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El hedor a tela quemada es perceptible aun estando a cien metros del lugar, pero no parece molestar a la señora Luz Rivera Ramírez, que apresurada busca cómo rescatar los trozos más largos de tela para convertirlos en limpiones para su cocina, mientras su vecino, Julio José Miranda, se lamenta a la sombra de un árbol porque esta vez “los de la zona franca no trajeron nada que pueda servirle para elaborar las hamacas”, que después vende entre sus vecinos.

“Lo que no sabemos es si no trajeron buenos recortes de tela o se quemaron, porque no han terminado de tirarlos cuando otro ya les esta pegando fuego, para que uno no los ocupe”, expresa el señor Miranda, vecino de la comunidad Vía Japón, ubicada en El Timal, a 30 kilómetros de Managua.

El promontorio de tela quemada en el que hurgan los vecinos es uno de los muchos que pueden encontrarse en la carretera que va hacia El Timal. El modus operandi de los empleados de las textileras es el mismo: llegar, descargar, quemar y marcharse.

Según los vecinos consultados, hay muchas manchas de tela quemada entre los matorrales, porque tratan de esconderlas, y saben que si se hace un promontorio de cenizas y restos de tela a medio quemar, va a llamar la atención, entonces por eso andan de un lugar a otro depositándola.


Segundo mayor impacto
Los desechos de tela --sólo antecedidos por la contaminación de fuentes de agua-- representan el segundo mayor impacto ambiental que las textileras ocasionan en el país, según el Monitoreo de Impactos Ambientales de Sistemas Productivos, elaborado por el Centro Alexander Von Humboldt.

Dicho monitoreo realizado en el año 2007 señala que existen 64 empresas de la rama textil vestuario operando que inciden de forma negativa en la Cuenca del Río San Juan, Cuenca del Río Grande de Matagalpa y Cuenca del Río Tamarindo y Brito, es decir, tres de las 21 cuencas hidrográficas del país.

En un monitoreo in situ realizado por el Centro Humboldt en 18 parques industriales que aglomeran a 43 empresas usuarias y ocho zonas francas --ubicadas en los departamentos de Managua, Masaya, Matagalpa, Granada y Carazo-- se obtuvieron resultados determinantes en cuanto a la contaminación hídrica generada, pues los principales parámetros que indicaron valores por encima de la norma permisible fueron: DBO, sulfuros, grasas y aceites, sólidos suspendidos, sólidos totales y sólidos sedimentables.

“El otro gran problema ambiental asociado a la producción textil vestuario industrial es la disposición de la gran cantidad de residuos sólidos que se genera, la cual se suele simplemente verter en cauces y botaderos ilegales, amenazando la salud de las comunidades vecinas. Por otro lado, a las empresas de la rama textil vestuario se les autoriza depositar sus residuos en vertederos municipales acondicionados únicamente para recibir residuos sólidos domésticos”, expresa el Monitoreo.


Ley sanciona
La Ley de Delitos contra el Medio Ambiente, Ley 559, en sus 60 artículos contempla una extensa lista de delitos y sanciones entre los cuales figuran botar basura en lugares no autorizados, lo cual será sancionado con multas que van desde los 50 a un mil dólares para las personas naturales, y para las personas jurídicas la sanción monetaria va de 5 mil a 50 mil dólares.

La ley en su artículo cinco incorpora medidas cautelares (prisión) para prevenir o evitar la continuidad de los daños causados, y también incluye la responsabilidad solidaria, según la cual, “si del ilícito resultaren varias personas responsables del daño ambiental, la responsabilidad será solidaria”. Asimismo, la responsabilidad recae también en los funcionarios que por omisión o acción autoricen la realización de acciones que ocasionen daños al medio ambiente y sus recursos.