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Uno de los regalos navideños de más venta este año es una nave teledirigida, o drone. Por 50 dólares una persona puede comprar un diminuto cuadcóptero con una cámara de video, perfecto para tomar una vista aérea de su jardín, y por 700 dólares una persona puede conseguir uno equipado con una cámara giroscópicamente estabilizada, la cual, cuando se enlaza con un dispositivo de rastreo inalámbrico en su muñeca, le filmará mientras esquía, va en bicicleta o surfea.

Esto es solo el principio. Los drones pudieran revolucionar todo tipo de negocios.

Inicialmente desarrollados para uso militar, las naves teledirigidas están despegando en la vida civil, gracias en gran medida a los costos declinantes de la electrónica de consumo.

Un Smartphone contiene un montón de dispositivos que pueden ser desplegados en los drones, incluidos giroscopios, acelerómetros, transmisores inalámbricos, procesadores de señal y unidades de GPS.

Los usos

Un uso comercial inmediato es inspeccionar terrenos de manera barata y efectiva. Un drone puede fotografiar una carretera a una resolución de menos de una pulgada (2.54 centímetros), comparado con las 11 pulgadas (28 centímetros) que ofrece un satélite, y puede hacerlo a un tercio del costo.

Los agricultores ya están usándolos para monitorear el crecimiento de sus cultivos, lo cual a su vez permite a la maquinaria agrícola moderna suministrar exactamente la cantidad correcta y el tipo adecuado de fertilizante. En Francia, donde la tecnología es ampliamente usada, los agricultores dicen que los drones impulsan los ingresos en unos 62 dólares por 2.5 acres (una hectárea).

Los drones también mejoran la seguridad. Pueden ser usados para realizar tareas, como inspeccionar líneas de energía, lo cual actualmente requiere colgar a un hombre de un helicóptero. También pueden entregar productos más rápidamente: DHL, una empresa de logística, ya usa un “parcelcopter” para entregar medicamentos en Juist, una pequeña isla frente a la costa de Alemania.

Hay peligros

Sin embargo, su potencial depende de la regulación. Ya que las naves teledirigidas pueden ser peligrosas – hay cada vez más reportes de pilotos de aerolíneas nerviosos por drones que vuelan cerca de ellos _, los gobiernos necesitan establecer reglas para su uso, y el tratamiento de los drones comerciales varía de un país a otro.

La Agencia Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA, por su sigla en inglés) prohíbe casi todos los drones comerciales. Eso cambiará pronto, porque el Congreso ha ordenado a la agencia proponer reglas para los vuelos de drones comerciales antes del 30 de septiembre de 2015.

Sin embargo, se espera que los borradores de las propuestas que se esperan en las próximas semanas demuestren que la FAA sigue adoptando una opinión restrictiva, requiriendo que los operadores de naves teledirigidas tengan experiencia en volar naves tripuladas y mantengan los drones al alcance de la vista todo el tiempo. La industria de los drones sospecha que esto es un acaparamiento regulador, que la agencia está actuando como cabildero de los pilotos.

La actitud de la FAA es perjudicial para la industria de los drones. Las compañías están trasladando las nacientes operaciones de drones afuera del país. Amazon ha probado un servicio de entrega mediante naves teledirigidas en Canadá, mientras que Google ha experimentado con naves robóticas en Australia.

La seguridad en los cielos

PRECAUCIONES • La regulación excesivamente protectora también conduce a cielos menos seguros. La prohibición es ampliamente ignorada, y las nuevas reglas probablemente también lo serán. Los vuelos no autorizados no serán registrados, la nave no será identificada y sus operadores no contarán con seguros.

La forma correcta de equilibrar la seguridad y la innovación es crear un conjunto de reglas para los drones comerciales que refleje su tamaño, uso, etcétera. Eso es lo que sucede en algunos países: Canadá, por ejemplo, exenta a los drones pequeños de la supervisión regulatoria. Las reglas también deberían variar de acuerdo con la ubicación, ya que la medición del tamaño de un edificio en una ciudad es más peligroso que volar sobre un campo. Japón reconoce esto.

Requerir que los pilotos de drones tengan experiencia volando naves tripuladas es ridículo. Es mucho mejor decir, como hacen Australia y Gran Bretaña, que los pilotos de drones necesitan ser certificados como competentes para volar un drone.

Como cualquier tecnología disruptiva, los drones comerciales perjudicarán a las empresas existentes. Algunos pilotos perderán sus empleos conforme más agricultores y empresas de logística usen drones en vez de contratar helicópteros o aviones. La oposición de las empresas dominantes ante la industria de los drones es comprensible.

La de la FAA no lo es. Debería asumir una visión más objetiva y liberar a los drones comerciales.