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Los cigarrillos electrónicos hicieron su debut en Estados Unidos hace siete años, y la gente ha discutido sobre ellos desde entonces. Algunos elogian a los cigarrillos electrónicos, que emiten vapor con nicotina pero no tabaco, por ayudar a los fumadores tradicionales a dejar de fumar.

A otros les preocupa que promuevan la adicción a la nicotina y reduzcan el estigma de fumar, lo cual en Estados Unidos ahora se clasifica entre el robo y la indecencia pública.

En abril, intervinieron reguladores estadounidenses, como hizo el Parlamento Europeo en febrero. La Agencia de Alimentos y Medicamentos (FDA, por su sigla en inglés) propuso reglas para los cigarrillos electrónicos que, entre otras cosas, prohibirían las ventas a niños y requerirían que los fabricantes enlistaran sus ingredientes, incluyeran advertencias de que la nicotina es adictiva y registraran los nuevos productos ante la agencia.

La FDA no propuso prohibir los sabores o la publicidad, pero podría hacerlo en el futuro. Aceptará comentarios sobre su plan hasta el 9 de julio. Aun después de que finalice este conjunto de reglas, podría emitir posteriormente restricciones adicionales.

Falta información

Las ciudades, los estados e incluso los patrones están probando sus propias reglas. Por ejemplo, UPS está cobrando a los trabajadores que usen cigarrillos electrónicos más por su seguro de salud; solo a los empleados no sindicalizados, por supuesto, ya que el sindicato Teamsters seguramente haría eliminar esa idea.

Desde el 29 de abril está prohibido “emitir vapor” en los restaurantes y tiendas de Chicago, e incluso en los parques de la ciudad de Nueva York. Rhode Island quizá grave a los cigarrillos electrónicos con un impuesto del 80 por ciento.

Comisionados de salud municipales se reunieron en Washington para discutir reglas adicionales. Una razón para este lío es que la información sobre los cigarrillos electrónicos –lo que contienen, quién los usa y bajo qué circunstancias– sigue siendo imprecisa.

El año pasado, The Lancet, la prestigiosa revista médica británica, reportó que los cigarrillos electrónicos eran tan efectivos como los parches de nicotina para provocar que los fumadores dejen el tabaco. Sin embargo, la FDA advierte que la evidencia sigue siendo escasa.

Los cigarrillos electrónicos podrían avivar la adicción de los fumadores cuando no puedan fumar tabaco, en vez de provocarles la abstinencia. Los no fumadores podrían empezar a “emitir vapor”. Varios estudios sugieren que los cigarrillos electrónicos contienen diferentes cantidades de nicotina y otras toxinas.

Fabricantes avanzan

Por ahora, los fabricantes de cigarrillos electrónicos están progresando. Las ventas estadounidenses de cigarrillos electrónicos alcanzaron los 724 millones de dólares en el año terminado el 12 de abril, 72 por ciento por encima de lo que fueron en el mismo período el año pasado, según Nielsen, una firma de investigación.

El día en que la FDA propuso sus reglas, la compañía tabacalera Altria, compañía matriz de Philip Morris, dijo que lanzaría una nueva línea de cigarrillos electrónicos en junio.

 

72

Por ciento más que el año pasado, generaron las ventas de cigarros electrónicos.

 

Comisionados de salud municipales se reunieron recientemente en Washington para discutir nuevas reglas para el consumo del producto.