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En lo que va de este año, el Gobierno de México ha parecido uno de los muchos devotos en el país de San Judas, el santo patrón de las causas perdidas. Se ha aferrado de manera obstinada a una predicción de crecimiento para 2014, del 3.9%, aun cuando su principal mercado de exportación, Estados Unidos, ha estado débil, y los pilares gemelos de su economía interna, compras y construcción, han tenido resultados incluso peores.

El 21 de mayo, el Banco Central revisó su predicción de crecimiento a entre 2.3 y 3.3%, respecto de entre 3 y 4% previamente. Se esperaba que el Gobierno, al final, siguiera el ejemplo el 23 de mayo, cuando debían darse a conocer las cifras del PIB del primer trimestre. Aun así, funcionarios están convencidos de que, dentro de unos meses, los beneficios de sus planes para modernizar la economía empezarán a mostrarse en las cifras.

Gasto público

Los mexicanos tienen buenas razones para ser escépticos. En el primer año del presidente Enrique Peña Nieto, cuando lanzó una impresionante descarga de reformas constitucionales, la economía creció en un exiguo 1.1%. Su Gobierno dijo que revitalizaría el crecimiento este año con una dosis de gasto deficitario. Como era de esperar, el gasto público se elevó en 13.2% en el primer trimestre, comparado con el mismo período en 2013. Sin embargo, ha habido un desplome en la actividad constructora, incluso de grandiosos proyectos de infraestructura supuestamente impulsados por los fondos públicos. Hasta funcionarios del Gobierno parecieron desconcertados por cuánto tiempo está tomando que se registre el gasto.

Caída comercial

En las tiendas, las noticias son aún peores. Antad, la organización que representa los supermercados y las tiendas de conveniencia, dice que, en los primeros cuatro meses de 2014, las ventas totales cayeron por primera vez en 30 años. La manufactura tuvo resultados más brillantes, y las exportaciones no petroleras aumentaron en 5.2% en los primeros tres meses del año, sobre todo hacia Estados Unidos. No obstante, la recuperación al norte de la frontera no es lo suficientemente vigorosa para confiar en ella.

Perversamente, las reformas de Peña Nieto parecen ser un lastre para el crecimiento en el corto plazo, aun cuando prometen eventuales beneficios. Tomemos los impuestos: una reforma fiscal ha elevado el impuesto sobre la renta, afectando a los ricos. La política también ha perjudicado a los pobres de manera desproporcionada, a través de un gravamen antiobesidad sobre los refrescos y las botanas.

En suspenso

“El Gobierno está gastando más”, dice el economista Jonathan Heath, “pero tomó ese dinero de las familias”.

La inversión es otro ejemplo. Muchas empresas han puesto en suspenso sus planes de expansión hasta ver cómo resulta en el Congreso la legislación secundaria que detalla los cambios constitucionales del Gobierno. Esto aplica particularmente a la energía y a las telecomunicaciones, las dos industrias más importantes que serán revisadas.

Quizá no tengan que esperar mucho, gracias a dos acontecimientos políticos. El 16 de mayo, los legisladores aprobaron una reforma destinada a aumentar la supervisión federal de las elecciones estatales. Aunque sus propios méritos son debatibles, la aprobación del proyecto de ley rompió un largo estancamiento en el Congreso, permitiendo que se reanudaran las discusiones sobre la energía y las telecomunicaciones. Además, el 18 de mayo Gustavo Madero ganó la reelección como jefe del opositor Partido Acción Nacional. Es un fuerte defensor de la reforma.

Brotes verdes

En la economía, Ernesto Revilla, el principal economista de la Secretaría de Hacienda, dice que ahora están surgiendo brotes verdes y que incluso los pronosticadores más pesimistas predicen un repunte en el segundo semestre del año. Dando buena cara a la situación, compara al proceso de reforma de México con una casa que está siendo remodelada. Al principio hay entusiasmo, luego hay enojo y frustración, porque toma demasiado tiempo. Esa es la fase en que está México ahora.

“Pero”, dice Revilla, “cuando todo termine todos estarán más contentos”.

Los retos

México tiene el reto de mejorar su crecimiento económico, de impulsar su comercio interno y el sector de la construcción.

Proyecciones

El Banco Central predice que este año la economía crecerá entre 2.3 y 3.3%, por debajo del 4% que proyectó a inicios de año.

El norte

La recuperación al norte de la frontera no es lo suficientemente vigorosa para confiar en ella, sostienen los analistas sobre la situación en México.