos acostumbrados a beberla y la sentimos normal”, expresó una habitante de El Fajardo.

En la comunidad Los Pantanos, el Caps está desintegrado. Los comunitarios manifestaron que les robaron el cerco que protegía el pozo, pero entre ellos mismos buscan cómo proteger su fuente de agua. Sin necesidad del comité, la gente se reúne para plantear sus problemas y solucionarlos por su propia cuenta.

Desperdicio en la Never Oporta

Lucas Torres Centeno, habitante de la comunidad Never Oporta, expresó que en dicha localidad tienen Caps, sin embargo el tanque de doce mil galones no es suficiente para abastecer a las 300 viviendas del pueblito.

“Tenemos escasez de agua, porque no hay un control en la distribución del agua. No tenemos medidores, entonces la gente se atiene a que el miniacueducto es de todos, y mientras las casas que están más arriba no tienen agua, los que viven abajo la están desperdiciando”, indicó.

Racionamientos por doquier

Marlon Sandoval, delegado del Ministerio Agropecuario y Forestal, Magfor, en San Miguelito, explicó que el municipio apenas cuenta con tres pozos grandes y que un tanque de cinco mil galones abastece a los casi tres mil moradores de los cinco sectores urbanos, lo que no es suficiente durante el verano, cuando es necesario recurrir a cortes de agua escalonados.

De acuerdo con Sandoval, el problema mayúsculo está en el área rural donde vive la mayor parte de la población municipal. En el campo los ríos se han estado secando y muchos productores han manifestado que el agua ya no les llega.

Despale está dejando sed

“Los ríos se secan por los mismos despales. San Miguelito es uno de los municipios más ganaderos, después de El Almendro, y hay una influencia de productores de Chontales que se han venido para esta zona a comprar tierras, entonces su forma de trabajar es despalar para hacer potreros y crear una ganadería extensiva”, manifestó Sandoval.

Reiteró que los ganaderos poseen grandes extensiones de tierras despaladas, y por eso, con el cambio climático hay menos lluvias, el manto acuífero está cada vez más lejos de la superficie y eso provoca que gran parte de las comunidades carezcan de agua.

Estudian el agua del país

Varios municipios del país, incluyendo San Miguelito, servirán de muestra para realizar el Segundo Informe sobre Derecho Humano al Agua y Saneamiento en Nicaragua, efectuado por la Red Centroamericana del Agua, Fanca-Nicaragua.

En San Miguelito, dicho estudio se desarrolló gracias al apoyo otorgado por Fundación del Río y Radio Humedales.

Para ello se realizaron encuestas dirigidas a hogares y a miembros de juntas directivas de los Caps del sector rural, con el objetivo de conocer el estado actual de nuestro país en cuanto al cumplimiento de estos derechos.

Los parámetros utilizados se basan en los Objetivos de Desarrollo del Milenio, los cuales indican que para 2015 tendremos el 100% de cobertura de acceso al agua potable y saneamiento.

María Lourdes García, oficial de programa de Fanca, explicó que los encuestadores de San Miguelito expresaron que el problema sobre el acceso al agua es bien severo, porque muchos no tienen agua potable y tienen que consumir el agua de los ríos, la cual no es de buena calidad.

Animales mueren de sed

Durante la estación seca, casi todas las fuentes de agua de San Miguelito se secan por completo, por eso la gente tiene que buscar la manera de “aguar” a sus animales, de lo contrario, se mueren de sed.

Caudaloso pero revuelto

El río Tepenaguazapa es uno de los más caudalosos de Río San Juan. Recorre varias comunidades de El Almendro y San Miguelito, pero sus aguas están sucias y contaminadas.