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Si en la zona de Las Minas, Región Autónoma del Atlántico Norte, RAAN, hacemos un muestreo de la calidad del agua en pozos y ríos, de cada diez pruebas nos encontramos que las diez muestran altos niveles de contaminación por los desperdicios humanos, como heces fecales, pero también por concentración de metales, mercurio, arsénico y cianuro.

El ingeniero agroforestal Vladimir Martínez señala que las pruebas de campo son muy elocuentes y evidencian la mala calidad del agua. Utilizando un reactivo químico, si la muestra de agua está contaminada, da un color oscuro y expele fetidez, lo que resulta un buen persuasor para que las personas utilicen cualquiera de los métodos de descontaminación.

Martínez indica que estas pruebas son realizadas en las comunidades de la localidad como parte de un proyecto de educación, salud y promoción de derechos de la niñez impulsado por la organización Save the Children, que recientemente realizó la IV Feria Municipal de las Niñas y los Niños por el Derecho a una Vida Saludable. Una labor que realiza en colaboración con instituciones estatales en conjunto con organizaciones no gubernamentales.

Alto nivel de contaminantes
“Los niveles de contaminación son altos. De cada diez muestras que hacemos para medir la calidad del agua, las diez son positivas, y el agua es consumible”, expresó, explicando que la contaminación no proviene sólo de la actividad humana, sino también del ambiente sucio, de los animales, y si bien tiene incidencia, en menor medida está la actividad minera.

Según el Ministerio de Salud, Minsa, en la zona de Las Minas, estas fuentes de agua poseen poco más del 70 por ciento de impurezas, esto de acuerdo con las muestras tomadas de pozos y ríos cercanos de Siuna, Rosita, Bonanza, Mulukukú y Prinzapolka.

Por otra parte existe mucha deficiencia en la calidad de los servicios de agua segura y accesible para toda la población. Los estudios del Minsa señalan que una de las grandes dificultades para abastecer con agua de los pozos, es su contaminación con metales pesados, recordando que la zona es minera. A esto se agregan los desperdicios humanos mencionados.

Esto preocupa a las autoridades, ya que el consumo de agua contaminada afecta mortalmente a los menores de cinco años. Entre las enfermedades más comunes que atienden los centros de Salud de la zona están las diarreas agudas, parasitosis intestinal, infecciones en las vías urinarias, piodermitis, infecciones respiratorias agudas, anemia, y la desnutrición.

Martínez comenta que a pesar del trabajo con las familias de la zona, la mayoría de no tiene letrina. Así que en esta región lluviosa los virus y las bacterias van a las fuentes de agua y con facilidad surgen los brotes de diarrea, entre otras afectaciones a la salud.

Datos de la municipalidad señalan que el alcantarillado sanitario sólo cubre las necesidades de un tercio de la población urbana, y el 50 por ciento de la población no está cubierta por servicios de recolección de basura.

Por otra parte, el ingeniero Martínez puso como uno de los literalmente “grandes” ejemplos de la contaminación en Siuna, a la laguna formada en lo que antiguamente fue la mina. Este hueco en el centro de la ciudad forma un pozo de 2 mil pies de profundidad.

Éste, junto a las lluvias, ha alimentando lo que hoy es una laguna, pero la concentración de metales y los químicos como el mercurio, que se utilizaron para la extracción de minerales, mantienen los altos niveles de contaminación del lugar, y se considera que también haya contaminación de las fuentes subterráneas cercanas.

Ciudad no tiene agua 100 por ciento segura
Evaristo Luna Alfaro, Vicealcalde de Siuna, indica que el agua es un líquido vital, y como recurso importante no se puede descuidar, ya que su carencia afecta no sólo la salud, sino también la productividad de los pobladores.

Indicó que con anterioridad la problemática de Siuna eran sus tuberías para el agua potable, y en la actualidad en el casco urbano la mayor parte son nuevas, pero aún hay deterioro en las tuberías provenientes de lo que denominó Campo 1 o Madriguera.

“La contaminación es lo más fuerte aquí, y el agua que consumimos, a pesar de pasar por un tratamiento, no aseguro que sea el cien por ciento purificada. Esto porque parte del agua que consumimos en el casco urbano viene por tuberías metálicas antiguas que aún no han sido cambiadas”, dijo, a la vez que mencionó que se están haciendo los esfuerzos necesarios para remediar la situación y, por otra parte, a la municipalidad de Siuna se le ha hecho difícil llenar una enorme pila que poseen, por cuestiones de energía eléctrica y costos.

Joshua Briemberg, Subdirector de Save the Children para las regiones del Atlántico Norte y Sur, expresa que de manera general en las zonas de Rosita y Bonanza, en el río Tumkí, se ha demostrado que en sus afluentes más grandes hay presencia de metales pesados, siendo un riesgo para la salud.

“A parte de esto, el principal problema es la contaminación bacteriológica, en lo que principalmente estamos enfocados, pues en esto se puede tener mayor impacto”.

Programas de apoyo regional
Briemberg menciona que la región es rica en fuentes de agua, aglutinando más del 40 por ciento de todos los recursos hídricos del país. Sin embargo, en la RAAN se presentan los menores índices de cobertura en agua y saneamiento a nivel nacional. Más del 80 por ciento de la población de esta zona no tiene acceso al agua potable, además carece de suficientes y adecuados servicios sanitarios. Por lo tanto, señala que sin tratamiento el agua causa las enfermedades más comunes de la zona.

Métodos para obtener agua consumible
Sobre esto, Martínez expresa que por lo general las fuentes de agua, tanto pozos como ríos, están contaminadas con bacterias y parásitos. Así que el agua necesita pasar por un tratamiento para su consumo. “Trabajamos en los métodos de purificación para obtener agua segura promoviendo cuatro métodos: la filtración, la cloración, la radiación solar y el agua hervida”.

Para educar a la población se hacen talleres comunales, en los que se demuestra primeramente la calidad del agua que consumen, enseñándoles la presencia de bacterias y parásitos. Posteriormente las diferentes familias escogen el método que consideran más apropiado.

Martínez señala que el método más utilizado para tomar agua segura es la cloración, en segundo lugar está la filtración, cuya ventaja radica en hacer desaparecer los residuos que dan una imagen turbia al agua, con la filtración el líquido sale cristalino, además de ser descontaminado. El método de hervir el agua se acostumbra principalmente para los niños tiernos, y rara vez se destina al consumo de adultos.

Un método más sencillo es la radiación solar, el cual se realiza envasando el agua en botellas plásticas para dejarla en el techo y que los rayos ultravioleta la purifiquen; pero no es muy efectivo por ser una región lluviosa y la luz solar muchas veces es bloqueada por las nubes.

Feria de la Niñez
Una de las acciones que buscan dar respuesta a la problemática, cuyo objetivo es crear condiciones a la niñez para una vida saludable, es la IV Feria Municipal de la Niñez, en la cual participó el Ministerio de la Familia, de Salud, de Educación, la Uraccan, la alcaldía y otros organismos como Salud sin Límites e Ipade.

La feria, que se realiza desde hace cuatro años, tiene un enfoque principalmente dirigido a la educación de la niñez en el tema del agua, a través de concursos con diferentes tipos de expresiones: poesía, escritura, pintura y canto, en ellos participan los diferentes centros escolares de los municipios y colectivos de educación.

María Concepción Pizarro, una de las jóvenes coordinadoras de la feria, comentó que es importante la participación de la juventud en estas actividades para tomar conciencia de los problemas de la comunidad.

“Aquí participamos aproximadamente 20, entre adolescentes y niños. Así vamos cultivando la esperanza de proveernos de agua limpia, apoyando a la comunidad y a nuestras propias familias. Ésta es una responsabilidad de todos, porque el agua es vida”, dijo la jovencita.

La actividad, realizada anualmente en noviembre, es un aglutinador de todos los proyectos que Save the Children impulsa en combinación con un comité organizador municipal, e instituciones del gobierno y otras organizaciones que trabajan en diferentes temáticas relacionadas con los derechos de la niñez. Éstas tienen que ver con educación, saneamiento y salud, además del derecho al agua como eje principal.

Extendiendo su labor
El representante de Save the Children en la región atlántica, comenta que desde 1999 su organización ha trabajado en el tema del agua y el saneamiento. A nivel municipal apoya a la alcaldía para la ejecución de proyectos y en la participación comunitaria, lo que incluye el carácter educativo a través de las escuelas. A nivel de familia, trabaja en el tema del agua segura y la promoción de diferentes técnicas de sanearla.

Esto tiene que ver con capacitación en higiene y salud, también con infraestructura, la construcción de sistemas de agua y saneamiento de la misma, con pozos y la implementación de métodos para consumir agua segura, teniendo como principal centro la salud de la niñez
Los proyectos de este tipo, impulsados por Save the Children, abarcan toda la Región Autónoma del Atlántico Norte. “Para el próximo año estaremos iniciando una etapa de varios proyectos en Siuna, Mulukukú y Waslala, también tendremos intervención en Waspam y Prinzapolka, entre otros municipios del Atlántico Norte”, dijo Briemberg, mencionando también que hay intención de trasladar la experiencia a un grupo de 12 comunidades de Rosita.