•  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

Hace una década, escuchar una canción de un artista o músico nicaragüense en una radio de formato juvenil era prácticamente extraño. No se conocían muchos grupos nacionales, excepto los ya tradicionales Macolla, Dimensión Costeña, Dúo Guardabarranco y los hermanos Mejía Godoy, que sonaban no en radios juveniles sino con programación variada.

Las programaciones de las emisoras más escuchadas por los jóvenes en ese entonces --1990-- eran una copia de Music Televisión (MTV), o de las grandes cadenas musicales. Madonna, Weslife, Boyz II Men, Enanitos Verdes, The Cramberries y una gama de artistas internacionales eran los preferidos por los chavalos que hoy andarán por los 25 ó 30 años.

Giro de 180 grados
Sin embargo, la historia ha dado un giro de 180 grados y los artistas jóvenes nicaragüenses son recontraconocidos: desde Materia Gris en los 90 hasta los grupos, solistas y bandas que han crecido en 2008 como Perrozompopo, Q69K, Plomo, Clara Grun, Elsa Basil, División Urbana, Malos Hábitos, Milimajuc, La Vaca Loca, Contrapeso, Agüizotes, T Molí, Zona 21 y muchos más.

El pelo en la sopa
Pero siempre hay un pelo en la sopa, pues no todas las emisoras suenan la música de estos chavalos que se desvelan día y noche por ofrecer a sus seguidores buenas rolas. Luis Arvizú, locutor de Radio Universidad, asegura que “la mayoría de radios que hay en el país desayunan, almuerzan y cenan con música extranjera, y dejan a un lado los sacrificios que muchos artistas jóvenes realizan para sacar una pinche rola en la radio”.

Por su parte, Miguel Halvey, Director de Radio Rock FM, asegura que de muchas emisoras que hay en el país, solo dos radios apoyan la música nacional: Rock FM y Radio Universidad, “las demás prefieren el género reggaetón, que lejos de ser pegajoso lleva un alto nivel de machismo en sus canciones”, asegura.

Halvey insta a que haya un número mayor de emisoras dándole cabida a los artistas nacionales, y es un fiel creyente que la música nacional es una resistencia cultural frente a la música enlatada que nos ofrecen las radios en este país.

Vale destacar también el esfuerzo de las voces femeninas haciendo presencia en la alfombra roja de la música nicaragüense. Arvizú admira el pop que hace Clara Grun y el rock que canta Karla Matus, del grupo Agüizotes; además, el de “una Vaca Loca que se abre camino con muy buena trova y así el género femenino haciendo gala de su talento”.

Talento tenemos de sobra
En Nicaragua, según el ingeniero Jacobo Martínez, de la productora de audio y video Mosaico, además productor del tema de Q69K, “La rutina cansa”, “hay talento musical y los chavalos que hacen música hoy tienen más herramientas como el internet para adquirir nuevas propuestas musicales y de esta manera lograr nuevos sonidos que sean del agrado de quienes le siguen”, asegura.

Penny Fajardo, manager del grupo Q69K, también señala que el internet es de mucha utilidad porque los fans de los grupos y solistas nacionales son más exigentes con ellos. “El público te pide más, ya que están acostumbrados a escuchar calidad en los grupos internacionales y muchas veces te comparan con ellos. Eso es bueno, pues te dan ganas de seguir mejorando cada día”, manifestó Fajardo, quien añadió enseguida un ejemplo: “Q69K tiene ocho años y practican todos los días; y no solo eso, los muchachos también estudian música, es una cuestión de disciplina”, asegura.

Para Israel Lewites, DJ nacional e integrante de la banda Negación, la empresa privada ha logrado posicionar nombres de grupos, solistas y bandas nacionales, “y se les agradece”; mientras el gobierno, y no hablando de éste sino de los anteriores, no se ha preocupado por brindarles apoyo a los artistas nacionales. Las bandas, solista y grupos se ayudan con los conciertos que realizan en el país a precios de 50 y 60 córdobas. ¿Y el gobierno? Siempre interesado en la política.

Producción con altos costos
Producir una canción es sumamente caro, según Martínez: anda por los 800 dólares un solo tema musical. “Y hablamos que un disco trae entre 6, 7 ó 10 canciones; a esto añadámosle el proceso de masterización, pago al productor, la banda y el proceso de promoción… mucho dinero para producir un disco musical”, detalló.

“Sin embargo, he sabido de empresas de refrescos que han apoyado la música nacional, en especial a las bandas. Les han colaborado en producción, promoción, y esto es bueno porque de alguna forma hacen su labor social y ambos salen beneficiados: empresa y artista”.

Para DJ Linox, integrante del grupo T Molí, las empresas han creído en ellos por la calidad musical que producen. Ervin Acosta, vocalista de Q69K, opina de igual manera,y manifiesta que no ha sido simple porque primero han tenido que demostrar calidad y morder el leño para que después se fijen en su música.

Urge más rolas
Últimamente la música nacional ha vuelto a decaer y a esto sumémosle que más radios nacionales en FM, la preferida según encuestas para escuchar música, cambian su formato musical al género reggaetón y dejan a un lado la Ley de Promoción a las Expresiones Artísticas de la Música Nacional, donde se manda explícitamente a todas las emisoras del país a incluir dentro de su programación un 10% de música nacional. Nadie la cumple, sólo se encuentra en papel.

Miguel Halvey, un argentino radicado en el país, hace más de dos décadas, sueña con que más emisoras se sumen  y contribuyan a la identidad cultural nicaragüense apoyando el esfuerzo que muchos artistas jóvenes hacen con producir desde una canción hasta un álbum musical.