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Desde la crisis financiera, los grandes bancos occidentales, escasos de capital y agobiados por la regulación, se han vuelto mucho menos entusiastas de los préstamos a compañías en mercados emergentes. Mientras tanto, los inversionistas han estado a la caza de activos que produzcan rendimientos más altos que los bonos gubernamentales del mundo rico.

El resultado ha sido un gran aumento en la emisión de bonos por parte de empresas de mercados emergentes, gran parte de la misma por parte de sus subsidiarias extranjeras. Desde el colapso de Lehman Brothers, según el Banco de Pagos Internacionales (BIS, en inglés), empresas en los mercados emergentes aparte de los bancos han emitido 692,000 millones de dólares en bonos internacionales, 89,000 millones de dólares solo en los primeros seis meses de este año.

Esas deudas son un motivo de preocupación en una época en que muchas monedas de mercados emergentes están cayendo frente al dólar, la moneda más común para la emisión en el extranjero, haciendo al pago del servicio de esas deudas más costoso en términos de la divisa local de los emisores.

El riesgo es aún más grave porque las cuentas nacionales a menudo no captan la exposición de las empresas locales. Muchos de los bonos son emitidos a través de subsidiarias en el extranjero en jurisdicciones de bajos impuestos como las Islas Caimán. Eso atrae a las administradoras de activos, ya que muchas de ellas tienen restringido invertir en los mercados de bonos nacionales fuera del mundo rico, y también atrae a las compañías en lugares como Brasil y China, los mayores emisores, porque les ayuda a eludir los controles de capital.

Gran distorsión

Sin embargo, significa que los bonos técnicamente han sido emitidos por una entidad caribeña, no una china o brasileña, y no se cuentan en sus países de origen. Esta es una gran distorsión. Contados según el método estándar, los bonos en moneda extranjera en circulación emitidos por empresas de mercados emergentes ascendían a 679,000 millones de dólares a fines de junio.

El BIS estima que la verdadera cifra fue de 1.2 billones de dólares, que incluye un pequeño número de bonos emitidos en el extranjero, pero en la divisa nacional de la empresa. Los bonos en circulación de Rusia aumentaron de 42,000 millones de dólares a 115, 000 millones de dólares según esta estimación, y los de Brasil de 64 millones de dólares a 175 millones de dólares.

Algunas compañías de mercados emergentes son multinacionales con considerables ingresos extranjeros que deberían permitirles hacer frente a las variaciones en los tipos de cambio. Sin embargo, investigadores del BIS señalan que las empresas inmobiliarias, que tienen pocos ingresos extranjeros, si es que algunos, son los emisores más prolíficos de China.

Las empresas también afirman que están protegidas de los caprichos del mercado de bonos por la extensa duración de sus deudas: El plazo promedio de los bonos de mercados emergentes ha crecido ligeramente más de siete años en 2000 a casi 10 años en el primer semestre de 2014, según Hyun Song Shin del BIS. Sin embargo, los precios de los bonos a largo plazo son muy sensibles a las tasas crecientes, como señala Shin, porque los tenedores de bonos están especialmente poco dispuestos a aferrarse a rendimientos bajos por periodos prolongados.

Círculo vicioso

El BIS teme que las empresas de mercados emergentes que han emitido bonos en el extranjero recorten otro gasto para pagar el servicio de las mismas, o acumulen efectivo por temor a no poder reestructurar sus deudas, causando que el crecimiento en sus países se desacelere más. Las administradoras de activos verían esto como otra razón para reducir sus tenencias de deuda nacional y emitida en el extranjero en esos lugares, agravando el problema.

No se necesitaría mucho para desencadenar un círculo vicioso. Un retiro de un 1 por ciento de las tenencias totales de las 500 administradoras de activos más grandes en mercados emergentes representaría 700,000 millones de dólares en salidas de capital, casi tres veces la suma que huyó de esos mercados en 2008, según el BIS.