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Remontar la montaña más alta de la ciudad de San Juan del Sur, para apreciar desde un mismo punto las playas del sector norte de este municipio y el lago Cocibolca, o deslizarse en un canopy, que incluye rápel y puente colgante, son parte del “Parque de Aventuras Las Nubes”, una nueva inversión que promueve el turismo ecológico.

La inversión suma US$300,000 y pertenece al rivense Gustavo Adolfo Morice, quien aprovechó los beneficios de la Ley de Incentivos Turísticos, Ley 306, para impulsar el turismo ecológico en la cima de la cuesta de San Juan del Sur y generar con su iniciativa 18 empleos.

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Ese parque abrió sus puertas a los turistas a finales de septiembre y entre sus atractivos están dos vistosas plataformas que se encuentran a 450 metros sobre el nivel del mar.

Panorámicas

Irvin Chévez, supervisor de guías del parque, indicó que la plataforma ubicada al oeste ofrece una vista hacia las playas del sector norte de San Juan del Sur, tales como playa Maderas, Marsella, Toro y la bahía de Nacascolo.

En tanto, la del sector este tiene un amplio panorama del Cocibolca, adornado por los volcanes Concepción y Maderas, y a la vez se pueden apreciar las torres eólicas, las parroquias San Pedro y San Francisco de la ciudad de Rivas, la isla Zapatera y, si las condiciones climáticas lo permiten, también se puede divisar el volcán Mombacho (Granada).

Isla

Otro atractivo es un criadero de iguanas verdes que, según Morice, es parte de un proyecto que surgió con la UNAN-Managua para proteger esta especie y “muchas ya andan libres por este denso bosque, donde no corren el riesgo de ser capturadas por depredadores humanos”, expresó.

Manadas de monos

El parque se extiende por 140 manzanas cubiertas por el bosque y entre los árboles hay un área de juegos para niños, y senderos por los cuales se puede caminar con la cabeza entre las nubes “y con muchas posibilidades de apreciar manadas de monos aulladores, cara blanca y mono araña; e incluso ver cómo en ocasiones estas manadas se encuentran y no se agreden, y esto es un espectáculo”, detalló el guía Eduardo Aragón, de 20 años.

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Según los guías, con paciencia los visitantes también pueden divisar especies de ranas arborícolas, guatusas, conejos, serpientes, cusucos, lagartijas de hojarasca, y una variedad de aves única en la zona, como tucanes, tangaras, colibríes, saltapiñuelas, saltarines toledo, reinitas, urracas, gavilanes, viudas negras, entre otras.

El canopy

Los visitantes más osados también tienen en el menú el recorrido en forma circular del canopy, y mientras se van deslizando pueden apreciar el denso bosque y la panorámica de la bahía de San Juan del Sur y otras playas.

La novedad es que en el recorrido entre los árboles se incluye un descenso en rápel, una escalera ascendente de 68 escalones y un puente colgante que comunica nuevamente al turista con los cables del canopy.

La aventura en este parque inicia desde que el visitante hace su ingreso frente al kilómetro 135.5 de la carretera a San Juan del Sur, donde se cobra US$5 por cada visitante que ingresa y desde allí el turista es trasladado a la cima de la montaña en vehículos Polaris 4x4.

Para el recorrido de 2.5 kilómetros se necesitan nervios de acero, ya que el camino es en medio de una topografía accidentada y curvas pronunciadas, que pueden asustar a quienes no están acostumbrados y sobre todo si el cliente autoriza al conductor, Rigoberto López, que acelere la marcha.

 

De acuerdo con Morice, el camino fue construido manualmente para proteger y resguardar los arboles “y por esta razón tardamos 18 meses construyéndolo a punta de piocha y pala, hasta llegar al sitio donde construimos los dos miradores, los juegos infantiles, el restaurante y la última plataforma del canopy ”, concluyó.