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La madrugada estuvo ajetreada, pero en esta casa parece que todo el mundo durmió a pierna suelta. “Pinol”, el tercer perro que sale a recibir al visitante, es uno de los miembros de esta familia que no pegó un ojo. Interpretó el segundo papel de su vida en la última película que la cineasta Florence Jaugey dirigió.

No hay señas visibles de desvelo en el rostro de Jaugey, quien sonríe con naturalidad, recuerda su infancia en la Riviera Francesa; su llegada a Nicaragua en 1983 y accede a posar para las fotos. Son las 8:30. Apenas hace media hora terminaron de filmar las últimas imágenes de “La Pantalla Desnuda”, a la que le faltaba una escena para los créditos de inicio.

La noche de Jaugey, de su esposo Frank Pineda y de “Pinol” transcurrió entre una toma y otra en una calle de Altagracia. “Fuimos al barrio y menos mal que no habían pintado la casa. La película empieza con el protagonista que se levanta de madrugada y que enciende la luz. Filmamos la casa desde afuera, la luz que se enciende de noche y el perro nuestro que pasa con Jairo, un trabajador de nosotros”, cuenta la cineasta.

El amor y la tecnología al cine

La película trata sobre la privacidad y el uso de las nuevas tecnologías y el celular. Jaugey relata que es la historia de una pareja de estudiantes de veinte años que se filman mientras hacen el amor. “Al muchacho le roban el celular y al día siguiente el video se riega en toda la ciudad, en Matagalpa, y eso destruye la vida de ellos”.

Jaugey es una francesa de 53 años, hija de un pintor, de un soñador, reconocida entre el medio de cineastas, ganadora de premios internacionales; guionista y realizadora de La Yuma, la afamada película producida y dirigida en Nicaragua tras veinte años de silencio cinematográfico.

Llegó a Nicaragua en 1983 para interpretar a Camila, la hija del “Señor Presidente”, una película basada en la obra de Miguel Ángel Asturias. Durante 10 años fue actriz de teatro y de televisión. En su libro, el libro que toda actriz y modelo utiliza en la búsqueda de trabajo, se observa a una Florence Jaugey digna de portada de revista. A una mujer realmente encantadora.

“Conocí Nicaragua en un momento muy fuerte de su historia y me impactó. La gente estaba haciendo su historia, la estaba cambiando. Me movió el piso, me cambió mi referencia de joven actriz, de mimada francesa”, recuerda. Regresó a Nicaragua años después para dar clases de teatro. “Tenía voluntad de colaborar, de participar en este empuje que había en ese momento, entonces regresé con dos amigos actores, nos quedamos tres meses, dimos un taller de teatro en Managua y después regresé para un documental: Las Huellas de Sandino. Regresé más tarde para vivir con Frank (Pineda) en el 89”.

En los años ochenta trabajó muy de cerca en el Incine. “Filmamos Betún y Sangre, adaptamos la historia de Darío, la historia de un niño que se va a la guerra y recuerdo que el general Calderón bajó un BLI de la montaña y filmamos ahí junto a dos muchachos. En ese entonces la cultura estaba en medio de todo. Me llamaba la atención hacer las cosas, había una gran voluntad y posibilidad de crear”.

En 1990 fundó Camila Films junto a su esposo Frank Pineda, dedicándose a la realización de cortometrajes.

Florence y La Yuma

En 2009, la Yuma recorrió las portadas de los diarios nicaragüenses y estuvo en las noticias principales de los noticieros televisivos. La película no solo había sido filmada en Nicaragua, sino que los actores eran nicas. Su directora era una francesa. Era Florence o “Florencia”, como le llama su esposo.

“Cuando empecé a escribirla no se había hecho nada sobre mujeres boxeadoras. Recuerdo que estaba en el Festival de Cannes presentando El día que me quieras y todo Cannes estaba hablando de una película chicana-gringa en la que la protagonista era una boxeadora. Yo tenía mi guión, pero no tenía ni financiamiento”.

Según Jaugey la película triunfó no por la temática sino porque “es una historia genuina, auténtica, que refleja mucho la realidad de Nicaragua. Los nicaragüenses se reconocieron por la forma de ser, de vivir, de actuar, pero también funcionó mucho afuera, fue el reflejo de Nicaragua, pero visto desde un punto de vista optimista”.

Filas para ver Yuma

“Estrenamos en Nicaragua ya con cinco premios internacionales, no quería empezar desprotegida, quería ver cómo funcionaba afuera, pero te juro que nunca me lo imaginé. Estrenamos un jueves y el viernes fuimos al cine por un ciclo de cine europeo y vimos una gran fila, era una filaaaaa. La gente estaba haciendo fila para ver La Yuma. Todo el mundo agarró la película como suya… Recuerdo que le pregunté a Frank, ¿cuál película será? Entramos y vimos una sala full. Abrimos la otra puerta en la sala siguiente y full. ¿Cómo hicieron si solo les di una copia? ¿Cómo la lograron pasar en dos salas?, les pregunté a los del cine. Pasaban la película y hacían un puente hacia el otro conector, llegaba con 10 segundos de desfase”, se acuerda entre risas.

Aún hoy La Yuma se sigue vendiendo. Hace poco fue presentada en el Palacio de La Moneda, en canales de televisión internacional y hasta en la línea aérea Iberia. Esta película ganó mención del jurado para Opera Prima, en el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de la Habana, Cuba; mejor actriz en el Festival de Cartagena. Colombia; mejor actor de reparto en el Festival de Cartagena. Colombia; y mejor actriz en Encuentros de Cine Sudamericano de Marsella, Francia, entre otros.

Casting hasta con la Policía

“Mucha gente me dijo: es la primera película donde conozco todas las locaciones. La gente viajaba con La Yuma pirata entre las rosquillas. Logramos que no se importaran actores extranjeros. La suerte que tuve es que la actriz, Alma, es una joya, y toda la película estuvo sobre sus hombros, a partir de ahí logramos que todos fueran nicaragüenses, muchas eran personas que no se dedicaban al cine. Hicimos casting más o menos por un año, hasta con la Policía Nacional, fuimos a hacer casting en los barrios con Asuntos Juveniles y fijate que tres actores salieron de ahí y muy bien, trabajaron súper bien”.

Entre el ajetreo y la necesidad por ver películas, Florence Jaugey se ha vuelto a los clásicos: Baudelaire, Balzac, Dostoievski.

 

Premios

En 1998 Jaugey ganó el Oso de Plata en el 48 Festival Internacional de Berlín con su cortometraje Cinema Alcázar.
En 2001 fue merecedora del Premio de la Sociedad de Autores en el Festival Internacional de Documentales “Cinéma du Réel” en el Museo de Artes modernas de París. Francia.


Nicaragua y su revolución

“Conocí Nicaragua en un momento muy fuerte de su historia y me impactó. La gente estaba haciendo su historia, la estaba cambiando”.