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Frente a ella, ella caída en el piso, con un vestido negro, el pelo alborotado, los ojos cerrados, descalza. Ella antes y ella ahora. Explicando y callando.

El lugar en el que nos hallamos es pequeño y está pintado de blanco. Es una especie de pasillo que da hacia una sala, de cuyas paredes cuelgan las obras de ella. Zenelia es ella.

Esta mañana ha venido apurada, con el cabello a medio peinar, animada, con pocos rastros de esa excentricidad que le caracteriza, para ser entrevistada justo aquí, en el pasillo que da a la sala del Teatro Justo Rufino Garay, donde tiene expuesta la obra que le ha servido como método para evacuar sus sentimientos.

-Hace algunos años… -empieza a contar señalando la calcomanía pegada en el piso.

Zenelia Roiz, una videasta y pintora, sufre desde mayo de 2009 una enfermedad que provoca la pérdida completa de sus fuerzas. Tras citas a varios médicos, diagnósticos erróneos que incluyeron tratamientos mal indicados, fue diagnosticada con epilepsia atónica generalizada. Ella lo dice de corrido sin despegar la mirada de las muestras de arte: epilepsiaatónicageneralizada.

-Cuando todo empieza siento un aura y un hormigueo en mi cerebro -contará más tarde en su casa.

Y entonces, cuando todo empieza, todo termina así: con ella en el piso y sus fuerzas en cero, como la mujer vestida de negro con el pelo alborotado que está en la calcomanía pegada en el piso del pasillo del Justo Rufino Garay.

-Luego cambia mi voz, a veces no puedo hablar. Mis piernas se doblan, no soportan el peso de mi cuerpo. Mi cabeza cae, mis brazos se sienten elásticos y el resto de mis miembros no pueden sostenerse. No puedo levantar ni un pulgar y entro en un túnel donde caen mi cuerpo y mi mente en un completo vacío -detalla.

Un día, mientras aún no estaba medicada y sufría de más de 10 crisis diarias, decidió evacuar lo que sentía, a través de esta obra. "inhalar. exhalar. respirar", es lo que siente y cómo vive con sus crisis. Una de sus amigas, Irma González, le tomó la fotografía que fue impresa en la calcomanía que está pegada en el piso, donde ella está con el vestido negro y el pelo desarreglado. ("Estábamos platicando y sabíamos que en cualquier momento venía la crisis… y de pronto llegó".)

-La obra tiene que ver con cómo yo me sentía cuando tenía las crisis. Sentía que no tenía un ángel, que estaba atada. Me sentía como un ratón porque no daban con lo que yo tenía --dice mientras señala la fotografía de un ángel de barro atado y descabezado.

La exposición está compuesta por cinco cuadros hechos con técnica mixta que están acompañados de fotografías, son blancos y en ellos resalta un punto negro, que es un tumor que le encontraron en la cabeza. En las pinturas juega con el tumor.

Hace dos años expuso por primera vez esta obra y la impresión de verse reflejada le causó una sensación tal, que le provocó una crisis. Hoy se le nota animada.

-Ahora ya me acostumbré a ver la foto (la que ahora está en el piso) y la voy a poner en el cielo raso de mi casa -dice risueña.

Zenelia Roiz, de 41 años, saltó a la fama en 2000, con la exposición de pinturas "Personajes del Siglo XX", un conjunto de retratos al óleo de líderes mundiales en el ámbito político y religioso, músicos, dictadores y humoristas, entre otros.

Desde joven estudió pintura, pero pronto se dio cuenta de que eso no le daría suficientes ingresos para vivir, así que decidió estudiar diseño gráfico. Lo hizo, dice ella, "para subsidiar" el arte. Más tarde entró a la televisión. Hoy está en todo eso. Hace vídeos experimentales de corta duración. "inhalar. exhalar. respirar", es su séptima exposición.

Su casa es un lugar pequeño donde prevalece el color blanco. Un solo cuadro adorna las paredes. La sala suele transformarse; si pone el caballete, se convierte en un taller de pintura; y puede también ser el taller de la cineasta que a través del vídeo experimental transmite sus emociones. “El blanco es como tener un lienzo listo para pintar”, dice ella.

Adentro, en alguno de los tres cuartos que hay en la casa, están los únicos tres retratos, de los 36 que pintó en la muestra que tituló "Personajes del Siglo XX", que aún no ha podido vender. Son Hitler, Fidel Castro y Ho Chi Minh.

Dos sucesos, ambos trágicos, han marcado la vida de esta artista. Primero la muerte de su hermano menor en un confuso accidente de tránsito, y luego la aparición de su enfermedad.

En una esquina de la sala, en una computadora, Zenelia Roiz muestra algunos de los vídeos experimentales que ha elaborado.

"No sé, tengo una tendencia medio trágica, la he notado. Mi hijo me pregunta, ¿cuándo harás algo bonito? Pero creo que no se trata de hacer cosas para los demás sino reflejar lo que uno siente. El arte no es bonito, sino que refleja lo que el artista siente", comenta mientras enseña los vídeos experimentales que acompañaron la exposición "inhalar. exhalar. respirar", en su primera presentación en Granada.

En uno de ellos sale su mano moviéndose en un ademán nervioso. "Esa es una crisis". El vídeo acaba rápido. Es casi funesto. "Dicen que una persona tiene un ángel, cuando me daban mis crisis yo pensaba que mi ángel no estaba, que se había ido, ¿estará amarrado?, me preguntaba".

La entrevista termina con ella sentada sobre una pintura abstracta al óleo, cuyo título es "Caña fístula". A Zenelia Roiz le enloquecen las fotos (también es fotógrafa), le gusta posar con un rostro duro y una mirada penetrante.

-Pero ve, te pido que no me saqués así como "qué pobrecita", dando pesar -dice en referencia a su enfermedad. Es quizá la quinta vez que lo pide.

Y se despide con una gran sonrisa. Porque además de su mirada, en su rostro domina una enorme sonrisa.

 

La obra

"La obra tiene que ver con cómo yo me sentía cuando tenía las crisis. Sentía que no tenía un ángel, que estaba atada. Me sentía como un ratón porque no daban con lo que yo tenía", afirma Zenelia Roiz.

 

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