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Rodeada por el Golfo de Fonseca y resguardada por el volcán Cosigüina, se encuentra la comunidad El Rosario, donde un grupo de mujeres cultivan conchas negras para salir de la extrema pobreza.

Hace seis años, esas mismas mujeres presionadas por la necesidad de llevar “el bocado” a sus hogares, entraban a los manglares y extraían el apetecido molusco aunque no tuviera la talla idónea que es de 45 milímetros. Así lo llevaban a vender a los mercados de Chinandega donde en vez de ganar perdían.

La vida les cambió cuando les llegó la propuesta de organizarse en la Cooperativa Promujer, donde comenzaron a implementar técnicas ecoamigables para obtener las conchas que tienen gran demanda en el mercado local.

Doña María Janeth Zepeda, dice que con la ayuda de Eco Pesca a través del organismo Amigos de la Tierra, el Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales, la Fundación Líder y el Instituto Nicaragüense de la Pesca y Acuicultura, hoy cuentan con cuatro viveros para cultivar conchas negras.

“Todo es amigable con el medio ambiente porque sembramos propágulos (semilla de mangle) que es el hábitat de los moluscos, los cuales se desarrollan durante siete meses en los viveros hasta que alcanzan la talla óptima”. Agrega que también cambiaron su forma de obtener ganancias, pues buscar compraderos en León, Chinandega o Managua, no era rentable, ya que debían pagar por pasaje y carga desde su comunidad, situada en el municipio de El Viejo, departamento de Chinandega,

“No nos resulta porque la docena vale 10 córdobas, en el caso de Chinandega por ejemplo, pagamos 100 córdobas ida y vuelta en bus, más 60 córdobas por cada saco, lo cual no resulta. Solo nos deja pérdidas económicas”, expresa.

El negocio

De acuerdo con Vilma Vega, otra miembro del grupo, ahora trabajan por pedidos.

“Si nos solicitan diez docenas, sacamos exactamente esa cantidad, y las (conchas) pequeñas siguen su desarrollo. Hace dos años compramos una lancha con su respectivo motor porque nuestros esposos se dedican a la pesca y de esa manera mantenemos nuestros hogares”, agrega Vega.

También menciona que participan en ferias donde ofrecen las conchas en cócteles; asegura que en cada actividad facturan hasta C$ 10,000 en ganancias.

“Una buena herencia”

Julia Lara, coordinadora de la cooperativa considera “extraordinaria” la experiencia de la cooperativa. “Vamos adelante con la ayuda de Dios, y de las instituciones, es una buena herencia que dejaremos a nuestros hijos e hijas, con una actividad compatible con el medio ambiente, aquí no se talan los bosques de mangle, al contrario se reforestan porque esa es la vida de los moluscos, su hábitat preferido”, menciona.

Y, de acuerdo con Lara, ahora que trabajan en comunión con la naturaleza, hay días que extraen hasta 150 docenas de conchas negras en una jornada de 6:00 a.m. a 12:00 p.m., pues aprovechan cuando la marea baja.

“Antes buscábamos el molusco de un lado a otro, y regresábamos tristes a nuestro hogar porque no conseguíamos el producto, ahora con los viveros está garantizado. En esos lugares las conchas desarrollan durante cuatro meses la talla indicada para venderlas”, añade.

Lara expone que ahora su meta es buscar nuevos mercados y mejores precios, dice que están apuntando a la capital donde ya de manera ambulante colocan a C$35 la docena de conchas negras.

Protección de mangle rojo

William Áreas Calvo, Presidente Ejecutivo de Fundación Líder, explica que este proyecto de mujeres es parte de los esfuerzos orientados al resguardo de las áreas protegidas de El Golfo de Fonseca, del Delta del Estero Real y del volcán Cosigüina.

El cultivo de conchas indica que está dentro de las acciones de desarrollo marino-costero en el Golfo de Fonseca, preservando el mangle rojo.

José Armando González Ojeda, representante de Amigos de la Tierra destaca que a la cooperativa de concheras se han integrado varios varones, y que pueden comercializar el producto en cualquier parte del país.

En proyecto

Este año proyectan instalar un centro de producción de larvas de conchas para preservar los bosques de mangle de la zona del Golfo de Fonseca.

Viven del mar

El Rosario, es una comunidad recóndita situada en el municipio de El Viejo en Chinandega. La mayoría de los pobladores se dedica a la pesca, al cultivo de camarón y de las conchas negras.

 

 

1,000 a 2,000 docenas de conchas, le permite el Marena vender semanal.

800 concheros hay en Nicaragua

300 concheros son del Golfo de Fonseca

C$15 a C$35 es el precio de la docena de conchas

35 milímetros es la talla requerida para extraer moluscos

 

Cultivan pargo lunarejo en jaulas flotantes

En las costas de Aserradores jurisdicción de El Viejo, en el 2009 se iniciaron las investigaciones del cultivo de pargo lunarejo en jaulas flotantes manejado por las Cooperativas Pescadores Artesanales Hombres y Mujeres Esforzadas R.L., que la semana pasada obtuvo la primera cosecha de 22,000 libras por las que cobraron C$ 89,895.

Con barriles y mangle, desde una pequeña casa, los miembros de la cooperativa suministran alimento, a base de cabeza de camarón, a los peces que alcanzan su máximo desarrollo a los siete meses.

“Somos once miembros y estamos muy contentos con esta experiencia, la cual seguiremos consolidando porque vale la pena”, afirmó Aleyda Alvarado, Vicepresidente de la Cooperativa, tras mencionar que esperan cosechar en febrero otras 22,000 libras del pez.

Despierta interés

Miembros de 40 cooperativas interesados en instalar 15 jaulas flotantes serán capacitados, pues la iniciativa se perfila como una opción para que los pescadores no se expongan al peligro de naufragios, ni se arriesguen a usar explosivos que dañan la fauna marina, por la necesidad de obtener peces.

Néstor Álvarez, Presidente de la cooperativa, expresó que este proyecto es piloto y se puede establecer en otros lugares.