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  • The Economist

Es un logro notable. En medio del más prolongado auge petrolero de la historia, Venezuela tiene en muchos aspectos la economía de peor desempeño en el continente americano, aun cuando afirma tener las reservas petroleras más grandes del mundo y recibe 94 por ciento de sus ingresos por exportación gracias al crudo.

Ese es el legado de 14 años de “socialismo del siglo XXI” bajo el difunto Presidente Hugo Chávez. La inflación es de más de 45 por ciento al año y los estantes de los supermercados están vacíos de muchos productos básicos. Incluso el ministro de Finanzas, Nelson Merentes, admite que la revolución de Chávez no ha logrado aún el éxito económico.

Aun así, los ingresos petroleros de 90,000 millones de dólares al año permiten al Presidente Nicolás Maduro, el sucesor elegido de Chávez, el lujo de debatir si cambiar el rumbo o no.

Derroche fiscal

Después de contraerse por varios meses, la economía venezolana creció en el segundo trimestre. La inflación de agosto de 3 por ciento fue de la mitad de la tasa mensual de mayo. Sin embargo, la mayoría de los economistas no cree que haya comenzado una recuperación sostenible.

El estímulo para el crecimiento parece provenir de un derroche fiscal: El déficit presupuestario es de probablemente alrededor de 10 por ciento del PIB. Una década y media de hiper-regulación, incluyendo controles de precios y cambiarios cada vez más estrictos, ha infligido “terribles distorsiones” que será difícil corregir, incluso dada la voluntad política, dice José Manuel Puente de IESA, una escuela de administración empresarial en Caracas.

El tipo de cambio ha sido en gran medida asignado por decreto gubernamental desde 2003. En el mercado negro, el dólar alcanza más de seis veces el tipo de cambio oficial de 6.3 bolívares. El gobierno liberó más divisas duras en el segundo trimestre, lo cual podría haber impulsado el crecimiento.

Merentes es más pragmático que su predecesor, Jorge Giordani, un marxista utópico. Tras una devaluación de 32 por ciento en enero, se habla de otra, o incluso de la flotación del bolívar, aunque Giordani, que ahora es ministro de Planeación, se opone a esto. Los oportunistas que se complacen con las ganancias que pueden lograrse con la corrupción y el arbitraje, están felices de estar de acuerdo con él.

La principal respuesta del gobierno a la escasez de alimentos, y otros productos básicos como papel de baño y pasta de dientes, es una teoría de la conspiración. Culpa a una “guerra económica” librada por Estados Unidos y sus aliados “fascistas” en la oposición venezolana. El 20 de septiembre envió a la Guardia Nacional a ocupar una gran fábrica de papel de baño. Funcionarios dijeron que la toma “temporal” era necesaria para verificar irregularidades en la producción y la distribución.

Maduro afirmó recientemente que, en reuniones en la Casa Blanca a principios de este año, se elaboró un plan para orquestar el “colapso total” de la economía venezolana en octubre. Una enorme falla eléctrica que afectó a 18 de 24 estados el 3 de septiembre se debió al sabotaje, dijo, como lo fue una explosión en una refinería en 2012 que causó la muerte de 49 personas. Este mes estableció un grupo de trabajo respaldado por el ejército para hacer frente al supuesto complot, con la ayuda de una línea directa, 0800-SABOTAJE.

Sin pruebas

El presidente no ha presentado ni una sola prueba de estas afirmaciones, pero el sector privado prometió indulgentemente colaborar.

Después de todo, dijo un líder empresarial, “ya enfrentamos entre 50 a 100 inspecciones al mes de varios tipos, así que ¿qué es una más?”

Mientras los líderes del régimen discuten sobre la mejor manera de conservar el legado de Chávez – al que se refieren ahora, al estilo de Corea del Norte, como “el líder eterno” _, los economistas debaten cuánto tiempo las reservas de divisas extranjeras de Venezuela pueden soportar el actual índice de deserción. Se han desplomado alrededor de una cuarta parte este año, gracias en parte a la caída en el precio del oro, que conforma la mayoría de las reservas de Venezuela. Las reservas líquidas representan menos de las importaciones de un mes.

Pudiera haber otros 20,000 millones de dólares más o menos en fondos opacos fuera del presupuesto, pero hasta un tercio de esa cantidad quizá esté destinado a proyectos específicos. Esta semana, Maduro estuvo en Pekín, donde confirmó una nueva línea de crédito de 5,000 millones de dólares, con condiciones, y 15,000 millones de dólares en inversiones petroleras y mineras a largo plazo.

Los pragmáticos argumentan que un ajuste es inevitable. Sin embargo, Maduro enfrenta elecciones locales el 8 de diciembre, las cuales son ampliamente consideradas como un plebiscito sobre su régimen. La encuestadora IVAD encontró recientemente que dos tercios de los encuestados consideraron que la economía estaba en mal estado; y culparon al gobierno. Menos de un 4 por ciento creyó la versión oficial sobre el “sabotaje”.

Maduro está atrapado en una trampa creada por su predecesor. Si se apega a las recetas de los radicales, la economía sólo empeorará. Si las abandona, corre el riesgo de ser calificado de traidor reformista y agravar las luchas entre facciones dentro del régimen.

Por el momento, está avanzando cautelosamente en dirección de la reforma, aun cuando toca el tambor revolucionario y reprime a la disidencia. Para el presidente, quien recientemente se las ingenió para caerse de una bicicleta en televisión en vivo, es un difícil acto de equilibrio.

 

Sin éxito

Incluso el ministro de Finanzas de Venezuela, Nelson Merentes, admite que la revolución de Hugo Chávez no ha logrado aún el éxito económico.