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El palestino Haitam Naim Shihab decidió nacionalizarse nicaragüense y fundar varios negocios en Chinandega, Nicaragua, adonde lo conocen como el “Turco”. En esa ciudad, donde además posee dos canales de televisión, Shihab también vive una historia de amor con su esposa, Maysuon Atefabu Shihab.

 

Una tarde, hace 18 años, agobiado por el enfrentamiento bélico entre Israel y Palestina, Haitam Naim Shihab decidió “sin titubeos” que haría vida en Nicaragua.

Al llegar a suelo pinolero recorrió Masaya, León, Chontales, Estelí, Matagalpa y Bluefields (Caribe); pero fue Chinandega (occidente) la ciudad que lo atrapó y donde estableció vida y negocios.

“Descubrí que Chinandega es eminentemente agrícola, de pujante economía, con un puerto importante como Corinto, y una frontera terrestre vital para la economía, como El Guasaule. Además, tiene dos ingenios azucareros, una fábrica de ron, cultivos de maní, de ajonjolí, de camarones, y zonas francas. Posee muchos atractivos turísticos en playas y volcanes; así como templos antiguos como el de El Realejo y la Basílica de la Inmaculada Concepción de María de El Viejo, en cuyo municipio está el Golfo de Fonseca, por eso me enamoré de este departamento”, expresa Haitam, a quien en confianza los chinandeganos llaman el “Turco”.

En 2002, como si se tratara de una prueba de amor por esta tierra, Haitam se convirtió en ciudadano nicaragüense. Dice sentir orgullo por ello y, de alguna manera, eso lo retribuye desde su faceta de empresario, generando 150 empleos directos, y manifestando su intención de seguir invirtiendo en el país.

Además de una tienda de ropa y de artículos variados, el palestino es dueño de dos canales de televisión, incluso una vez a la semana él mismo presenta el programa “En broma y en serio”, donde aborda los problemas más sensibles de la sociedad chinandegana, fundamentalmente.

Con raíces en Nicaragua

Cuenta que antes de dejar Palestina, cuando conversaba sobre sus planes de migrar para buscar paz, “varios amigos me dijeron que me fuera a Europa o a los Estados Unidos, pero seleccioné Nicaragua porque la familia Shihab tiene raíces aquí”.

Su abuelo materno, Nasrala Hamad Abud Shihab, hace más de 70 años viajó a este país en busca de mejores oportunidades; pero Haitam recuerda que su propio padre, Nain Hamad Abu Shihab, le aconsejó no dejar su patria donde vivía cómodamente.

Haitam proviene de una familia de clase media, tiene 11 hermanos en Jordania, Palestina, y uno que radica en Chinandega. Aunque fue “dura” su salida de Palestina, se muestra satisfecho con la vida que construyó en Chinandega, y son sus costumbres y la religión islamita, lo que siempre lo mantiene unido a su país.

Como en su tierra

Lejos de sentir que tomó una mala decisión, Haitam solo tiene elogios para esta tierra. “Es un país maravilloso, de muchas oportunidades, con gente hospitalaria y trabajadora”, dice.

Admite que en Chinandega “se siente en casa”, porque cuando va a los supermercados, a los mercados o cuando camina por las calles, la gente lo saluda, porque no solo es conocido como empresario, sino como un hombre generoso.

“Mi padre me inculcó que siempre que una persona te busque, debemos darle algo, que no se vaya con las manos vacías, porque puede ser enviado por el Señor, y si me niego a darle teniendo, puedo recibir mi castigo”, dice, cuando se refiere a su labor altruista.

Entre dos patrias

Haitam afirma amar tanto a Chinandega como a su propia patria, pero no omite reconocer que extraña a los suyos que aún viven en el Medio Oriente, entre ellos tres hermanos y su madre Nilia Nasrala Aba Shihab, de 83 años, quien también se nacionalizó como nicaragüense hace tres años.

“Cada diez meses voy a Palestina, me estoy un mes allá, y le dedico tiempo a mi madre, porque quizá pueden ser los últimos momentos que esté con ella”, comparte, mientras recorre la tienda de ropa y artículos variados que fue el primer negocio que estableció en la ciudad.

Haitam, además, reza cinco veces durante el día, está apegado al Corán --libro sagrado de los musulmanes--, y cada agosto cumple con el Ramadán, orando y ayunando.

“Independientemente de la religión, adoramos a un mismo Dios, eso es lo más importante”, señala, para expresar su respeto por las demás religiones.

Padre y esposo

En junio de 2005, a los 33 años, Haitam Naim Shihab contrajo matrimonio con Maysuon Atefabu Shihab, entonces de 18 años.

Siguiendo la tradición de su pueblo, el amor tocó a su puerta bajo la guía de su familia. Estaba de vacaciones en Palestina, y su padre --quien para entonces estaba muy enfermo-- le dijo que lo quería ver feliz y casado con Maysuon. Él accedió a la petición, y el fruto de esa unión son tres varones de 7, 5 y 3 años, a quienes les enseña el idioma árabe para inculcarles el amor por su tierra.

“No quiero que mis hijos pierdan sus raíces, a Mohamed, el mayor, lo he llevado dos veces a Palestina, para que sepa que allí es su tierra, aunque los tres nacieron en León, son nicaragüenses y palestinos”, afirma.

Sobre su esposa solo tiene elogios: “Es una excelente administradora y madre; cocina muy sabroso y si llego a las 3 de la madrugada no pregunta dónde estuviste, sino (que expresa): ‘Gracias a Dios que viniste’”, comenta con picardía.

Entregado al trabajo

El fotógrafo Francisco Ponce es uno de los chinandeganos que mejor conocen a Haitam. Incluso el “Turco” lo considera como un padre por el apoyo incondicional que le brindó a su llegada a la ciudad, cuando no hablaba español, pero tenía las esperanzas de salir adelante.

Recuerda que puso el anuncio publicitando el primer establecimiento comercial que instaló el palestino, cerca del Mercado Central de Chinandega; hoy es uno de los más fuertes negocios de la ciudad.

“Ha triunfado, porque mientras la mayoría de los comerciantes aquí abrían a las 8:30, (Haitam) Shihab lo hacía a las 6:30 y cerraba hasta las 8 de la noche, se iba a Managua a traer mercadería y regresaba a las 12 de la noche. Es un hombre de mucho trabajo, dormía pocas horas, y al igual que mi esposa Mercedes, lo queremos como hijo”, expresó.

Humberto López, comandante primer jefe del Cuerpo de Bomberos Federados de Chinandega, califica a Haitam como una persona excepcional por su gran disposición para ayudar a los demás.

“Él tiene principio de voluntad y de cooperación, cumpliendo con nuestro lema bomberil de servir y no recibir nada a cambio”, afirma.

Haitam se ha negado a recibir rangos dentro del cuerpo de socorro, alegando siempre que su objetivo es servir como bombero las 24 horas, incluso en su vehículo mantiene un radio de comunicación conectado con la base bomberil.

Álvaro Narváez Castillo, comandante primer jefe del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Chinandega, expresó que Haitam es una de las personas a quienes hay que tener muy en alto por su apoyo a este departamento como empresario, altruista, bombero, comunicador y excelente padre y esposo.

“Es de las personas que no se esconden ante las necesidades, apoya a instituciones como el Hogar del Niño y al Sistema Penitenciario Regional de Occidente, entre otras. Lo hemos visto socorriendo a la población, cuando hay catástrofes naturales, llevando ayuda y una voz de aliento”, afirmó el jefe bomberil.

Carlos Alemán Espinoza, exalcalde de Chinandega y actual diputado, dijo que Haitam ayuda a la población de forma decidida, y promueve la cultura desde sus dos canales de televisión, manteniendo una crítica constructiva sobre los problemas de la comunidad.

Hombre noble

Haitam Naim Shihab es reconocido por sus actos solidarios. Es miembro del Cuerpo de Bomberos Federados de Chinandega, expresidente de la Cámara de Comercio y de la Asociación de Amigos de la Policía de Chinandega.

Por su apoyo en las labores de atención a la población, tras el paso del Huracán Mitch, los Bomberos Unidos Sin Fronteras de España le otorgaron en 2006 la vicepresidencia honoraria a nivel centroamericano.