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Si rebasar cómodamente a los rivales es el principal parámetro del logro automovilístico, el auto eléctrico de Tesla es un éxito resonante. El año pasado, el Modelo S superó en ventas a su rival de lujo más cercano, el clase S operado con gasolina de Mercedes-Benz, en 30 por ciento en Estados Unidos. En su especificación superior, el Tesla también superará al auto alemán en la competencia de pasar de 0 a 60 mph (96 kph).

Como fabricante de baterías, Tesla también está avanzando rápidamente. Esta semana anunció planes para construir una “gigafábrica” en Estados Unidos para producir baterías de ion de litio que espera impulsen a sus vehículos al mercado convencional.

La aceleración de Tesla ha sido rápida. Lanzada hace una década por Elon Musk, un fundador de Paypal que es un emprendedor de tecnología en serie, la compañía vendió alrededor de 22,000 autos en 2013 y, para fines de 2014, espera estar produciendo mil a la semana. A principios de 2015, Tesla añadirá el Modelo X, una SUV mediana, a su línea.

Pocas ganancias

Sin embargo, el crecimiento impresionante de Tesla no se ha traducido en utilidades importantes. Una serie de incendios en baterías también ha hecho mella brevemente en el crecimiento de las ventas el año pasado.

No obstante, el 25 de febrero las acciones de Tesla se elevaron para situar el valor total de la compañía en más de 30,000 millones de dólares, la mitad que el de General Motors, después de que Morgan Stanley se unió a sus fanáticos adoradores. El banco estima que la fábrica de baterías no solo impulsará a Tesla en el camino hacia la manufactura masiva sino que también lo convertirá en un importante competidor en el almacenamiento de energía de bajo costo, la clave para hacer más práctica a la energía renovable. Morgan Stanley también confía en que la ubicación de Tesla en Silicon Valley le ponga al frente de los autos sin conductor.

Adquisición

Una reciente reunión con Apple, y el panel de control tipo iPad del Modelo S, han convencido a algunos observadores de que una adquisición por parte de Apple y un iCar están a la vuelta de la esquina, aunque Musk insiste en que su empresa no está en venta.

Tesla ha desafiado a sus escépticos, especialmente entre los entusiastas de los automotores, con el éxito del Modelo S, un sedán de lujo de estilo elegante. Quizá no comparta la apariencia extravagante de un superauto como el Lamborghini Aventador, pero tiene el desempeño sin el precio de más de 400,000 dólares. El Modelo S más básico cuesta 64,000 dólares en Estados Unidos, después de subsidios, lo cual le ha hecho recibir reseñas entusiastas en la prensa automovilística, que a menudo es desdeñosa de los autos eléctricos con rangos limitados y apariencia tosca. Al diseñar un auto grande con una gran batería, Tesla ha reducido la “ansiedad del alcance”, una versión puede recorrer 310 millas (499 kilómetros) entre una carga y otra.

Aun así, volverse un “General Electric Motors” para el mercado masivo no será fácil. En unos tres años, Tesla lanzará el Modelo E, un sedán pequeño con un desplazamiento de quizá 400 millas (644 kilómetros), que costará solo 35,000 dólares; si su nueva fábrica puede producir baterías que sean lo suficientemente buenas y baratas. Tendrá que hacerlo, porque sus compradores lo estarán usando como su vehículo cotidiano, no como una indulgencia. También tendrá rivales: el i3 de BMW, lanzado el año pasado, está destinado al mismo mercado. Otros fabricantes de autos seguirán el ejemplo.

Competencia

Para los compradores que simplemente quieren el medio más barato de llegar del punto A al B, sin importar la apariencia o desempeño del vehículo, los autos a gasolina de menor costo serán difíciles de superar por algún tiempo. Los fabricantes de autos tradicionales hablan de un día atender a esos clientes con la “movilidad como servicio”, vía flotillas de taxis de conducción automática. Tesla, que también está invirtiendo en tecnología sin conductor, pudiera ser un fuerte contendiente en ese nuevo mercado. A diferencia de sus rivales más antiguos, no tendría una operación tradicional, de fábricas que produzcan modelos a gasolina, que tenga que modificarse.