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José Antonio Marín, originario de la comunidad San Fernando y miembro de las Brigadas Contra Incendios, recuerda cómo la Defensa Civil, el Ejército de Nicaragua y brigadistas voluntarios de Nueva Segovia luchaban día y noche contra las enormes lenguas de fuego del incendio más destructivo que han visto, ocurrido a inicios de este año en los cerros La Explosión y La Chamuscada.

Marín señaló que las llamas persistieron por seis días en el sector fronterizo del municipio San Fernando, que es parte del área protegida que también abarca los municipios de Dipilto y Jalapa.

El brigadista recuerda entre risas, y a la vez orgulloso, como él y muchos de sus compañeros (miembros de las Brigadas Voluntarias Contra Incendios) se gritaban unos a otros en medio de las llamas y la oscuridad, mientras sentían ardor en los pies porque todos calzaban botas de hule.

"El calor era de lo más fuerte, nosotros ya no aguantábamos los pies porque andábamos con botas de hule; eran nuestros únicos zapatos, los que ocupamos para trabajar. Ahí solo estábamos acompañados por nuestra resistencia y nuestro machetito", expresó José.

Esta historia es una de las tantas que han enfrentado los brigadistas en el departamento de Nueva Segovia, donde los incendios han sido constantes y muchas veces han tenido que enfrentarlos con equipos deficientes.

"A veces salíamos heridos y no teníamos nada con que curarnos, no teníamos ni venditas para ponernos en las heridas, tampoco contábamos con agua; apagábamos el fuego como podíamos, a punta de machete", comentó Marín.

Dijo que aunque carecen de equipo adecuado, como botas, linternas, rociadores de agua, entre otros implementos, él y sus compañeros saben que deben ayudar a detener el fuego, porque de lo contrario se perderían muchas hectáreas de bosque, lo que contribuiría a aminorar aun más el caudal de los ríos y afectaría gravemente a la vegetación, los cultivos y la fauna silvestre, así como al poco suministro de agua.

En las comarcas Las Cruces y Salamanca, del municipio de Mozonte, también han intervenido las Brigadas Contra Incendios. Una de las acciones fue contra un siniestro detectado en el cerro El Pastal, el que por fortuna lograron controlarlo de manera rápida.

Lino Alvarado, quien habita en el municipio de Mozonte, manifestó que es un gran honor participar en las Brigadas Contra Incendios, porque de esta forma colaboran con el cuidado del medio ambiente, además de evitar que el fuego se propague y arrebate vidas humanas.

“Es cierto que necesitamos equipamiento, pero con saber que protegemos los cultivos y casas de muchas personas sentimos una satisfacción muy grande, además de que salvamos vidas humanas y animales”, explicó Alvarado.

Reciben equipos

Ante las dificultades que tienen los brigadistas contra incendios en las comunidades El Jícaro y San Fernando, el Instituto para el Desarrollo y la Democracia, Ipade, a través del financiamiento de la organización no gubernamental de desarrollo Acsur Las Segovias, donó implementos para que los miembros de las brigadas cuenten con lo necesario para combatir el fuego.

Norma Zepeda, coordinadora del Programa de Gestión de Riesgo Las Segovias, entregó a los comunitarios implementos como cascos, guantes, bombas de agua de mochila, lentes protectores, cantimploras, bidones de 20 litros, botas militares, arneses, lentes, trajes especiales y botiquines de primeros auxilios, entre otros equipos, para facilitar a los brigadistas el trabajo de sofocación del fuego. Dichos equipos tienen un costo de C$845,065.46.

Zepeda manifestó que además de estos implementos, a los comunitarios se les estará impartiendo capacitación de primeros auxilios a través de promotores que facilitará Ipade-Acsur, con el objetivo de prepararlos mejor ante casos de riesgo.

Más responsabilidades

El brigadista José Antonio Marín, de San Fernando, dijo que están satisfechos con los nuevos implementos, porque ahora ya no solo contarán con su machete sino también con instrumentos adecuados para sofocar las llamas.

Recordó que muchas veces hasta dañaban su poca ropa que tenían al momento de sofocar los incendios, y algunos se enfrentaban descalzos contra el fuego, caso que no se repetirá gracias a la donación de uniformes de material especial que resiste altas temperaturas.

Marco Antonio Landero Bellorín, coordinador del Comité Local de Prevención de Desastres, Colopred, en la comunidad El Zapote II, dijo que el proyecto de las Brigadas Contra Incendios aumentó la capacidad local para la reducción de siniestros a través de la preparación, mitigación y respuesta ante los desastres.

“Como iniciativas se han implementado torres altas en las partes boscosas, para vigilar a los que intenten hacer quemas inadecuadas. Estas se instalan en altas pendientes de amplia visibilidad, sobre todo en los meses de mayor riesgo, para facilitar la detección de cualquier inicio de incendio en el territorio”, explicó Landero.

Señaló que sus constantes preocupaciones con los incendios están basadas en que los productores trabajan a marcha acelerada en la preparación de sus parcelas para la siembra de granos y hacen quemas sin control en sus terrenos.

“Otras sospechas recaen en los propietarios de potreros, quienes los mandan a quemar para renovar pastos y disminuir las garrapatas; así como en buscadores de miel de jicote y tiradores que andan de lugar en lugar”, explicó Landero.

Señaló que cuando estas personas realizan quemas no se dan cuenta de todo el problema que ocasionan, pues la pequeña llama se transforma en un gran incendio que avanza con voracidad, llevándose todo a su paso.

Igualdad de género

Martha Lorena Cruz, habitante de San Fernando, dijo que las mujeres también están formando parte de las Brigadas Contra Incendios y Mitigación de Desastres, donde si bien no hacen el trabajo duro, ayudan a preparar la comida y acarrear el agua cuando los hombres están sofocando las llamas.

“Somos muchas las mujeres que formamos parte de estas organizaciones, preparando alimentos, suministrando agua, llevando víveres a las personas que fueron afectadas, llevando censo de niños, jóvenes y ancianos en cada comunidad, para apoyarlos con lo necesario, en fin, es una tarea ardua”, explicó Cruz.

Por su parte Glenda Quintero Bellorín, habitante de la comunidad El Zapote II y promotora de Charlas Comunitarias, dijo que “las mujeres de las comunidades también estamos presentes en los proyectos, de una u otra forma ayudamos a las personas de las comunidades a que estén preparadas ante cualquier incidente y a ordenarlas en grupos fuertes de ayuda”.

Grave daño

La degradación de plantaciones de pinos para aprovechamiento forestal no sostenible, raleo y quemas para favorecer el pastoreo de ganado vacuno o por cortes sanitarios para aislar focos de infección o alimañas como garrapatas, es el principal problema de las quemas descontroladas en los bosques de las comunidades.

La notoria fragmentación de los bosques y la reducción de su área es debido a la presión humana cuando la gente ingresa en los puntos boscosos e intensifica la deforestación con “quemas controladas”, provocando la pérdida del hábitat de la flora y fauna, además afecta la polinización y dispersión de las semillas.

El manejo de potreros promueve la erosión del suelo e impide la regeneración de la mayoría de las especies de árboles.

 

Impulsan cambio de cultura en el campo

Henry Quiñónez Marín, alcalde de Ciudad Antigua, aseguró que una de las razones por las que se originan muchos incendios en los municipios y comunidades de Nueva Segovia, es por la errónea tradición de los campesinos de hacer quemas para la preparación de tierras.

Manifestó que ya se les ha orientado a las personas que aun practican “quemas controladas”, abandonar este tipo de procedimientos que ponen en riesgo no solo la flora y la fauna, sino también las vidas humanas.

Reconoció que las capacitaciones por parte de Ipade-Acsur en cuanto a mitigación de desastres y lucha contra incendios, han permitido fortalezas en los lugares afectados por quemas, y han instado a los comunitarios a estar preparados ante cualquier evento.

“Las Brigadas Contra Incendios han hecho un excelente trabajo. Los siniestros grandes han disminuido hasta en un 75%, porque los brigadistas también supervisan los lugares boscosos, para cerciorarse de que nadie haga quemas descontroladas", aseguró el edil.

Añadió que han llegado a la conclusión de que son los mismos dueños de propiedades los que la mayoría de las veces originan quemas descontroladas, y es por eso que se les estará avisando que ante cualquier daño que ocasionen en verano, se les va a multar”, apuntó el alcalde.