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La creciente desigualdad de renta en Estados Unidos tiene su mayor traslación en las grandes ciudades, donde se hace más palpable y real la acuciante brecha de ingresos entre ricos y pobres. Un problema profundo, con múltiples causas y ramificaciones, que el presidente Barack Obama ha puesto en el foco del debate legislativo en los últimos meses al tildarla como “el mayor desafío de nuestro tiempo”.

Esta situación revela cómo los coletazos de la crisis económica de 2008 han golpeado mucho más a los pobres que a los ricos, y han mermado notablemente los fundamentos de la clase media norteamericana.

Según un reciente informe de Brookings, un centro de estudios con sede en Washington, el 5% más acaudalado de la población en las 50 principales urbes ingresa 10.8 veces más que el 20% más depauperado; mientras en el conjunto de EE.UU. el ratio de diferencia es del 9.1.

En cifras absolutas, con datos de 2012, esto se traduce en que los más prósperos en las ciudades ganaron 196,000 dólares en contraposición a los 192,000 del promedio nacional; mientras los más pobres ingresaron 18,100 dólares en las grandes urbes, por debajo de los 21,000 de sus equivalentes en el resto del país.

Superior al promedio

En conjunto, de las 50 grandes ciudades, 31 registran niveles de desigualdad superiores a los del promedio norteamericano.

El debate de la disparidad y de cómo combatirla también se ha adentrado en la arena política de algunas ciudades, como Nueva York, Boston, Seattle, San Francisco o Minneapolis.

Pero en un país de enormes magnitudes como este, el panorama no es homogéneo y los desequilibrios varían según el municipio. De acuerdo con el documento, Atlanta, San Francisco, Miami, Boston y Washington D.C. son las cinco urbes con mayores desigualdades de EE.UU.

También destacan el sexto lugar de Nueva York, el octavo de Chicago y el noveno de Los Ángeles. En el otro extremo, las que experimentan menos disparidades de renta entre sus ciudadanos son Virgina Beach, Arlington, Mesa, Las Vegas y Wichita.

“La desigualdad puede ser el resultado de fuerzas económicas globales, pero importa en el mundo local”, sostiene el autor del informe, Alan Berube, responsable del departamento metropolitano de Brookings. “Buena parte de los servicios públicos se prestan a nivel local, y en una ciudad desigual sostener esta financiación es complicado”, alerta en conversación telefónica.

Por ejemplo, la base fiscal puede ser demasiado estrecha para pagar ciertos servicios, lo que puede restarles también soporte político; las escuelas de la ciudad corren el riesgo de carecer de una mezcla adecuada de alumnos de distintos entornos socioeconómicos o el ayuntamiento puede tener dificultades de ofrecer viviendas a precios accesibles a los ciudadanos más humildes.

Mientras en Atlanta los más ricos gozan de unos ingresos 18.8 veces superiores a los de los más pobres, en Virginia Beach ganan ‘solo’ seis veces más.

No existe un patrón único que explique esta amplia diferencia sino que es fruto de múltiples factores económicos y sociales.

 

Un ejemplo

Mientras en Atlanta los más ricos gozan de unos ingresos 18.8 veces superiores a los de los más pobres, en Virginia Beach ganan ‘solo’ seis veces más.

 

“(La creciente desigualdad) es el mayor desafío de nuestro tiempo”.
Barack Obama, presidente de EE.UU.