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En octubre, surgieron denuncias de que Víctor Bogado, un senador paraguayo, había conseguido dos lucrativos puestos públicos para la niñera de sus hijos. Unas semanas después, 23 de sus colegas, una mayoría, votó en contra de privarlo de la inmunidad ante procedimientos criminales de que gozan los legisladores paraguayos.

En vez de que pasara inadvertido, sin embargo, en un país donde el compadrazgo político ha sido la norma desde hace tiempo, la historia provocó indignación. Restaurantes, estaciones de gasolina y salones de belleza en la capital, Asunción, exhibieron letreros que mencionaban a las “23 ratas sinvergüenzas”, proscribiéndolos como clientes. Dos semanas después, un comité del Senado anuló la votación a favor de la inmunidad.

El caso de la “niñera dorada” es parte de una rebelión ciudadana más amplia contra la corrupción política. En octubre, la Suprema Corte dictaminó que el anfitrión radial Daniel Vargas tenía el derecho a conocer los nombres y salarios de los empleados municipales. Seis años antes, los oyentes le habían pedido que investigara, y él acudió a los tribunales después de ser ignorado.

Sin presión pública, la Suprema Corte nunca se habría atrevido a actuar contra el Congreso, dice el abogado de Vargas, Benjamín Fernández. En vez de obligar a los ciudadanos a buscar la información poco a poco, el nuevo Presidente de Paraguay, Horacio Cartes, dijo a los organismos públicos que la publicaran, aunque muchos están dándole largas al asunto.

Cartes, un magnate tabacalero, es un neófito político que se unió al Partido Colorado solo para postularse para la presidencia en la elección general de abril. Los colorados ocuparon el poder durante 60 años, 35 de ellos como una dictadura notoriamente corrupta, antes de perder en 2008 ante Fernando Lugo, un ex obispo cuya alianza izquierdista-liberal prometió redistribuir la tierra y reducir la pobreza.

En el poder, sin embargo, Lugo resultó ser débil y políticamente torpe. Después de una impugnación en general considerada como injustamente abrupta, aunque constitucional, su vicepresidente liberal, Federico Franco, lo reemplazó en 2012. Carentes de un candidato interno fuerte, los colorados seleccionaron a Cartes.

No es títere

Muchos supusieron que el nuevo presidente sería el títere de su partido. ¿Su apoyo a la lucha contra la corrupción sugiere que los colorados han recibido más de lo que negociaron? Al asumir la presidencia en agosto, Cartes designó a tecnócratas ajenos a la política para su Gabinete y aprobó una ley de responsabilidad fiscal que limita el crecimiento presupuestario a 4 por ciento por encima de la inflación y el déficit a no más de 1.5 por ciento del PIB. Ya que la mayor parte del gasto del gobierno se destina a salarios, eso frenará el padrinazgo.

Paraguay, que no tiene salida al mar, depende de los ríos para hacer llegar sus enormes exportaciones de soya y carne de res a los mercados. Una nueva ley permitirá al Ejecutivo subastar las concesiones de infraestructura sin tener que recibir la aprobación del Congreso, en el cual la vieja guardia del Partido Colorado sigue teniendo influencia. Algunas vías fluviales deberían subastarse en meses, dice José Molinas, un ex funcionario del Banco Mundial que ahora es ministro de Planificación. Les seguirán las carreteras interurbanas.

Para 2014 está planeada una ley que establece que las disputas entre el gobierno y los tenedores de concesiones se solucionen mediante el arbitraje internacional.

Se predice que la economía habrá crecido 13.6 por ciento en 2013, pero eso se debe principalmente a una abundante cosecha de soya después de una sequía que vio al PIB contraerse en 1.2 por ciento en 2012.

Paraguay es uno de los países más desiguales de Sudamérica. Un tercio de su población es pobre y 18 por ciento lo es de manera extrema, mientras que 6 por ciento de las granjas de la nación ocupan 85 por ciento de las tierras agrícolas. Aunque Lugo fracasó en reformar la tenencia de tierras, en parte debido a la oposición en el Congreso, introdujo modestos apoyos financieros para los más pobres. Franco incorporó un impuesto a los ingresos, aunque de solo 10 por ciento para los que más ganan.

Busca capital extranjero

Cartes, también, promete reducir la pobreza y crear una sociedad más justa. Sin embargo, sus planes dependen menos de la redistribución que de atraer capital extranjero. Incesantemente ha insistido en las oportunidades ofrecidas por las próximas subastas de infraestructura, las abundantes tierras de Paraguay, la mano de obra barata, la regulación de poca injerencia y, por supuesto, los impuestos bajos. Vetó un gravamen a la exportación de soya, el pilar de la economía, y un aumento a los impuestos sobre la tierra es el único incremento impositivo planeado.

En ocasiones Cartes desafina, como cuando dijo a hombres de negocios uruguayos que Paraguay pretendía ser fácil, como una mujer hermosa. Sin embargo, ha restablecido rápidamente sus vínculos con el Mercosur, el bloque regional del cual Paraguay fue suspendido después de que Lugo fue destituido. Cartes ha asegurado su readmisión, en parte convenciendo al Congreso de ratificar el ingreso de Venezuela al grupo, al cual había sido incorporado, de manera dudosa, mientras Paraguay estaba suspendido.

“Es en beneficio de Paraguay regresar al Mercosur”, dice. “No quiero desperdiciar mi presidencia en peleas”.

En Brasil, los estridentes llamados a la reforma agraria se desvanecieron cuando el crecimiento impulsó los empleos y los salarios en las ciudades. Sin embargo, aun cuando el tipo de economía de filtración de Cartes parece prometedor, persisten muchos obstáculos. Paraguay carece de los trabajadores calificados para construir toda la infraestructura prometida, y la vieja guardia del Partido Colorado seguramente se reagrupará.

“Me están dando tiempo”, dice Cartes. “Si ofrezco resultados, estará bien”.

Está contando con el poder popular y la apertura para mantener su impulso.

“La gente se acostumbra a que las cosas mejoren”, dice Cartes. “Si se les dan mejoras, no querrán retroceder”.

Crecimiento

Se predice que la economía de Paraguay creció 13.6 por ciento en 2013, pero eso se debe principalmente a una abundante cosecha de soya después de una sequía que vio al PIB contraerse en 1.2 por ciento en 2012.

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