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Esta semana no ha sido normal en el Colegio Pan y Amor, ubicado en el Mercado Oriental. Sus estudiantes han tenido la oportunidad de convivir con diez alumnas estadounidenses de noveno grado que les han ayudado a superar sus principales debilidades académicas, además de que les han enseñado manualidades y trajeron ayuda material.

Con tan solo quince años, la joven de origen nicaragüense que reside en Estados Unidos, Ilse Brenner Manzanares, ha sentido la necesidad de convertirse en una mano amiga para los más desprotegidos, así, a pesar de estar en una etapa de la vida que para muchos se caracteriza por el ensimismamiento, ha enfocado su tiempo libre en un proyecto para el que ha contado con el apoyo incondicional de su familia y de sus amigos.

Siguiendo una cita de madre Teresa de Calcula, esta niña se inspiró para crear Little Pencil, un proyecto en el que junto a sus compañeras de clase de noveno grado en la escuela Westminster, de Miami, y el apoyo de sus familias y amigos, logró recaudar fondos, ropa, zapatos, juguetes y materiales escolares para compartir con los niños de la escuela Pan y Amor.

“Mi abuela, Ilse Ortiz de Manzanarez, ayuda en Pan y Amor y gracias a ella pude venir a ver el show de Navidad y así descubrí que quería ayudar, conversé con doña Charlotte Somarriba y me dijo que podíamos venir a dar tutorías de suma, resta, de inglés y español”, señaló Brenner Manzanarez.

Sobre cómo inició el trabajo dijo que habló con sus profesores y les comentó que quería venir a ayudar a Nicaragua y ellos le respondieron que era una idea muy bonita. Sin embargo, reconoce que algunas personas al inicio la miraban como queriéndole decir que su proyecto solo no se iba a concretar, pero con sus amigas y con personas que querían venir a aportar, el proyecto comenzó a crecer y se sumaron algunos negocios y personas amigas.

“En febrero empezamos a prepararnos y las donaciones comenzaron a fluir, recaudamos ropa, lápices, libros, crayolas y materiales para manualidades. También juguetes para los niños pequeños. Todo eso lo juntamos y lo trajimos a la escuela y hemos hecho que los niños estén contentos con estas cosas”, manifestó.

Ilse vino junto a su mamá y a las profesoras Jessyca Wier y Maddeleine Dirube, quienes están a cargo del grupo de diez estudiantes que se sumaron a Little Pencil y durante esta semana han estado guiando a los niños en diversas materias, ayudan a servirles el almuerzo y la merienda, además de que les enseñan a hacer manualidades.

“Estamos contentas de poder venir a ayudar”

Ilse Manzanarez es la mamá de la artífice de este proyecto y compartió que al conocer esta idea de su hija se sorprendió, pero también se alegró al ver que a su corta edad tiene ese entusiasmo por las obras de Madre Teresa de Calcuta.

Asimismo, reconoció la labor que hacen las voluntarias que han dado vida al colegio Pan y Amor, porque hacen posible la educación de todos los niños que asisten a sus aulas.

“Es verdad que siempre en el mundo va a haber pobreza, pero se necesita de gente como ellas, que dedican su tiempo para buscar los fondos para sostener el colegio, además del entusiasmo de la juventud para aprender”, argumentó.

Sobre Little Pencil dijo que pretenden que el proyecto crezca, porque esta primera visita ha sido todo un éxito, no solo porque han ayudado a los niños en sus estudios sino porque también las jovencitas estadounidenses han compartido de cerca con ellos y se han encariñado con todos.

“Lo más importante es que estos niños tienen deseos de aprender y sus maestros deseos de enseñar, algo primordial porque a medida que ellos sean mejores, en el futuro tendremos excelentes ciudadanos en nuestro país”, continuó Manzanarez.

Asimismo, dijo que compartió que para comenzar el proyecto hubo mucho trabajo, tuvieron que platicar en familia y luego compartieron la idea con estudiantes compañeras de Ilse y con familias amigas que les dieron sus aportes, algunos les donaron porcentajes de sus ventas durante dos días y una de las niñas parte de su trabajo en una heladería lo donó.

Además, varios docentes aportaron dinero para el pago del viaje y otros padres de familia vieron la necesidad de enseñarles a sus hijas que no todo es fácil en la vida y que hay que dar un granito de arena para llevar alegría a los menos favorecidos.

“Ilse insistió tanto que como madre me tocó apoyarla tomando en cuenta que traer a estas niñas a un país que no conocen es una gran responsabilidad, pero sus padres tuvieron fe en la misión y ya muchas amistades están ofreciendo a sus hijos para que vengan, así que eso me termina de convencer de que la ayuda va a crecer mucho más”, dijo la señora Manzanarez .

 

Logros del colegio

-Han graduado más de 270 bachilleres con su respectiva carrera técnica.

-Están apoyando a un estudiante que en sus aulas obtuvo más de 97 de promedio y actualmente cursa segundo año de medicina.

- Tienen jóvenes trabajando en la Cervecería y en otras empresas, gracias a que egresan con su carrera.

 

Un proyecto con 14 años de historia

La señora Charlotte Somarriba dijo que Pan y amor comenzó en el año 2000, por influencia de las misioneras de Madre Teresa, quienes le pidieron a un grupo de voluntarias que abrieran un comedorcito para alimentar a 40 niños, sin embargo, ellas siempre han pensado que para sacar a la gente de la pobreza hay que educarla .

“Dábamos un desayuno liviano, tres horas de estudio básico, lectura y matemática, luego servíamos almuerzo y después se iban a casa. Al siguiente año ya teníamos 90 niños y vimos que a ellos les gustaba mucho estar en el centro, por lo que decidimos abrir un colegio.

“A inicios de 2002 era un colegio de 200 niños, desde guardería hasta secundaria. Les dábamos almuerzo, una merienda, educación formal por la mañana y extracurricular por la tarde con su respectiva merienda”, dijo Somarriba.

Esta voluntaria que se dedica casi por completo a este proyecto afirmó: “Nuestros niños son los pequeños vendedores del mercado oriental y aquellos que no tienen posibilidades de estudio porque talvez no tenían para comprar el uniforme, los zapatos o sus cuadernos o para el transporte. Los niños nuestros son los sin condiciones de algunos de los barrios más pobres y peligrosos de Managua, y los que serían pequeños trabajadores del mercado. Nosotros no curamos, somos preventivos, agarramos a los niños desde preescolar hasta secundaria, terminan con bachillerato y carrera técnica media”.

Actualmente, en Pan y Amor hay 440 estudiantes en los dos niveles, Primaria y Secundaria, según la señora Somarriba, el promedio de costo de cada estudiante de Primaria es de 50 dólares mientras que el de los de Secundaria es de 80. Los padres de familia dan una donación simbólica, porque las voluntarias piensan que no se puede dar todo gratis.

“Le devolvemos a Nicaragua niños con educación y con moral, somos un colegio católico pero admitimos niños de cualquier denominación religiosa, todos son bienvenidos. Alimentamos y buscamos brindar una educación integral, porque atendemos a los niños que vienen con problemas familiares, también trabajamos con los padres y procuramos el bienestar y la estabilidad de ellos”, concluyó Somarriba.