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Una noche, después de la cena, se sentaron a analizar sus finanzas domésticas. Anotando en un cuaderno los gastos que tendrían que afrontar, sumando alquiler de la vivienda, seguros, suministros de agua, electricidad, internet y teléfono, llegaron a una divertida conclusión: resultaría más económico viajar durante los siguientes meses tirando de sus ahorros que seguir manteniendo su nivel de vida, con las escasas perspectivas laborales con las que contaba la pareja en el mundo del periodismo, al que han dedicado su carrera profesional.

Cuando las risas dejaron de reverberar en las esquinas de su piso, se miraron, pensando en que tal vez no fuera una locura, e incluso que la locura podría ser quedarse en casa a vivir una vida difícil, teniendo en cuenta la paralización del mercado laboral. Decidieron, casi en ese mismo momento “buscar nuevas oportunidades en un mundo cuyas fronteras se las inventaron los políticos, al mismo tiempo que cumplimos con nuestro sueño de viajar”.

Una experiencia de vida

José Pablo García Báez nació en la localidad gaditana de El Puerto de Santa María en 1984, y ha trabajado para distintos proyectos de prensa, radio y televisión. Y ahora considera, sin embargo, que el viaje que ha emprendido le reportará tanta experiencia y aprendizaje como su dedicación profesional.

“Este viaje es una maestría, casi como un grado universitario, que vamos a intentar no solo vivir, sino también contar a todo aquel que quiera seguir nuestros pasos”, dice.

Para ello, han abierto un ‘cuaderno de bitácora digital’, en la web www.atomarpormundo.com, en el que no solo narran su experiencia día a día, sino que también detallan los gastos que van saliendo de su bolsillo, y las emociones que van atesorando en la memoria. En el sitio online del proyecto también dan recomendaciones a los viajeros que se decidan a emularles, para que el viaje alrededor del globo sea efectivamente “tan de bajo costo, como que el presupuesto, incluyendo vuelos y transportes, es de solo 20 dólares diarios por persona”.

Desmontando mitos

Por su parte, María José Morón, también periodista de profesión y nacida en Sevilla en 1985, considera que también se hace necesario “desaprender, desmontar mitos como que algunas ciudades son peligrosas, que algunas culturas son hostiles con el viajero o que vivir en determinados lugares es muy caro”.

Para financiar la parte del viaje que no cubrían sus ahorros, los jóvenes viajeros andaluces han recurrido a distintas vías: por un lado el crowdfunding o micromecenazgo, por parte de empresas que les patrocinan o de particulares que reciben como agradecimiento una postal desde el lugar del mundo que elijan.

“También hacemos casi a diario uno de los trabajos más bonitos del mundo”, relatan los periodistas españoles, “que es el de realizar tareas por horas en albergues, granjas y hostales de todo el mundo a cambio del alojamiento y la manutención”.

Centroamérica

La llegada a Nicaragua fue a través de la ciudad de León, y después de haber visitado Florida, Guatemala y Honduras “haciendo cosas diferentes, como visitar las redacciones de los medios de comunicación que se han interesado por nuestro viaje”, cuenta José Pablo, pero también buceó en Tulum (México), volcano board en el Cerro Negro de Nicaragua o visitando a una comunidad garífuna en Tela (Honduras).

Su pareja, María José, asegura que han tenido que escuchar por partes iguales, cuando contaban su proyecto aún en España el “Estáis locos” o el “Yo me quiero ir con vosotros”.

“Lo más difícil fue tomar la decisión”, aseguran, y a partir de ese momento el peso específico del proyecto lo ha tenido la planificación para demostrar, en palabras de María José, que “un año en España de brazos cruzados cuesta más que dar la vuelta al mundo”.

74,232 kilómetros

Cuando María José Morón y José Pablo García Báez regresen a su casa de Sevilla, su cuenta kilómetros de vida marcará una cifra que llevarán tatuada sobre el alma con la tinta de miles de anotaciones en su cuaderno de viaje: 74,232 kilómetros, por tierra, mar y aire, el equivalente a haber dado no una, sino casi dos vueltas al planeta siguiendo el círculo ecuatorial, que mide 40,075 kilómetros.

Habrán recorrido, por tanto, cerca de trescientos kilómetros de media al día, visitando 27 países de Europa, América, Asia y Oceanía. Habrán transportado su vida en una maleta de no más de veinte libras, y habrán invertido en su sueño una cifra que rondará los 300,000 córdobas.