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Márgenes escasos, regulaciones estrictas e inquietudes sobre la reputación hacen que la compraventa de materias primas parezca una fuente de preocupaciones, no de utilidades, para los nerviosos jefes bancarios.

Barclays, uno de los bancos más grandes en la industria, es el más reciente que se encamina a la salida. Esta semana, anunció que renunciaría a la mayor parte de su comercio de metales, cosechas y energía.

Barclays sigue el ejemplo de JPMorgan Chase, que el mes pasado vendió su división de mercaderías físicas a Mercuria, una firma comercial privada basada en Suiza, y del Standard Bank de Sudáfrica, que vendió su unidad de materias primas basada en Londres a Industrial and Commercial Bank de China en enero.

Morgan Stanley vendió su división de compraventa de petróleo físico a Rosneft, el gigante petrolero ruso, en diciembre, mientras que Deutsche Bank anunció que dejaría de comerciar con la mayoría de las materias primas. A principios de este año, UBS decidió reducir su negocio de mercaderías significativamente.

Rendimientos “débiles”

Otros, notablemente Goldman Sachs, están permaneciendo firmemente en el negocio, y la mayoría de los bancos siguen comprando y vendiendo para sus clientes. Sin embargo, los rendimientos son débiles. Los ingresos por comercio de materias primas para los 10 bancos más grandes fueron de 4,500 millones de dólares el año pasado, una reducción respecto de más de 14,000 millones de dólares en 2008, según Coalition, una firma de investigación.

Eso hace del comercio de mercaderías un uso ineficiente del capital en una época en que otros mercados, como las acciones, están en auge. Los márgenes son escasos, particularmente en petróleo, donde los precios están aburridamente estables.

Transportar recursos naturales alrededor del mundo requiere una gran cantidad de dinero, y la rentabilidad surge de usar barcos, terminales y almacenes eficientemente en cada tramo de la travesía, desde las minas hasta el usuario final. Las grandes casas comerciales integradas probablemente hacen eso mejor de lo que pueden hacerlo los bancos.

Otras complejidades

Mientras tanto, los riesgos se acumulan. El comercio de materias primas, especialmente cuando se ve acompañado por derivados sofisticados, crea riesgos complejos. A los reguladores y a algunos senadores estadounidenses influyentes les preocupa que los bancos en general tengan un papel en el comercio de recursos naturales.

Cuando las instituciones financieras altamente endeudadas poseen grandes activos industriales, un accidente industrial pudiera ser una catástrofe financiera, así como ambiental.

Quizá más ominosamente, la Reserva Federal y otros organismos supervisores sospechan que las tentaciones surgen cuando las mismas personas están involucradas en el mercado físico, y por tanto, ayudan a fijar los precios ahí, mientras que también comercian con derivados basados en los cambios de esos precios.

Detectar si operadores privados están involucrándose en comportamientos inapropiados es difícil, pero las autoridades pueden analizar detenidamente las transacciones de los bancos, y lo hacen.

Otro costo, y riesgo, es la red de fuentes humanas astutas y bien informadas, necesaria para tener una ventaja en el comercio de mercaderías. Los informes de congestionamiento en puertos y descomposturas de equipo, problemas de seguridad, fotografía aérea –quizá clandestina– y pronósticos climáticos ayudan a pintar el panorama más completo posible.

Esa recolección de información no es parte de las actividades básicas de los bancos y, cuando la información proviene de personajes indefinidos, quizá con pago de por medio, los funcionarios encargados del cumplimiento de las normas y los reguladores se ponen nerviosos.

 

Transportar recursos naturales alrededor del mundo requiere una gran cantidad de dinero, y la rentabilidad surge de usar barcos, terminales y almacenes eficientemente.

 

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MIL 500 millones de dólares fueron los ingresos por comercio de materia prima en 2013.

 

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son los bancos más grandes que mantienen su presencia en este mercado.

 

Nuevos actores, nuevo escenario

Condiciones • Todo parece cada vez menos atractivo, especialmente para los gerentes que se sienten vigilados por los reguladores. Conforme los bancos abandonen el comercio de materias primas, otros entrarán en juego.

Mercados y Compensación de Hong Kong, que se enfocaba en acciones, compró el Mercado de Metales de Londres en 2012. Ahora está planeando ofrecer contratos a futuro locales para zinc, cobre y níquel, en renminbis chinos, y para el carbón termal en dólares.

Mercados

El Mercado de Energía Internacional de Shanghái dice que empezará a comerciar futuros de petróleo crudo este año. Se esperan movimientos similares en otras mercaderías.

Los clientes asiáticos recuerdan con amargura como los bancos occidentales recortaron sus líneas de crédito durante la crisis financiera, dejándolos dolorosamente expuestos; otro riesgo no evaluado correctamente en un negocio que los banqueros están apresurándose a abandonar.

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