•   Brasil  |
  •  |
  •  |
  • EFE Reportajes

Cansados de los altos precios que ubican a las ciudades de Brasil entre las más caras de América Latina, los consumidores brasileños se organizan en las redes sociales para boicotear establecimientos que cobran valores abusivos y para luchar contra el costo de vida que consideran “surrealista”.

La principal de las iniciativas brasileñas contra la subida abusiva de precios es “Río $urreal: nao pague” (Río surrealista: no pague), una página en Facebook creada en enero por tres amigos, que a comienzos de marzo ya contaba con cerca de 207,000 seguidores y que se propone como objetivo “divulgar y boicotear precios extorsionistas practicados en Río de Janeiro”.

La página publica las quejas de diferentes consumidores, en su mayoría acompañadas con fotografías que demuestran el “absurdo”, e insta a los ciudadanos a no hacer compras en esos establecimientos.

La idea se expandió rápidamente y, en pocos días, surgieron páginas como “Brasilia $urreal” y “Sao Paulo $urreal” para extender la propuesta a una treintena de ciudades.

Una herramienta

A la meteórica expansión de la página contribuyeron la publicación de artículos en varios diarios y la masiva divulgación de un dibujo en que un diseñador convirtió los diferentes billetes de “real” (la moneda brasileña) en “surreales” ilustrados con una figura del pintor español Salvador Dalí, la principal referencia mundial del surrealismo.

Sao Paulo, la más cara

Entre las denuncias de “Río $urreal” destacan, por ejemplo, los 99 reales (unos 43.5 dólares) que un tenderete en la playa cobra por una tortilla de camarones, casi tres veces el precio que se cobraría en un lujoso hotel en Nueva York; o el supermercado, en un barrio acomodado, que cobra 50 reales (unos 21.7 dólares) por un kilo de fresas.

Igualmente son citados casos de restaurantes que cobran 7 reales (unos 3 dólares) por un café, o 30 reales (12.8 dólares) por una copa de vino barato, pese a que en el supermercado de al lado el kilo de café cuesta 5 reales y la botella del mismo vino 20 reales.

Según una clasificación divulgada a comienzos de 2014 por la revista The Economist, Sao Paulo cayó este año de la posición 43, en 2013, a la 57, en la lista de las 140 ciudades más caras del mundo, y Río de Janeiro pasó de lugar 61 al 77.

Sao Paulo, sin embargo, es la segunda ciudad más cara de América Latina, después de Caracas.

Pero otro índice comparativo de The Economist, específico para un sector como alimentación en restaurantes, muestra que en Brasil las cosas no son tan baratas: el precio de una hamburguesa Big Mac de la red McDonald’s cuesta una media de 5.28 dólares, convirtiéndose en el quinto más caro en el mundo, por detrás de Suecia, Suiza, Venezuela y Noruega.

La “inflación”

Los precios exorbitantes en sectores específicos y en ciertas temporadas en el país son atribuidos a fenómenos como “la inflación del verano” o la “inflación del Mundial” (de fútbol de 2014).

El precio del metro cuadrado para vivienda se ha quintuplicado en los últimos diez años en Río de Janeiro, pese a la inflación supuestamente bajo control, y ha provocado un terremoto en los alquileres.

Quien alquilaba un apartamento de una habitación en la turística Copacabana ha tenido que trasladarse a aparta estudios, en barrios menos nobles, por un precio mayor.

Los expertos admiten que la subida de precios de la vivienda, incentivada por las obras para el Mundial 2014, los Juegos Olímpicos de 2016 y el propio crecimiento del país, constituye una “burbuja” que en cualquier momento puede explotar.

“Como Brasil tiene incapacidad de ofrecer infraestructura de servicios para toda la demanda, la variable que ajusta todo eso es el precio. Es un movimiento normal de mercado”, explica a EFE el economista Reginaldo Nogueira, profesor del Instituto Brasileño de Mercado de Capitales.

En otras palabras, mientras tengan clientes dispuestos a pagar, los empresarios brasileños podrán seguir cobrando precios exagerados en determinados productos .

 

Temporada

Los precios exorbitantes en sectores específicos y en ciertas temporadas en Brasil, son atribuidos a fenómenos como “la inflación del verano” o la “inflación del Mundial” (de fútbol de 2014).

 

“Como Brasil tiene incapacidad de ofrecer infraestructura de servicios para toda la demanda, la variable que ajusta todo eso es el precio. Es un movimiento normal de mercado”.

Reginaldo Nogueira, economista.