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Casto Cruz es un campesino originario del municipio Santa Teresa, Carazo. Ocurrente y platicador. Sin embargo, cuenta que hace algunos años le daba pena “salir” a la ciudad porque para él ser campesino era una vergüenza.

“Vivir en una zona donde no existía ni energía eléctrica me daba pena contarlo”, dice. Sin embargo, desde 2007 forma parte de una cooperativa de 28 productores que decidieron unirse para crear un negocio turístico.

Como una iniciativa de la Red de Reservas Silvestres Privadas surgió el Circuito Ecoturístico “Reserva Estancia del Congo-Playas El Menco y Chacocente”, que pretende promover destinos turísticos rurales entre los turistas nacionales e internacionales.

Actualmente, Casto se dedica a la crianza de abejas para luego vender miel, y también trabaja como guía de los paseos turísticos. Aunque todavía esos ingresos no son suficientes para vivir, porque aún gana más por la siembra, cree en el potencial de este proyecto.

Ofrecer conservación

El objetivo de este proyecto es la conservación de los recursos naturales “incorporando los atractivos naturales, culturales y artesanales de la zona a través de alianzas locales para generar conjuntamente alternativas de turismo sostenible”.

Este circuito se encuentra entre las playas del Lago de Nicaragua y el océano Pacífico, entre los departamentos Carazo, Granada y Rivas, y cuenta con apoyo de la cooperación alemana, a través de la Agencia Alemana de Cooperación Internacional, GIZ.

También han recibido ayuda de la Agencia Danesa de Desarrollo Internacional, Danida, para promover el turismo en seis municipios del sur del país, que incluye atractivos como el Parque Nacional Archipiélago de Zapatera y el Refugio de Vida Silvestre de Chacocente, una de las nueve playas del mundo adonde arriban a desovar las tortugas paslama.

Espectáculo único

Luego de tres horas de cabalgata por senderos donde se atraviesan pequeños ríos y se observan diferentes especies de animales, se llega a la playa de Chacocente. El inicio del viaje, en una de las opciones del circuito, es en Santa Teresa.

Nicaragua tiene el privilegio de contar con dos de las playas del mundo donde cada año llegan a desovar miles de tortugas paslama. En el circuito se incluye a Chacocente, declarada Refugio en 1983, con el propósito de proteger también el último gran reducto de bosque tropical seco del Pacífico del país.

Durante la jornada de arribada del año pasado llegaron a desovar a esta playa 37,000 tortugas que realizaron en total 71,779 anidaciones. En lo que va del año han arribado más de 15,000 tortugas, animales que están en peligro de extinción, que convierten esto en un espectáculo único que vale la pena disfrutar.

Marcial Chávez, presidente de la Cooperativa de Servicios Múltiples de Chacocente, explica que en este refugio existen unas 280 especies de animales, que incluyen osos hormigueros, monos, pumas, armadillos, loras, colibríes, tucanes y guardabarranco, entre otros.

Destinos alternativos

“Es importante que se promuevan estos destinos turísticos alternativos porque, además, permiten que los visitantes hagan conciencia de la importancia de preservar el medioambiente”, indica.

Cuenta que las arribadas este año tardaron un poco más de lo usual, pero están contentos con la llegada de miles de tortugas. “Es un espectáculo grande, ver en un solo día unas 9,000 tortugas desovando”, insiste.

A los turistas se les recomienda no molestar a las tortugas con lámparas en la noche, no tomar fotos, y tratar de no perturbar el proceso de desove. Sin embargo, pueden estar cerca de decenas de tortugas, comenta Marcial.

“Debe ser un turismo promovido con mucha conciencia, porque no queremos un San Juan del Sur, donde llegan cientos de personas en una sola noche. Esto debe ser organizado”, expresa este lugareño.

Estancia del Congo

Otra de las opciones del recorrido que ofrece el circuito es la visita a la única finca del país dedicada a conservar a los mongos congos. Se trata de la Reserva Silvestre Estancia del Congo, certificada en 2002 por el Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales, Marena.

Se encuentra ubicada en la comarca El Menco, del departamento de Rivas, y tiene una extensión de 150 manzanas. Ahí viven 94 monos congos, y se conservan distintas variedades de árboles.

El propietario de esta reserva, Freddy Cruz, explica que el mono congo es una especie que ha ido disminuyendo de los bosques por la tala indiscriminada del hombre, y por eso se ha dedicado casi exclusivamente a preservar esta especie.

“Cuando vienen los turistas se les ofrecen caminatas por el bosque para contemplar la rica vegetación y fauna, que incluye más de 150 árboles bicentenarios de papaturro, y también actividad de ganadería silvopastoril”, menciona Cruz.

Las tres islas

Por su excelente ubicación dentro del circuito, la Reserva Estancia del Congo, ofrece condiciones a los visitantes para visitar otros servicios complementarios como la playa El Menco, la Laguna de Ñocarime y las tres islas: Tinaja, Tinajita y Tinajón.

En esta alianza, después de recorrer el bosque, el visitante puede hacer senderismo a pie o a caballo por otras pequeñas fincas de productores, donde además de conocer sobre las costumbres y prácticas productivas del campo, se puede compartir una rica gastronomía y conocer talleres de artesanos locales.

Pueden viajar a la playa El Menco, que es una bahía de más de 1.5 km de costa de arena fina frente al Gran Lago de Nicaragua, que tiene al lado izquierdo un pequeño estrecho que comunica con la isla Zapatera.

Esta playa es muy visitada por turistas nacionales y extranjeros, porque sus aguas son claras, y aquí el lago es poco profundo, pues se puede caminar hasta 100 metros sin que el agua suba más allá del pecho.

 

Mucho futuro

Según Guenseli Acar, asesora en turismo de la GIZ, decidieron apoyar a estos productores para promover el turismo como una alternativa sostenible para muchas personas que viven cerca de destinos inigualables en el país. “Se trata de establecer destinos turísticamente amigables con el medioambiente”.