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Cada vez que el policía de línea Jorge Luis Jarquín Ordoñez está de turno, recorre 130 kilómetros a bordo de una moto. No importa que haya sol, lluvia o relámpagos. Su misión es patrullar. Eso es lo que suele hacer desde hace tres años.

No lleva la cuenta de cuantas personas ha llevado presas a la Estación IV de Policía, pero sí sabe con exactitud las veces que no ha podido estar con sus tres hijos en los días de sus cumpleaños.

En el escalafón, un policía de línea está en el último peldaño, y gana 4,500 córdobas, aunque para este matagalpino de 24 años que una señora lo invite a una sopa en agradecimiento por haber capturado al agresor de su marido, o recibir el apretón de manos de aquel ciudadano al que le recuperaron su moto robada, lo llena de regocijo.

¿Cómo surgió en vos la idea de ser policía?

Por medio de mi papá que trabaja en la Policía desde hace 20 años. Él es supervisor eléctrico a nivel nacional.

¿En qué trabajabas antes?

Trabajaba en un hotel, era portero.

¿Cómo es un día de trabajo de un policía de línea?

Me levanto a las cinco de la mañana. Me baño, mi esposa me prepara el desayuno; desayuno, voy a dejar a mis hijos a clases a las 6:15 y en el Distrito estoy a las 7:00 de la mañana para ejercer mis funciones. Nos reportamos con nuestro jefe y esperamos orientaciones de los superiores, ellos nos dicen los puntos que vamos a cubrir.

¿Cuál es el horario?

Hacemos turnos de 24 horas, pero, para que me entienda más, la Policía tiene hora de entrada pero no de salida. Si hay algún plan o afectación, es a la hora que sea. Por eso lo preparan a uno psicológicamente en la academia (Walter Mendoza).

¿Qué es lo más duro en la calle?

El sol, los dolores de cabeza, la insolación.

¿No tienen hora de descanso?

Como no, tenemos puntos de vallas, donde podemos estar regulando o verificando documentos de vehículos, en esos lugares podemos descansar, aunque son focos delictivos. Ahí estamos alrededor de 40 minutos o una hora. Ahí bajamos de la moto y nos relajamos un poco.

¿Es lo mismo diario?

Los días pesados son viernes, sábado y domingo. Son días de solo conflictos: pleitos de pandillas y alteraciones de personas que andan tomadas. Hasta he salido lesionado.

¿Cómo?

Fue el 29 de diciembre, en el barrio Domitila Lugo. Yo estaba en el barrio Pedro Joaquín Chamorro y por iniciativa propia decidí darle apoyo a un compañero. Había balacera, macheteadera y todo. Mientras hablaba con un grupo, uno del otro armó pleito. Uno de ellos lanzó una botella para darle al que estaba neutralizado y pegó en un muro. Explotó y un vidrio me cortó la frente y la ceja.

¿Eso es un riesgo diario?

Sí, lo sufrís todos los días.

¿A la hora de la comida están tranquilos?

Ah, no, no, porque uno está comiendo y está con el radio (comunicador). Si hay un caso, dejás la comida y te vas a verificar lo que hay en la calle. Eso me ha pasado varias veces, pero en tiempo de festividades como diciembre y Semana Santa.

¿A qué hora duermen?

No hay dormida, pero sinceramente uno no es de hierro, y si hay bastantes alteraciones, ni sueño te da.

¿Te has topado con la muerte?

Era nuevo en la Policía. Estaba cubriendo el Plan Parada y una actividad en el barrio “Hilario Sánchez”. Yo andaba en una moto, iba en mi preferencia y una unidad de la ruta 165 se tiró un alto y me impactó. Salí volando 8 metros. Estuve como un año en mi casa. Tuve dos quebraduras y una fisura en el pie derecho.

¿Te ha tocado trabajar enfermo?

Sí, con gripe, calentura y dolor de cabeza.

¿Cuándo salís de turno que sentís?

Primero le doy gracias a Dios, porque hay días que no hallo la hora que amanezca, para que terminen tantos conflictos. Cuando salgo, me voy a mi casa, apago mi celular y me acuesto a dormir. No quiero saber nada hasta el siguiente día.

¿Conflictos en tu vida familiar por tu trabajo?

Al principio sí, mi esposa me reclamaba porque no permanecía mucho tiempo en la casa, pero ha venido comprendiendo que si no es así, no comemos. Un cinco por ciento permanezco en mi casa y el 95 por ciento aquí, en el trabajo.

¿Cómo hacés para acomodarte con el salario?

Antes ganaba casi el doble, pero me siento igual con lo que gano ahora, la pasamos igual: los niños estudian y yo trabajo. Me he organizado mejor.

¿Pero valorando lo que significa tu trabajo y tu familia, sentís que lo vale?

Sinceramente sí, porque en la Policía hay algo que no tienen las otras instituciones: aquí te permiten profesionalizarse y hacer carrera. Voy a estudiar licenciatura policial, son 4 años en la academia. Aparte de eso tengo la meta de estudiar derecho o psicología.

 

 11 meses dura el curso de técnico medio policial

 

4 años hay que estudiar para obtener una licenciatura en ciencias policiales

 

600 aspirantes a policías entran al curso de técnico medio cada año.