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Siete años consecutivos de pérdidas obligaron a la familia Graham, dueña del diario The Washington Post desde hace 80 años, a plantearse si su modelo de gestión permitiría rescatar de la crisis a una de las tres cabeceras más importantes de Estados Unidos. El presidente de la compañía, Don Graham, anunciaba que Jeff Bezos, dueño de Amazon, se convertía en el primer gran empresario de internet en rescatar a un periódico. “El Post podría haber sobrevivido” en sus manos, reconocía Graham este lunes. “Pero queríamos algo más que la supervivencia”.

El impresionante giro que acaba de dar la historia del diario abre un antes y un después en su Redacción, pero también para el mundo de los medios. Bezos ayudará a esclarecer, a partir de ahora, si la respuesta a la crisis de financiación del diario es su fortuna personal --valorada en 25,200 millones de dólares (18,900 millones de euros)-- o la innovación que promete consolidar desde sus oficinas en Washington.

“Habrá cambios en el Post a lo largo de los próximos años, pero eso es algo esencial que hubiera ocurrido con o sin un nuevo propietario”, reivindica Bezos en su carta a los periodistas. El empresario reconoce que para una familia como los Graham, responsables de una de las publicaciones más importantes del país, “es razonable que les preocupe ese cambio”.

Bezos llega desde el mundo de la tecnología al del periodismo dentro de un contexto en el que internet ha transformado prácticamente todos los sectores de la industria, multiplicando la competencia y desgastando las fuentes de ingresos que un día sostuvieron redacciones gigantescas, mientras guarda en secreto la fuente de ingresos que permita regresar a días de gloria como los del Watergate.

La mentalidad de Bezos, que un día soñó con crear la mayor librería del mundo en internet y que ha revolucionado desde nuestra manera de comprar libros --a través de Amazon.com-- hasta la de leerlos --es impulsor del Kindle--, no es la de quedarse esperando esa respuesta. “Tendremos que inventar y eso significa que tendremos que experimentar”, aseguró en su carta a los lectores.

Para Marcus Brauchli, vicepresidente de la compañía y uno de los últimos editores del diario --prometió adaptarlo en 2008 a los retos de la red-- su venta es “un acto de coraje y valentía, difícil como ninguno, y hecho con dignidad y lealtad”, según compartió este martes. Rajiv Chandrasekaran, editor y excorresponsal del diario, dio las gracias a los Graham “por no” venderles “a un fondo de inversión” y destacó la capacidad de Bezos “para invertir” en su “transformación”.

El reto no es menor. La compañía The Washington Post perdió un 39% de ingresos el año pasado, que cayeron de 957 millones de dólares (719.2 millones de euros) a 582 millones (437.4 millones de euros). Sus diarios pasaron en el mismo período de ingresar 125 millones de dólares (94 millones, en euros) a pérdidas de 54 millones (40 millones de euros). Y los datos de circulación también están en rojo: las 768,000 copias que vendía el diario hace una década quedaron en 457,000 en el primer trimestre de 2013.

Frente a estos datos, el fundador y presidente de Amazon ha invertido 250 millones de dólares (188.5 millones de euros), el 1% de su fortuna personal, en adquirir la cabecera. Su bolsillo puede cubrir cualquier etapa de innovación que quieran abrir ahora los responsables del diario. “Bezos entiende todas las oportunidades que aporta la tecnología revolucionaria cuando sabemos cómo aprovecharla”, escribió anoche, Katherine Weymouth, presidenta de la compañía y directora del diario.

El mundo de los medios de comunicación estadounidenses busca ahora pistas en el pasado de Bezos, sus decisiones empresariales, su filosofía y lo que puede significar para el futuro de un periódico en crisis.

En cuanto a los periódicos de papel, dijo que desaparecerían en dos décadas, que los lectores no están dispuestos a pagar por el contenido en internet y que su única oportunidad está en las tabletas y móviles. Bezos compró una cabecera que hace apenas dos meses estrenó un sistema de pago por contenidos online.

Antes de acometer su tarea, el dueño de Amazon se ha comprometido a mantener los valores del periódico y de su legendaria editora, Katherine Graham, quien, recuerda, “perseguía las noticias costara lo que costara”. También asegura que está contento con su trabajo en Seattle, en la sede de su compañía, y que seguirá viviendo en “el otro Washington”, dejando la gestión del diario a sus actuales responsables.

Para veteranos como Bob Woodward, coautor de la exclusiva del caso Watergate que forzó la dimisión del presidente Richard Nixon en 1974, la llegada de Bezos es una noticia triste, según declaró a The Daily Beast. “Pero si hay alguien que puede triunfar es él. Es innovador, tiene dinero y paciencia. Ya veremos. Esta puede ser la última oportunidad de supervivencia del Post”.