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“Singular”. Así es como el banco Credit Suisse resume a Petrobras. Tiene razón. Las acciones de la mayoría de las compañías se hundirían ante el tipo de noticias que el gigante petrolero de Brasil ha enfrentado en las últimas tres semanas. Se abrió una investigación federal, sobre los supuestos sobornos pagados a sus empleados por una compañía holandesa a cambio de contratos de perforación y plataforma petrolera.

Una investigación parlamentaria es inminente, sobre la compra en 2006 de una refinería en Texas que costó 1,200 millones de dólares, pero ahora vale no más de 180 millones de dólares. Un exdirector ha sido arrestado en una averiguación de lavado de dinero.

Si eso no fuera suficiente, el 24 de marzo Standard & Poor’s degradó la deuda corporativa de la compañía. Aun así, las acciones de Petrobras han subido 30 por ciento.

Rumores

La razón para esa exuberancia al parecer irracional es que los inversionistas consideran que las perspectivas de Petrobras están inversamente vinculadas con las del gobierno de Brasil, encabezado por la presidenta Dilma Rousseff. La recuperación comenzó con rumores, que posteriormente resultaron prematuros, de que la ventaja de Rousseff en los sondeos contra sus rivales más probables en una elección presidencial programada para octubre estaba reduciéndose. El gobierno posee una participación mayoritaria en la compañía y toma la mayoría de las decisiones estratégicas por encima de María das Graças Foster, su directora ejecutiva.

Estas, siente el mercado, han sido desastrosas. La ley requiere que la compañía contrate y compre partes a un sector de servicios petroleros local incipiente, lo que conduce a retrasos y excesos de costos. Se le ha instruido para que construya refinerías inviables en el noreste pobre para promover el desarrollo regional.

Obligaciones

También es el único operador principal permitido en los enormes y ultra profundos campos presal (debajo de la sal) descubiertos en 2006 frente a la costa de Brasil. Este monopolio es una maldición así como una bendición: Petrobras está obligado a dedicar recursos al presal que bien pudieran emplearse mejor en otra parte. Pese a una inversión alimentada por la deuda de aproximadamente 40,000 millones de dólares al año, la producción se ha estancado en alrededor de dos millones de barriles diarios en los últimos tres años.

Más perjudicial, dice Adriano Pires, un consultor energético en Río de Janeiro, es el choque general de las prioridades.

“Petrobras está siendo mal utilizado como un instrumento de la política macroeconómica, así como de la industrial”, dice Pires.

Un jefe rezando

Desde 2006, el gobierno ha puesto un tope a los precios de la gasolina para frenar la inflación. Incapaz de satisfacer la creciente demanda interna con lo que produce, la compañía tiene que importar gasolina y combustible diesel, que luego debe vender con pérdida. Esto le ha costado unos 21,000 millones de dólares en los últimos tres años, y hace de Foster posiblemente el único jefe petrolero en el mundo que reza por precios de la gasolina más bajos.

Todo esto ha dejado a Petrobras agobiado y con mal desempeño. Es la menos rentable de las grandes empresas petroleras del mundo, estima Credit Suisse. Su valor de mercado ha caído en casi la mitad, de 175,000 millones de dólares poco después de una emisión de participación pública en 2010 a 90,000 millones de dólares actualmente.

Autoritario

Las esperanzas de que Foster, ingeniera de profesión y amiga de Rousseff, diera la vuelta a la compañía han resultado vanas.

Ampliamente considerada inteligente y honesta, ha hecho muchas cosas bien desde que asumió el mando hace dos años. Los recientes escándalos corresponden a hechos que ocurrieron antes de su mandato. Reemplazó a un equipo de administración dominado por designados políticos con expertos más capaces y regresó algunos recursos al mantenimiento de campos maduros, cuya producción había sufrido cuando la atención se volcó en el presal. También recortó los costos.

Sin embargo, el estilo “áspero y autoritario” de Foster ha alienado a los empleados y reprimido el pensamiento crítico, según un exejecutivo que trabajaba con ella. Con poco espacio para reducir costos en la fuerza laboral fuertemente sindicalizada de 86,000 trabajadores, ha impuesto la austeridad en los suministros.

“Está aniquilando a la cadena de suministros”, lamenta el jefe de una empresa mediana en apuros.

Incluso la resolución de pequeñas reclamaciones contractuales ahora puede tomar hasta un año. Eso no solo estrangula a los proveedores, sino también socava a las propias operaciones de Petrobras, que dependen de sus productos. También contradice el pregonado apoyo del gobierno a la industria local, observa el proveedor.

 

Standard & Poor’s degradó la deuda corporativa de Petrobras, lo que no ha afectado el valor de las acciones de esa compañía.

 

30

Por ciento ha subido el valor de las acciones de Petrobras.

 

40

mil millones de dólares es la deuda de la empresa.

 

2

millones de barriles de petróleo produce al día.

 

Los precios

Pláticas/ El principal fracaso de María das Graças Foster es que no ha convencido a Dilma Rousseff de permitir que suban los precios locales de la gasolina, dice Wagner Freire, un experto petrolero y director retirado de Petrobras. Al principio, los inversionistas dieron a Foster el beneficio de la duda, porque creían que tenía la atención de la presidenta. En octubre pasado, parecía estar cerca, al anunciar que una nueva y transparente fórmula de precios entraría en vigor. Tuvo que dar marcha atrás, sin embargo, después de ser reprendida por Rousseff.

Sin embargo, Joao Castro Neves de Eurasia Group, una consultoría de riesgo, piensa que la situación ha llegado a una coyuntura crítica. Los precios locales de la gasolina tienen que subir, sin importar quién gane la elección, dice, “por cuestión de necesidad, si no de convicción”.

Se rumora que el Congreso está considerando la relajación de los requerimientos de contenido local y operador principal en el presal. Si esto sucede, probablemente las compañías petroleras extranjeras se amontonarán, impulsando a la industria interna que les dará servicio.

Las reservas

Castro Neves cree que la subasta del año pasado del derecho a explotar el campo de presal Libra, que alcanzó los 15,000 millones de dólares de un consorcio de empresas europeas y chinas, fue el mayor acuerdo de concesión bajo los antiguos términos más mezquinos.

Petrobras tiene mucho que ganar. Se jacta de tener reservas equivalentes a 17,000 millones de barriles, sin contar las potenciales riquezas del presal, que pudieran ser las más grandes del mundo. El año pasado se las ingenió para instalar nueve plataformas en el mar, un logro notable, dice Cristian Silva de Gaia Partners, una firma de servicios financieros. Sus pozos del presal bombean ahora 40,000 barriles al día, respecto de 70,000 hace dos años.

El objetivo

En encontrar petróleo y extraerlo del suelo, Petrobras es el segundo más lucrativo entre los gigantes petroleros, según Credit Suisse. Los inversionistas aún albergan esperanzas de que pueda alcanzar su objetivo de duplicar la producción a 4.2 millones de barriles diarios para 2020; la compañía espera un incremento de 7.5 por ciento este año. Una emisión de deuda de 8,000 millones de dólares en marzo fue tres veces excedida en suscripciones. Pese a la degradación en calificaciones, Petrobras conserva el grado de inversión.

Es poco probable que Petrobras sea alguna vez una compañía normal. Con menos intromisión política, sin embargo, pudiera ser rentablemente inusual, quizá incluso inusualmente rentable.