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Con motivo de los 100 años de la provincia eclesiástica de Nicaragua, creada por el papa Pío X el 2 de diciembre de 1913, Mario José Borge Castillo —aficionado tanto a la historia de Nicaragua como a la de nuestra Iglesia—, ha querido contribuir a la celebración de ese acontecimiento con el adjunto cuadro cronológico. Así consigna las fechas de nombramientos, consagración, retiro o muerte de todos los obispos que han ocupado u ocupan las sillas episcopales de las distintas Diócesis en que se ha dividido la Iglesia en nuestra patria.

En realidad, el 10 de diciembre de 2013 cumplirá dicha provincia su centenario de fundada, pues en esa fecha fueron nombrados los primeros obispos para asumir sus respectivas Diócesis. ¿Quiénes eran? Simeón Pereira y Castellón (1863-1921), nacido en el barrio San Felipe de León, último obispo de León (cuando esta Diócesis abarcaba todo el país) y primero también de León, ya dividida la anterior Diócesis; José Antonio Lezcano y Ortega (1865-1942), nacido en Granada, primer arzobispo de Managua; Isidoro Carrillo y Salazar (1875-1931), filipeño también, obispo auxiliar de Managua con residencia en Matagalpa; José Piñol y Batres, guatemalteco, obispo de Granada; y Agustín J. Bernaus Serra, nacido en Aresa de Segre, España, vicario apostólico de Bluefields.

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Salvo el primero y el último, los restantes habían sido gratos al gobierno de la época en nota del 31 de diciembre de 1912 dirigida por el ministro de Relaciones Exteriores, Diego Manuel Chamorro, a monseñor Juan Cagliero, delegado apostólico de su santidad que residía en San José, Costa Rica. En relación al nombramiento del vicario apostólico de Bluefields, el ministro sugería un candidato que perteneciese a una comunidad religiosa y que hablase español, francés e inglés.

En cuanto a la ausencia en dicha nota del gran obispo Pereira y Castellón, el gobierno —regido por el conservador Adolfo Díaz— era ajeno a la misma. Obedecía realmente a la negativa que el mismo prelado leonés había dado, en enero de 1909, a monseñor Cagliero cuando éste personalmente le propuso la división de la Diócesis. Fue a esta causa que León perdió el derecho de ser la sede arzobispal y su catedral el rango de Catedral Metropolitana.