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“¿Por qué el gobierno no nos da esas casas que hicieron cerca de San Antonio para mientras pasa este vendaval?”, preguntó llorando el viernes por teléfono un oyente del programa “Doble Play” que dirige Edgard Tijerino y que se identificó como de las familias del barrio Manchester ubicado a orillas del crecido Lago de Managua.

Tijerino, que hace unos días hubiese dicho sus consideraciones sobre lo planteado por el afligido radioescucha, respondió “bueno, entonces estamos a la espera del sexto partido de la serie entre Boston y Tampa Bay, a ver qué pasa, vamos a la pausa con Juancito Hernández y ya volvemos”.

Y es que ése será su estilo para evitar meterse en temas de política, una decisión que tomó a mediados de esta semana, impulsado por los ataques de los que fue objeto su esposa Auxiliadora Mercado, por los medios oficialistas, que desde hace rato ya la tenían en contra del veterano cronista de 65 años.

Tijerino, editor de la sección de Deportes de END, me recibe en su cómoda casa en reparto San Juan, acepta hablar por última vez de política y se suelta contra quienes en algún momento consideró dioses.

El caso Alexis Argüello
¿Pensaste alguna vez que las circunstancias te iban a obligar a dejar de hablar de política?
La verdad nunca, porque ya formaba parte de mi agenda diaria y cuando digo hablar de política me refiero a que nunca hablé de política uniformado, sólo cuando estuve organizado en el Frente y le hacía Trinchera, que por supuesto tenía que estarlo.

A través de los gobiernos, incluso en los 80, me apoyaron Carlos Guadamuz, en la Voz de Nicaragua, y Carlos Fernando Chamorro, en Barricada, para mantener un poco de independencia en el criterio, sobre todo cuando quitaron el profesionalismo. Cuando la confiscación de Alexis Argüello, es más, me mandaron a hablar con él a Caracas para buscar un arreglo, porque yo me había opuesto, pero yo no era funcionario de la Procuraduría, dirigía el Instituto de Deportes.

Mi argumento fue que confiscar a Alexis era tonto, porque todo el mundo sabía que había ganado su dinero honradamente, a base de peleas, y que eso iba a tener un impacto negativo para la Revolución, pero insistieron y finalmente el que quedó como parte de los culpables fui yo, sin tener nada que ver. Fue eso lo que me comenzó a despertar la alergia a ser parte del aparato público, porque te obligan a cargar con errores de otros.

¿Cuándo comenzaste a hablar o escribir de política?
Fue en 1972, cuando la inauguración del mundial. Yo escribí un artículo que el diario La Prensa lo publicó en la primera página en ocho columnas (nota principal) bajo el título de “Fachadismo y pobreza bajo la carpa del circo”, que era una crónica de la jornada inaugural en la que yo describí cómo la gente silbó (rechifla) al tirano Somoza cuando entró al terreno de juego, cuando lanzó la primera bola, que yo puse fue ‘bola mala’, porque no podía ser buena, y fue cuando unos amigos me dijeron que había mezclado política con deporte, y les dije que no aguanté la tentación de escribir por primera vez de Somoza y hacerlo en contra, porque mi sentimiento antisomocista me nació de las reuniones que tenía mi padre con Fernando Agüero, en 1966, y fui a las manifestaciones en Masaya, Chinandega y la de Managua, el 22 de enero. Nunca fui conservador, porque no me agradaba, pero sí aprendí a no querer a Somoza.

Después de ese artículo, yo continué esa línea política y al parecer algunos se fijaron, y en 1977 me buscaron para que yo colaborara con el Frente, y pensé que podía utilizar mi trabajo en deporte para concienciar y me metí de lleno, a tal punto de que fui de los que llegó a ver a este gente como dioses.

Lloró en 1990
¿Pensaste que en algún momento te iban a atacar de la manera en que lo han hecho?
Nunca, porque yo fui de los que ofrecí mi casa para lo que la quisieran, como lo hicieron miles, pero conmigo había cierta confianza, de manera que me delegaban la responsabilidad de distribuir el periódico clandestino, de hacer contactos estratégicos, es decir había una gran confianza, lo que pasa es que el hombre honrado de ese tiempo se convirtió en el hombre delincuente que ellos señalan ahora.

Yo siempre sentí al Frente, y en 1990, cuando perdimos las elecciones, yo lloré porque fue un gran impacto, y creo que lo hizo todo el pueblo sandinista, sobre todo después del discurso de Daniel.

Lo que pasa es que Daniel empezó a adueñarse del partido. Cuando se enfrentó a Alemán en las elecciones de 1996, entonces la visión era o estás con él o contra él, sin espacio para ideas o debatir visiones, y fue cuando dije en el programa: no hay por quien votar, aunque al final lo hice por él, y perdió, hoy no lo haría nunca más.

Un viejo dictador
¿Por qué las cosas llegaron a este extremo?
Lo que pasa es que es malo estar en contra, yo siempre estuve claro de que no podía pelear desde dentro del partido con Daniel, porque se adueñó del partido, hizo un manejo magistral para lograrlo, a tal punto que en 1979 la figura nacional era Edén Pastora y Daniel podía ser barra de Edén, y mirá donde estamos hoy, que Edén es barra de Daniel.

Las peleas desde adentro no caben en el Frente y se lo dije a Mónica Baltodano, a Herty Lewites y a Alejandro Martínez, porque yo estoy claro de que esta dictadura no es nueva, Daniel es un dictador viejo, de experiencia, desde el 90 y un poco antes. Dio los pasos para constituirse en ese dictador que es hoy, y dijo (gobernar) desde abajo, porque sabía que no podía hacer otra cosa más que vivir de la política.

Los “sucios” que insultan a su esposa
¿Qué es lo que te hace tirar la toalla, porque hay otros que están en la misma vitrina que vos?
El que se metan con Auxiliadora, que la agredan, que gente sucia y servil se ponga en la televisión a decir barbaridades de ella, el que le diga delincuente a la Auxilio tiene que ser un sucio, porque todo el mundo sabe quien es ella.

Fue muy duro para mí, pero es que aquí no se puede hablar, tenés que tener un valor extra, o no tener familia, pero no es mi caso, y cuando tenés 65 años y volver a tu casa se vuelve desagradable, porque estás cuestionado con recriminaciones, pues no es lo más sabroso tomando en cuenta que antes mi casa era un paraíso.

Peor que el somocismo
Edgard, pero los demás actores de la oposición o críticos del gobierno también tienen familia.
Por eso digo que a quien me grite en la calle o en cualquier parte “cobarde”, no lo cuestiono, pero qué pasa cuando a la edad mía estoy poniendo en juego lo que más aprecio, y si querés el agregado que más me empuja es la falta de sonido de despertador, no veo que la gente reaccione contra un sistema que es peor que el somocista, porque EN septiembre de 1978 cuando el país ardía por la insurrección yo escribí un artículo en La Prensa que titulé: “Señor Somoza, esto no ha terminado”, vamos a extra inning, en el cual le dije a Somoza que estábamos en un juego en el cual tenía que dormir con un ojo abierto y uno cerrado, y con sus pantuflas cerca de la cama, lo hice en esa época crítica.

Pero ahora vienen éstos que combatieron contra el régimen, a hacer cosas peores, éstos que se volvieron millonarios de la noche a la mañana, en actos de magia más increíbles que en Las Vegas, a decirme y cuestionarme junto a mi esposa, cuando seguimos pagando la piñata del 90 y la seguiremos pagando con nuestros hijos y nietos. ¡Por favor!

Nadie, sólo él, que nació para dictador
Éstos que no soportan críticas de afuera y menos desde adentro, porque quien está dentro está sometido, porque si no lo sos te sacan, no se permite ni a Bayardo, ni a Lenín, ni a Tomás, si se atreven, van pa’ fuera. Daniel se da el lujo dentro de todos los autoritarios que han pasado, de no tener uno solo que lo cuestione, ni su hermano, y eso solo tiene el nombre de dictadura, y repito es un dictador viejo, nació para ser dictador.

¿Y creés que dejar de hablar de política signifique que te van a dejar de atacar a vos y a tu esposa?
No, pero por lo menos en mi casa le voy a decir a la Chilo que no es culpa mía, pero al menos ahora la he podido ver a los ojos, me duele porque mis oyentes dicen que ahora los estoy censurando o ignorando, me da pena, porque voy a estar tranquilo ganando bien, sentado tranquilo con mis hijos, mientras el país se va a estar cayendo en pedazos, eso me va a hacer sentir vergonzante, pero lo otro es quebrar una estructura familiar y creo que nadie quiere eso. De las amenazas no tengo miedo porque el que va a hacer algo no lo anuncia, lo hace.

¿Vas a aguantar la tentación de no hablar de política?
Estos primeros días han sido los más difíciles, pero tuve que guardar mi otro yo en un armario, en espera de que caiga este sistema, porque va a caer tarde o temprano, cuando el pueblo y el mismo sandinista que está dentro despierte de una sola vez y se encargue de poner cada cosa en su lugar. Por el momento hay que buscar cómo luchar, hay que votar por el diablo si es posible antes que por Daniel y sus seguidores, porque con el diablo nos arreglamos después, con éste no hay manera.

"La 'Chilo' confió en mi cuando nadie lo hizo"
Tijerino conoció a Auxiliadora, su esposa, en el diario Barricada, durante 1980, cuando atravesaba por una situación personal complicadísima, que incluyó la muerte de su hija Ruth, de año y medio, la finalización de su matrimonio de 10 años con Ruth Rubi, serias contradicciones con sus padres y problemas desde su butaca de Director de Deportes que culminaron con su salida.

“Esa situación personal, ajena a mi vinculación con la Revolución, me afectó severamente. Auxiliadora me conoció en esa problemática y confió en mí, posiblemente en el momento menos apropiado para hacerlo”, señala el experimentado cronista.

Recordó que en 1982, cuando nació Tania, la primera de sus cuatro hijas, su esposa, Auxiliadora, tuvo que comprarle los pañales porque lo que recibía Edgard cubría los gastos de sus padres y de sus hijos del primer matrimonio, más los de su relación con Mercado, pero los recursos no eran suficientes.

“Esta mujer decidió correr el riesgo de meterse conmigo y hemos estado juntos 27 años, desde 1981, con una relación franca, respetuosa, cariñosa, tomando cada uno de nosotros sus espacios. Ha sido ella mi gran apoyo tanto con mis padres como en todo. Es ella la que maneja la casa y Doble Play, por lo cual los cheques salen a su nombre. Pese a sus problemas de salud, muy fuertes, no ha parado de trabajar un día y ha sido exigente en lo referente a la rectitud, tanto conmigo como con sus hijas, dos ellas ya profesionales y otra muy cerca. La más pequeña está por bachillerarse”, relata.

“Amigos me preguntan qué sería de mi sin Chilo. Y nunca lo he pensado, porque siempre la he visto como lo esencial en mi vida. Tengo una gran deuda con ella, y es escribir libros. Se lo prometí y no he cumplido”.